Feministas enloquecidas

Belén Rodríguez Ciudad Real
Mujeres protestando contra la violencia machista en una de las decenas de concentraciones de este año en Ciudad Real / J.Jurado

Mujeres protestando contra la violencia machista en una de las decenas de concentraciones de este año en Ciudad Real / J.Jurado

Que tenga opciones de ser decisivo en un gobierno un partido político que entre otras propuestas delirantes y anacrónicas pretende enderezar a las “feministas enloquecidas” y acabar con la “ideología de género en las escuelas” (¿?) es como para echarse a temblar

Les llama la atención lo de “feministas enloquecidas”, ¿verdad? Les soy sincera: no es mío. Es una de esas perlas que ha soltado por ahí el presidente nacional de Vox, Santiago Abascal, líder del partido de moda tras su increíble éxito electoral en las elecciones andaluzas y que resume, en mi opinión, la bofetada final con la que termina el año de la huelga feminista del 8 de marzo, las protestas por la sentencia de La Manada y la resaca española del movimiento #MeToo.

Que tenga opciones de ser decisivo en un gobierno un partido político que entre otras  propuestas delirantes y anacrónicas pretende enderezar a las “feministas enloquecidas” que vamos por ahí discriminando a los machos ibéricos, acabar con la “ideología de género en las escuelas” (¿?) y derogar la Ley Integral de Violencia de Género, en un país en el que cada año mueren asesinadas por sus parejas o exparejas una media de cincuenta mujeres, sin contar las víctimas de la violencia sexual ejercida por hombres, incluida la trata, o con la brecha salarial más alta de Europa es como para echarse a temblar, o para, ahí le doy la razón a Abascal, enloquecer de feminismo.

Basta ya de minusvalorar y despreciar a las mujeres

Me cuesta entender que al rebufo de los nacionalismos extremos que han resurgido en España, vuelva la idea fija: atacar a las mujeres, que digo yo, ¡que tiene que ver el feminismo con defender la unidad de España o la independencia de Cataluña! Que cada cual se envuelva en la bandera que le dé la gana pero, por favor, primero las personas, de modo que basta ya de despreciar, minusvalorar o tratar a las mujeres con la condescendencia con la que se reprende a un niño.

El discurso antifeminista de Vox

Mientras escribo estas líneas no sé qué pacto posibilitará el nuevo gobierno de Andalucía, seguro que hay muchas razones para el cambio, pero me gustaría que en la balanza de esos partidos que tienen opciones de gobernar pesara el discurso antifeminista de Vox, que sí, efectivamente, representan a casi 400.000 votantes andaluces que posiblemente han estallado contra el tacticismo político exasperante desde la irrupción de los nuevos partidos en las instituciones democráticas.

Me cuesta entender que se extienda la xenofobia en España, un país de emigrantes del que salieron millones de personas al extranjero tras la guerra y la dictadura, o que sea un anatema cuestionar el modelo de estado o la integración de las autonomías, pero admito que he escuchado en la calle argumentos como los que repite el líder de Vox. Pero que alguien, inclusive la extrema derecha, no asuma la igualdad de hombres y mujeres, ni vea la importancia de legislar para contrarrestar una discriminación sangrante de siglos hacia media humanidad, y que esos argumentos se defiendan en un parlamento o desde un gobierno me exaspera, es más –siguiendo la argumentación de Abascal-, me hace enloquecer de feminismo.

No quiero criminalizar a los hombres por el hecho de serlo, ninguna ley lo hace en este país digan lo que digan los de Vox. Y los datos están ahí. Existe tanta, tanta violencia hacia las mujeres (que no al revés señor Abascal) y tan cerca de por donde usted y yo paseamos diariamente que me falta espacio en este artículo para glosar sólo lo más relevante de la provincia en este 2018.

Lo veo a diario en los juzgados y tribunales que frecuento como periodista especializada en la materia de Lanzadigital.com, consciente de que posiblemente no son más que la punta de un iceberg mucho más grande.

2018, un año repleto de violencia sexual en Ciudad Real

2018, si nos atenemos a los casos juzgados y sentenciados, no ha sido un año en el que quepa un resquicio de esperanza, créanme, para el feminismo. La Audiencia Provincial ha sido un año más escenario de una galería de horrores cotidianos en forma de casos de violación, abusos y malos tratos  hacia las mujeres; muchas de ellas niñas y discapacitadas, y, es cierto, también hacía algunos varones, niños y adolescentes, con un matiz, todos los abusadores, violadores y maltratadores, excepto en un caso tienen un género: masculino.

Cuatro de los cinco condenados por abusar de una menor discapacitada a la que prostituía su propia madre / Clara Manzano

Cuatro de los cinco condenados por abusar de una menor discapacitada a la que prostituía su propia madre / Clara Manzano

Una menor discapacitada prostituida

El asunto más terrible del año ha sido el de la menor discapacitada de una pequeña aldea de Brazatortas que fue prostituida por su propia madre. Lo novedoso de este caso es que por el banquillo de la Audiencia Provincial no sólo pasó la progenitora, como principal responsable, sino cinco de los hombres, de nacionalidad española, que supuestamente se habían acostado con la niña pese a ser conscientes de su evidente y profunda discapacidad.

La sección primera dictó en mayo una ejemplar sentencia que condenó a esta madre y a cuatro de los abusadores a catorce años de cárcel, y a siete al quinto implicado por delitos de prostitución y abuso sexual con acceso carnal a menor de 13 años (ninguno ha ido a prisión todavía y el fallo está recurrido ante el Tribunal Supremo).

En febrero otro hombre joven, de nacionalidad rumana en esta ocasión, fue condenado a cinco años de cárcel por prostituir a su novia menor de edad en Tomelloso. La chica, que se había ido de su casa en Guadalajara para estar con él, relató en el juicio cómo había sido coaccionada e inducida a prostituirse por el chaval y su entorno familiar, y reconoció a muchos de los señores de bien de Tomelloso que habían mantenido relaciones sexuales con ella por dinero. Pese a la evidente juventud de la chica, el tribunal entendió que no sé pudo probar fehacientemente que los clientes, uno de ellos octogenario, supieran que era menor de edad y fueron absueltos del delito de abusos.

Viola a su exnovia en Ciudad Real

En abril la Audiencia juzgó y condenó a diez años de cárcel a un joven colombiano afincado en Ciudad Real por violar a su exnovia. En el fallo quedó probado que pese a que tienen una hija  en común y mantenían cierto vínculo afectivo, el acusado forzó a su ex a la que causó moratones y lesiones compatibles con una relación sexual no consentida.

Mayo: el maltratador de Daimiel

En mayo la Audiencia Provincial enjuició otro de esos casos de violencia de género protagonizados por gente muy joven que dejan poco margen para creer que las cosas están avanzando en materia de igualdad real. La sección segunda, escuchó, juzgó y condenó a 23 años de cárcel a un chaval de Daimiel de unos 25 años por violar, maltratar y vejar a una chica de 17 años de Valdepeñas con la que solo salió tres meses, de julio a octubre, en el año 2015, los suficiente para someterla a todo tipo de abusos, incluido beberse una botella de orín y negar ante la Guardia Civil y su propia familia que estaba siendo maltratada.

En este 2018 que pronto dejaremos atrás rara ha sido la semana, en especial de enero a junio, en la que no se ha celebrado un juicio por abusos y agresiones sexuales tan espeluznantes como las que acabo de describir, aunque no tengan la trascendencia mediática que el caso pamplonés de La Manada.

El caso del psicólogo, pendiente de juicio

¿Se imaginan llevar al psicólogo a una niña que sufre acoso escolar o un problema conductual y que sea víctima de abuso sexual por parte del profesional? Pues algo así se supone que ha ocurrido en los últimos años en Ciudad Real. En junio la fiscalía hizo público el caso de un conocido psicólogo, muy activo por su beligerancia en escritos y charlas contra el bullying, para el que pide 17 años y medio de cárcel y medidas de libertad vigilada, por supuestos abusos sexuales a dos pacientes de entre 12 y 11 años a las que sometía a hipnosis.

Este hombre, de 63 años, todavía no ha respondido de estas acusaciones ante la justicia, probablemente lo hará en 2019, y no es el único caso que tiene pendiente, ha habido una nueva denuncia después de hacerse pública esta primera investigación.

La cultura patriarcal

¿Son suficientes argumentos para entender que hay un problema de violencia física y sexual del que somos víctimas las mujeres? Yo sostengo que sí, y estoy cansada de que me contra argumenten apelando a condicionantes biológicos (testosterona). El gran condicionante conductual de hembras y machos en el siglo XXI está en nuestras cabezas y se llama cultura patriarcal. Y si por pensarlo soy una feminista enloquecida, pues lo soy.