Nuevas realidades de la población

A fecha de julio de 2018 solo están censado 7.811 ciudarrealeño más que hace 40 años/J.Jurado

A fecha de julio de 2018 solo están censado 7.811 ciudarrealeño más que hace 40 años/J.Jurado

El año 1978 comenzó su recorrido con 488.100 ciudarrealeños registrados en el censo, es decir, 7.811 menos que los que computaban a 1 de julio de este 2018, un año que siempre llevará sobre su espaldas el marchamo de haber dejado caer el listón por debajo de los 500.000 habitantes ya que en julio de 2017 el número de habitantes era de 500.398.

Hace 40 años, cuando los ciudarrealeños votaron la Constitución Española y pocos días después se constituyó el Ente Preautonómico castellano-manchego en Almagro, la población de la provincia de Ciudad Real sumaba casi el mismo número de habitantes que tiene en la actualidad.

El año 1978 comenzó su recorrido con 488.100 ciudarrealeños registrados en el censo, es decir, 7.811 menos que los que computaban a 1 de julio de este 2018, un año que siempre llevará sobre su espaldas el marchamo de haber dejado caer el listón por debajo de los 500.000 habitantes ya que con fecha de julio de 2017 el número de habitantes era de 500.398.

Los datos estadísticos nos permiten aproximarnos a aquella sociedad preautonómica, comprobar cuánto hemos cambiado y valorar las ventajas que nos dejó el paso del tiempo y la democracia. Sabemos que hace cuatro décadas el número de nacimientos en la provincia era muy importante (64,4 niños por cada mil habitantes) y que la mortalidad era ligeramente inferior a los que se registran en la actualidad. En cambio la esperanza de vida al nacer ha aumentado de manera significativa, vivimos más y mejor a partir de los 65, una barrera que ha sido superada con creces en el caso de las mujeres, -hasta los 85 y los 80 en el de los hombres-.

Por contra, no tenemos hijos. No tenemos los retoños suficientes que inviertan la pirámide de población porque los jóvenes están entre los paganos de las consecuencias de la crisis y ni pueden emanciparse por culpa de los sueldos que casi no llegan a los 800 euros, en el mejor de los casos, ni acceder a la vivienda, ni vivir fuera del hogar familiar para iniciar el proceso hacia una vida adulta.

Ahora nacen menos ciudarreleños y mueren más/J.Jurado

Ahora nacen menos ciudarreleños y mueren más/J.Jurado

Al calor de la democracia

Qué duda cabe que los esfuerzos de este país al calor de la democracia y el impulso de políticas sociales y económicas contribuyeron a alcanzar un mayor bienestar. También la aproximación de la administración a los ciudadanos tras la construcción de la comunidad autónoma fue, para provincias como la de Ciudad Real, un salto importante hacia el progreso, tanto por la incorporación a la Unión Europea, como por la incorporación de infraestructuras como el AVE, la Universidad y la construcción de hospitales que, junto a políticas educativas y sanitarias públicas y universales, propiciaron esa mayor esperanza de vida en zonas poco acostumbradas a exquisiteces.

Desequilibrios territoriales

Sin embargo, las áreas rurales se enfrentan hoy a desequilibrios territoriales importantes,  en las que unas ofrecen oportunidades y atraen población y otras se ven abocadas a la desaparición. La despoblación de grandes zonas de Castilla-La Mancha es uno de los problemas que requiere de la suma de voluntades para evitar la desertización de comarcas y combatir nuevas realidades como la baja natalidad, el envejecimiento y el abandono de la tierra por falta de oportunidades. Lejos de esa unidad, las comarcas afectadas languidecen entre el ruido, el regate político y la dispersión de las propuestas.

El caso de Ciudad Real no es aislado, pero se sitúa entre las provincias que más población pierde detrás de Zamora, Ávila y Orense. La mayoría de los municipios tiene menos de 10.000 habitantes y se localizan en los Montes, Valle de Alcudia y Sierra Madrona, Campo de Montiel y puntos del Campo de Calatrava. Sin embargo, frente a los municipios de menos 2.000 habitantes que no han superado la crisis de los años 50, emergen los grandes núcleos poblacionales al noreste de la provincia, que han frenado la caída, y la propia capital, que ejerce un gran magnetismo sobre la comarca, imponiendo entre todos una nueva realidad demográfica

Ojalá estemos a tiempo de encontrar esas medidas que eviten desequilibrios mayores. Como aquéllas que provocaron el aumento de la esperanza de vida