No hay derecho

Julio García-Casarrubios Sainz

Todos los gobiernos tienen sus aciertos y sus errores, y para eso está el debate político. Los partidos hacen muy bien, tienen la obligación de criticar, de denunciar los errores, las políticas equivocadas…, las soluciones. El debate de ideas y de políticas, aunque sea duro, es bueno, es constructivo, es pedagógico

No hay derecho a que siempre que gobierna el PSOE, la tónica de todos los días, sea la sustitución de debate político por una crispación insoportable. Así viene siendo desde el año 1993. Sucedió en los últimos años de Felipe González, se repitió con José Luis Rodríguez Zapatero, y ha vuelto a resurgir con Pedro Sánchez. No hay debate, solo crispación, faltando a la verdad y al respeto. Se aprovecha cualquier suceso, el Brexit del Reino Unido, el Pleno del Congreso, un mitin, una rueda de prensa, lo que sea. Cualquier situación es propicia para mentir e insultar.

Todos los gobiernos tienen sus aciertos y sus errores, y para eso está el debate político. Los partidos hacen muy bien, tienen la obligación de criticar, de denunciar los errores, las políticas equivocadas…, las soluciones. El debate de ideas y de políticas, aunque sea duro, es bueno, es constructivo, es pedagógico. Es muy importante que los ciudadanos confrontemos las medidas sociales o liberales; que veamos las diferentes fórmulas que aporta cada partido. Es bueno; es necesario.

Confrontar ideas

La democracia es eso. La confrontación de ideas. Acabamos de atravesar una crisis económica que por su origen, su evolución y su forma de afrontarla, nos han sumido en la desigualdad y la corrupción. Algunos nos han metido en un conflicto territorial que no sabemos cómo va a acabar. Los partidos tienen que analizar estas situaciones y proponer sus diferentes soluciones. Todas la fórmulas son respetables, se compartan o no. Necesitamos un análisis serio, sin que nadie renuncie a sus ideas. Así, los ciudadanos se informarán, formarán su criterio y votarán libremente.

Pero no. Lo que estamos viendo es, a unos independentistas que han fracasado en su intento, han delinquido, y no saben cómo salir de su atolladero; solución: a insultar, a crispar, para justificarse ante los suyos. Lo que estamos viendo ahora, es un partido que aún no ha asumido que los han echado del gobierno por corrupción y por errores políticos; y ¿cómo salir? faltando al respeto y crispando el ambiente para ver si así frenan la huida de votos. Lo que estamos viendo ahora es un partido que acaba de llegar, que no sabe dónde está, si en el centro, o en la izquierda, o en la derecha, y ha decidido echarse a monte a recoger los votos que pierde el Partido Popular. A esto no hay derecho. Alguien tiene que poner cordura y honestidad.

 

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