La emergencia climática

Comisión Ejecutiva Local del PSOE de Ciudad Real Ciudad Real

"Tenemos la obligación de encontrar soluciones que detengan la alteración actual", dice el PSOE

El cambio climático es uno de los principales retos al que como Humanidad nos enfrentamos. Es un problema del presente que puede condicionar nuestro futuro a muy corto plazo; de hecho, ya lo estamos padeciendo, lo denominamos “el calentamiento global”.

El período 2014/19 fue el más cálido registrado en el planeta. La superficie helada del Ártico se reduce un 13% cada década, están desapareciendo los glaciares, nuestros mares se están muriendo, el aire que respiramos está cada vez más contaminado y existen notables riesgos para nuestra salud y seguridad alimentaria. Su origen se encuentra en la emisión masiva a la atmósfera de los llamados gases de efecto invernadero, fruto de la utilización de una tecnología obsoleta y descontrolada.

La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), celebrada en Río de Janeiro en 1992, es el principal acuerdo internacional sobre acción por el clima. Después vino el protocolo Kioto en 1997,  que entró en vigor en 2005, con vigencia hasta el 2012 – del que se retiraron  USA, el mayor contaminante mundial, y Canadá – que se complementó con sucesivas enmiendas y acuerdos , como la de Doha, de 2015, en la que no participan países como Rusia, Japón y Nueva Zelanda.

La Conferencia de París sobre el Cambio Climático, continuación del protocolo de Kioto, se celebró a finales de 2015. Sus acuerdos entraron en vigor el 4 de noviembre de 2016 con un plan de actuación para limitar el calentamiento del planeta y que estableció el marco global de la lucha contra el cambio climático a partir de 2020 Su objetivo, evitar el incremento de las temperaturas, reducir las emisiones a la atmósfera de gases nocivos, adaptación a nuevas tecnologías menos contaminantes disponiendo de la financiación para ello, así como de la transparencia y revisión de los compromisos adquiridos.

Pero, al final, nos encontramos con cumbres internacionales donde se incumplen sus objetivos, papel mojado. Las emisiones globales en 2018 aumentaron un 2,7%. Es, pues,  necesario llamar al orden a los políticos y a sus políticas, porque vivimos en una situación de emergencia que ya no se cuestiona ni el primo del Sr. Rajoy; tampoco el Sr. Aznar nos llama ya apocalípticos. Hay que cambiar el modelo y transformar la manera de cómo vivimos, hay que tender hacia una economía ecológica. Debemos invertir más en la defensa de nuestro medio.

Tenemos la obligación de encontrar soluciones que detengan la alteración actual. No solo es una cuestión de estados, que también,  es una obligación de cada persona levantar su voz y gritar “basta”. Nuestros jóvenes lo han entendido y nos están dando ejemplo con sus marchas y manifestaciones, porque soluciones existen. El PSOE comparte plenamente las reivindicaciones que inspiran estas movilizaciones a nivel mundial. Cada vez somos más.  Es un problema que transciende las ideologías.

En un acto de responsabilidad, el gobierno español en funciones, presidido por Pedro Sánchez, acogerá en Madrid del 2 al 13 de diciembre próximo, tras la renuncia de Chile, la XXV Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Cambio Climático – la Cumbre del Clima – un reto que pone a prueba el compromiso del gobierno socialista para  frenar  las causas que están originando el cambio climático y evitar sus consecuencias.

Pero, es obligado también trabajar desde la cercanía, desde el lugar donde vivimos. Por ello, desde nuestro Ayuntamiento, dirigido por Pilar Zamora, se está trabajando en “la   Estrategia “Ciudad Real 2022 ECO-Integrador”. Un proyecto hasta 2022 que pretende hacer de Ciudad Real  una ciudad medioambientalmente sostenible a fin de aumentar la calidad de vida de sus vecinos. Con el objetivo de utilizar medios sostenibles para la habitabilidad de nuestras viviendas y para que al desplazarnos por la ciudad el coche no deba ser el protagonista; el servicio público ha de ser no contaminante. Por otro lado, es preciso aumentar nuestras  zonas verdes, como las 400 hectáreas de la Atalaya que pasaran a engrosar nuestro patrimonio forestal. Pero, recuerden, es un trabajo de todos.