Homenaje a las víctimas

Julio García-Casarrubios Sainz Ciudad Real

Lo he dicho muchas veces. Pero lo digo otra vez. Es obligado decirlo si me pongo a escribir un 17-A. Cataluña y España tienen, tenemos, un problema muy grave. Grave porque se ha arraigado más de lo deseable. ¿Los causantes de este conflicto han sido conscientes de lo que hacían?. Me cuesta trabajo afirmarlo. Algún día tendrán que rendir cuentas; ¿algún día pedirán perdón? Creo que no. Y creo que no, porque aún tienen la desfachatez de que si surge alguien con una pizca de iniciativa para arreglarlo, arremeten contra él por equidistante, por antipatriota.

Lo he dicho muchas veces. Y lo seguiré diciendo. Desde hace bastantes años se han ido formando dos frentes: uno al norte del Ebro y otro al sur. Ambos con muy pocos escrúpulos; ambos movidos por el único e indecente deseo de conseguir votos; ambos poniendo la estrategia política por delante del interés general; ambos recurriendo a lo más visceral de los sentimientos; ambos apelando a la irracionalidad fundamentalista y patriotera; ambos utilizando las banderas como arma de lucha identitaria; ambos mintiendo para fundamentar sus argumentos.

Lo he dicho muchas veces. No me casaré de repetirlo. El único camino es acabar con los frentes. Es muy legítimo defender los sentimientos identitarios, incluso defender posiciones independentistas, pero no a cualquier precio; no vale todo; no vale la mentira; no acosta de saltarse la ley; no a costa de romper la sociedad; no a costa de enfrentar a todos contra todos. Es muy legítimo posicionarse contra el independentismo; creo que legítimo y acertado. Es muy legítimo defender la unidad de España, yo también la quiero. La quiero porque pienso que es la mejor solución. Pero no se conseguirá nunca enfrentando a españoles contra catalanes.

Hay muchos que se han esforzado por celebrar el primer aniversario del 17-A como un homenaje a las víctimas. Creo que la Corona, el Gobierno central, el Ayuntamiento de Barcelona, entre otros, han hecho un esfuerzo de conciliación. Pero va a ser muy difícil porque los empeñados en el frentismo no saben hacer otra cosa que enfrentarse. Es insoportable presenciar la discusión de quien tenía más información sobre los atentados y no la compartieron, porque eran del otro frente. Cierto o no, solo el hecho de ponerlo en el debate resulta indecente e insoportable.

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