Las nuevas amistades

Rafael Toledo Díaz
Araceli, una nueva amiga / Lanza

Araceli, una nueva amiga / Lanza

Que las llamadas Redes Sociales han devaluado el concepto sobre la amistad es algo evidente. Vulgarizar la palabra amigo o equivocar el criterio aplicándola a los simples conocidos es algo que me molesta. Evidentemente mis doscientos y pico amigos del Facebook son eso, conocidos, familiares o compañeros. La gran mayoría se limitan a ser un amplio listado de contactos, una compleja red en la que priman las diferentes afinidades, un escaparate de posibilidades que, bien utilizado, me sirve para relacionarme mejor y más ampliamente a distancia.

Reconozco, sin embargo, que con algunos empatizo particularmente, sucede así, porque  generacionalmente coincidimos en la forma de ver el mundo que nos rodea, por afinidad y por el interés por la cultura. De ellos me interesa la opinión que expresan a través de las redes y, reconozco, que a veces me influyen haciéndome rectificar. En ese grupo reducido al que sigo están el tomellosero Francisco Navarro, el manzanareño Teo Serna y el poeta de Piedrabuena Francisco Caro.

Me enorgullezco de haber sumado amigos en mi ciudad natal, aparte de J. Brotóns considero íntimos a mis amigos Paco y Tomás, gentes del agro que se interesan y aman la cultura, que leen, que debaten compartiendo con una copa del buen vino de nuestra tierra, gente generosa que me acoge con mimo cada vez que vuelvo a la llanura manchega.

Pero en este caso particular y concreto sobre nuevos afectos me quiero referir a una nueva amiga. Ahora ella forma parte de ese porcentaje mínimo de elegidos en los que puedo confiar, alguien que ha llegado a esta condición paso a paso, lentamente el proceso sucedió a través del trabajo diario y el compañerismo que nos une.

Araceli, que así se llama, es una mujer de hoy, inteligente, trabajadora y dinámica, de una fortaleza mental impresionante porque derrocha energía por todos los poros de su piel. Ella cada tarde se ocupa de la terapia ocupacional de la residencia donde trabajamos, con su determinación reparte tareas a diestro y siniestro.

Se ocupa de las múltiples actividades, de las manualidades, desde el bingo hasta la terapia más ocurrente, ella canta, baila, recita y además cuelga carteles o banderitas para cualquier fiesta y, si puede, te ayuda a dar la merienda porque está pendiente de todo.

Una nueva amiga transparente con la que puedo hablar con franqueza e incluso discrepar con ella sin llegar a enfadarnos, por supuesto, respetando cada uno las particulares situaciones de nuestras vidas.

Araceli es discreta hasta en el tamaño de sus tatuajes, dibujos y cifras en su piel casi inapreciables. Observo que apenas es coqueta y se maquilla poco, su amplia sonrisa es una muestra más de su encanto. Si tienes la suerte de recibir su cálido abrazo podrás comprobar que su pelo huele a champú y su piel desprende un suave aroma a jabón. Su belleza nace del interior y emana por todos los poros de su piel.

Cuidado que no todos son halagos, cuando se enfada y saca el mal genio pone firme a cualquier criatura que anda por su alrededor, menuda es ella cuando la cosa se tuerce, defiende sus criterios hasta el final.

Su mirada es limpia, ella practica la franqueza en el trato con el otro, emprendedora y osada apenas da rodeos y va directa a la cuestión del asunto, por eso sabes que no finge ni anda de medias tintas, que para eso somos amigos y sabe guardar un secreto.

A veces pienso que su fortaleza proviene de la confianza que le otorga su fe, ella es creyente y lo manifiesta sin reservas, pero no es mística ni capillita a pesar de que en cualquier momento te puede regalar la estampa de un beato. Si tiene que soltar un taco lo hace sin reservas, que ya conocemos su carácter. Como no podía ser de otra forma, yo respeto su religiosidad y la forma de entenderla, es más, a veces quisiera tener ese poso de fe ante mis eternas dudas.

Pero a pesar de este perfil tan transparente y atrevido, debajo de su piel se esconde una persona sensible y frágil, alguien capaz de emocionarse ante un gesto de atención, ante la belleza o cualquier melodía de una canción, a ella le encanta cantar.

Siempre pone todo el empeño en conseguir sus retos, solo en los momentos bajos es capaz de hablar de frustración, pero pronto se le pasa, tiene la gran suerte de tener muchísimos amigos, gente que la sigue y que la admira por su forma de ser. Su capacidad de contagiar entusiasmo emana de forma natural y espontánea.

Apenas podría decir más de ella, espero y deseo que nuestra reconocida e iniciada amistad sume tiempo al tiempo, que una vez iniciada permanezca y prospere, porque es una relación afectiva tan valiosa que ambos debemos cuidar.

Desde este modesto artículo quiero reivindicar el significado de la palabra amigo presentando públicamente a Araceli. Además quiero rechazar la banalidad y la vulgaridad en la que han convertido este sentimiento tan hermoso que une a las personas.

Es posible que haya exagerado sobre las virtudes que posee mi nueva amiga Araceli, pero uno tiene tan pocos amigos auténticos que, sin pretenderlo, los idealiza.