El futuro será mejor/El símbolo Cifuentes

Julio García-Casarrubios Sainz

La estrategia de “Ciudadanos” sería muy interesante de analizar, pero eso no toca. Pretendo centrarme en la corrupción sistémica que se ha extendido mucho más de lo deseable. Un sector de políticos que llegaron a medrar, a buscar su porvenir en el campo de la política. Que llegaron, que no se han ido, ni se espera que se vayan. Solo se los llevará la cárcel o una puerta giratoria

El caso del máster de Cristina Cifuentes, no es un caso aislado, no es la fechoría de un golfo cualquiera que pasaba por ahí. No. Desgraciadamente es un fenómeno mucho más profundo y más extendido; extendido, planificado, y arraigado en un sector de la política que corrompe todo lo que toca. El partido de Albert Rivera-, se pasa el día con el cinismo de proclamarse los regeneradores de la vida política, pero luego sus posicionamientos no coinciden con esos propósitos.

La estrategia de “Ciudadanos” sería muy interesante de analizar, pero eso no toca. Pretendo centrarme en la corrupción sistémica que se ha extendido mucho más de lo deseable. Un sector de políticos que llegaron a medrar, a buscar su porvenir en el campo de la política. Que llegaron, que no se han ido, ni se espera que se vayan. Solo se los llevará la cárcel o una puerta giratoria.

Son políticos que solo les preocupa trepar y permanecer; que solo les preocupa intervenir las instituciones; que solo les interesa hacerse los dueños del chiringuito; y vaya que si lo consiguen. Se consideran los dueños absolutos de todo lo que les rodea.

Y para defender ese territorio, son capaces de las más audaces maniobras: aupar al que comulga con sus intereses, aunque sea un impresentable, cargarse a quien les estorba, tapar lo que no interesa, lanzar campañas de desprestigio contra los incómodos, corromper y dejarse corromper. Su nivel de escrúpulo es tan bajo que no les importa incurrir en falsificación documental.

Aplaudir acaloradamente a farsantes

Se crean redes clientelares, que llegan al extremo de aplaudir acaloradamente a farsantes, porque si no lo hacen en las próximas listas no estarán. Y se permiten la indolencia de reírse de los demás; los demás que no entendemos de política; somos unos ignorantes. ¡Pobrecitos nosotros! Lo que no saben es que están fabricando una bomba de racimo, que terminará, tarde o temprano, explotando. Quizá explosionada desde el interior del propio sistema, por los mismos compinches insatisfechos. ¿Quién va a ser el primero en cortar con estos desmadres? ¿Quién le va a devolver ahora el prestigio a la Universidad, y a la Política?

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