José López Martínez, sus viajes por el mundo y su amor a La Mancha

Franciso A. Kintana. Escritor Madrid
José López Martínez / Lanza

José López Martínez / Lanza

Si un escritor de tan largo historial como José López Martínez nos ha dicho, en más de una ocasión, que la poesía es la más alta expresión de todas las bellas artes, pienso que habrá que creerlo. Por otra parte este escritor y poeta que nació en Tomelloso, ha publicado artículos en todo el mundo y puede que sea hoy el decano de los literatos de la región castellano manchega, todavía en activo. Está muy próxima la edición de un nuevo libro suyo. Me cuenta, que fue Lanza el primer diario en el que comenzó a escribir, época de Carlos María San Martín y de Cecilio López Pastor, entre otros”. Y aún continúa escribiendo para el mismo diario, hoy dirigido por Conchi Sánchez Hernández, que yo leo en su edición digital

José López Martínez es un escritor viajero como aquellos otros que siempre han entendido esta actividad como aventura y aprendizaje, al modo y manera de Manuel Leguineche, del que me consta fueron grandes amigos. Por otra parte, José López Martínez cultivó siempre otros géneros literarios como el ensayo, la poesía y el periodismo, consiguiendo premios tan importantes como el Rabindranath Tagore o el Francisco de Quevedo. Del primero de estos libros, En el mar riguroso de la muerte, publicado en la Editorial Andrómeda, el crítico de Abc, Florencio Martínez Ruíz dijo palabras esclarecedoras: “poemas como El campesino, donde el lenguaje pierde toda su dureza para mostrar su ternura”. El critico quiere adelantar que “José López Martínez emerge de la profundidad conmovida del alma, de un lado, y de otro, se produce según una tradicionalidad enormemente diáfana”.

Si un escritor de tan largo historial como José López Martínez nos ha dicho, en más de una ocasión, que la poesía es la más alta expresión de todas las bellas artes, pienso que habrá que creerlo. Por otra parte este escritor y poeta que nació en Tomelloso, ha publicado artículos en todo el mundo y puede que sea hoy el decano de los literatos de la región castellano manchega, todavía en activo. Está muy próxima la edición de un nuevo libro suyo. Me cuenta, que fue Lanza el primer diario en el que comenzó a escribir, época de Carlos María San Martín y de Cecilio López Pastor, entre otros”. Y aún continúa escribiendo para el mismo diario, hoy dirigido por Conchi Sánchez Hernández, que yo leo en su edición digital.

Conocí a José López Martínez en Las Palmas de Gran Canaria, donde resido, el año 1987, con motivo de un acto poético que allí se celebró como homenaje al poeta León Felipe Camino, fallecido en México, donde vivía exiliado. José López Martínez fue especialmente invitado como cronista de La Estafeta Literaria, en el que yo también participé. Fue una conmemoración brillante. El escritor y poeta de Tomelloso pronunció palabras emotivas, recordando su gran amistad con León Felipe. Recuerdo que leyó un poema dedicado a otros versos escritos por el que fue farmacéutico en Zorita de los Canes, en la provincia de Guadalajara. Y quería que el torero Carlos Arruza, del que era sobrino, le regalase una cruz para su dormitorio. Pero, al fin, la cruz no gustó al poeta zamorano de Tábara; era demasiado lujosa, artísticamente, para sus sentimientos religiosos

Parece ser que León Felipe decidió, entonces, encargársela a un modesto carpintero, amigo suyo, con el que coincidió plenamente. José López Martínez lo plasmó en un poema admirable, del que ofrecemos este fragmento: “Pidió una cruz sencilla al carpintero,/ una cruz que fuera tan sencilla/ como sus versos./ Llevaba el alma herida/ por la espada del tiempo/ y sangraba palabras que volaban/ como locos vencejos./ Quería una cruz sencilla/ para clavar sus sueños,/ para clavar sus viejas teologías/ y sus amores nuevos…

Pero volvamos a José López Martínez, a su obra, a su vida entre los grandes escritores de su tiempo, conoció y trató a Gregorio Marañón, a la familia de Vicente Blasco Ibáñez, a actores y autores como Ricardo Calvo, Antonio Buero Vallejo, toreros como Rafael el Gallo, Vicente Pastor, Manuel Mejías Bienvenida (el “Papa Negro”), a quien le presentó su paisano Antonio Perales, quien tanto contribuyó a la construcción del nuevo coso taurino de Tomelloso.