La romería de Santa María de Alarcos une la historia del lugar con la tradición de Ciudad Real

José Mª Golderos Vicario
Imagen de archivo de la romería de Alarcos/ J. Jurado

Imagen de archivo de la romería de Alarcos/ J. Jurado

La tradicional festividad popular y anual de la romería en el oppidum (1) de Alarcos, nos señala en la distancia de unos ocho kilómetros de nuestra capital, allá en diversas épocas fueron importantes y estratégicas ciudades de la antigua Península Ibérica. La última de ellas, fue abandonada en el siglo XII, durante las luchas entre la cruz y la media luna.

En efecto, la antigua “Lacuris” fue teatro sangriento de una célebre batalla contra las huestes musulmanas en el año 1195. Consiguiendo los árabes ganar el lugar. En siglos anteriores los romanos y otros pueblos, consideraron de interés este lugar y también lo ocuparon a causa de la  enorme importancia estratégica.

Es decir, muchos cambios de dominio sufrió Alarcos. En 1078 fue reconquistado a los árabes por Alfonso VI. Nuevamente perdido en 1107, fue recuperado por Alfonso VII en 1130. Arrebatado y reconquistado en 1147, fue entregado a los templarios para su defensa, pero fueron desbordadas sus milicias por los continuos ataques árabes, siendo arrasado por sorpresa en 1158 reinando Sancho III. Reedificado por la Orden de Calatrava constituyó para Alfonso VIII el baluarte de avanzada contra el enemigo del sur.

Diversas culturas

Es Alarcos, el evidente y verdadero origen de Ciudad Real, por cuanto esta última población se verá incrementada por sus vecinos, que abandonaron la ciudad de Alarcos, ya en una acusada decadencia. Los muros de origen ibérico, ponen de manifiesto la presencia de diversas culturas en este lugar desde el siglo VI-V a. C. No obstante, el santuario parece se levantó tras la célebre batalla sobre los restos de una antigua basílica romana.

Aseguramos, que Ciudad Real veneró a Santa María bajo la advocación de Alarcos, y este fue el motivo verdadero de la romería. Lo que no logramos desentrañar con rigor, es si la actual ermita es posterior al siglo XIII. La imagen constaba vestida con túnica y manto, pero desapareció durante  nuestra Guerra Civil de 1936-39.

Alarcos es hoy un rico arsenal para la investigación de la ciencia arqueológica. La imagen de Santa María, según dicen los historiadores, era de alabastro; pero según Hervás y Buendía, decía ser de mármol. Una cédula real de S. M. dirigida al Concejo de Ciudad, Real, prorrogaba una licencia otorgada para gastar de los propios 64.000 maravedís para celebrar las festividades propias de Ntra. Sra. de Agosto (o del Prado) y de Santa María de Alarcos, documento dado en Madrid  a 18 de julio de 1589. (custodiado en Archivo municipal de Ciudad Real).

Por los aspectos ya señalados, el nacimiento de Ciudad Real  no pudo ser ajeno a la decadencia de Alarcos, independientemente de los motivos que el monarca Alfonso X, nuestro fundador, tuviese para fundar una villa de realengo en el corazón del mismo campo calatraveño. En el yacimiento arqueológico existen evidencias de una ocupación temprana que situaremos en la Edad del Bronce. Más evidentes aun resultan los restos cerámicos pertenecientes al Bronce Final-Hierro I.

Casi en el olvido

Este domingo, 9 de junio, llegarán a reunirse centenares y centenares  de romeros y romeras de nuestra  capital y sus poblaciones colindantes, tal  como tradicionalmente lo hacían muchos años atrás.  Las crónicas, no obstante, nos hacen conocer, que, durante muchos años la romería llegó a caer casi en el olvido. No obstante, para luego recuperarse con más ímpetu.

El sitio de Alarcos ha pasado en los últimos años como por un estudio de trabajo arqueológico, así, toneladas de tierra ocultaban, una de las fortalezas medievales más interesantes de Castilla-La Mancha.

Un 19 de julio de 1195, la cruenta batalla de Alarcos puso fin a la célebre ciudad que Alfonso VIII había pretendido levantar de nuevo. En efecto, en el oppidum de Alarcos, ganado primeramente por los almohades, irrumpía con fuerza, una vez conquistado por Castilla, adecuando un hecho clave para mostrar siglos más tarde la importancia que el yacimiento había de poseer en el mundo arqueológico. Es decir, la batalla de las Navas de Tolosa, en 1212 liberó la totalidad del territorio con motivo de dicho encuentro favorable para las huestes cristianas.

Los primeros despojos que aparecen de aquella batalla de finales del siglo XII, lo forman las fosas de cimentación de la cerca o muralla de la ciudad  y se han conseguido herramientas y restos humanos, con la datación de la época de la batalla de 1195, por Alfonso VIII.

Recordemos que esta terrible y sangrienta batalla, tuvo un principio no extraño para la época: el califa Abu Yusuf Yacub, recibió un mensaje en su corte, enviado por el rey castellano Alfonso VIII, con objeto de negociar entre ambos un tratado de no agresión, pagando un tributo a los almohades.

El emir aceptó la petición, acordándose treguas y tributos, con lo cual se vio Castilla libre de agresiones musulmanas hasta 1194. Consumida la tregua, estallaron las hostilidades que dieron origen a la célebre batalla de Alarcos de 1195.

José Mª Golderos Vicario es miembro de número de la Real Asociación Española de Cronistas Oficiales


1 oppidum  es un término genérico en latín, que designa un lugar elevado, o colina con defensas naturales fortificadas por el hombre, o tierras aptas como refugio con partes habitables.