No, Soraya. No

Julio García-Casarrubios Sainz
Soraya Rodríguez, en una foto de archivo

Soraya Rodríguez, en una foto de archivo

Soraya Rodríguez se marcha de la peor manera que uno se podría imaginar. Lo hace por razones puramente oportunistas, faltando a la verdad, renegando de sus posiciones, y en el momento más inadecuado. Si a mí, desde ciertos sectores tertulianos, me hicieran los elogios que le están haciendo a Soraya, me avergonzaría; me escondería donde nadie me viera. La dignidad es lo primero.

Dice que se va por graves discrepancias con la dirección del partido. ¿Ahora? Dice: que Pedro Sánchez no puede gobernar con el apoyo de los independentistas; que no acepta la idea de una España plurinacional. Además de tomar el discurso de la derecha de la A a la Z, es que es falso; está mintiendo. Se va porque aún no ha asimilado, -como otros- que Pedro Sánchez les ganara la partida. Se va porque ha perdido las esperanzas de conseguir “el chollo de los cargos”.

Cuando ganó Pedro Sánchez, Vd. tuvo dos opciones: O marcharse de la política manifestando su desacuerdo, o felicitar al ganador y ponerse a su incondicional disposición. No estar chinchando y poniendo palos en las ruedas, cada vez que se presenta una ocasión.

Que lo digan Casado y Rivera… bueno; pero que se diga desde dentro del PSOE, no tiene otra justificación que no sea por el “susanismo aún latente”. Pedro Sánchez no gobierna con el apoyo de los que “quieren romper España”. Confunden lo que es dialogar, tender puentes, buscar acercamientos, con ceder ni un ápice de los fundamentos del Estado.

“España es un Estado plurinacional” ¿Quién ha dicho que no? Es conforme al ideario federalista del PSOE, y más aún: está en la Constitución. Articulo 2: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”.

Soraya Rodríguez ni supo perder, ni ha sabido marcharse. Se ha convertido en el símbolo de un mal político. Un líder con honestidad moral e intelectual debe priorizar la ideología de partido, y no estar en política para medrar. No ha sabido responder a lo que debía ser una líder destacada de un Partido Socialista Obrero y Español. ¡Qué les vaya bien, a ella, y a quien la acoja!

 

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