Opinión CCOO. “10-N. Contad conmigo. Yo voto, yo decido”

Jesús Camacho Segura*
Pedro Sánchez, Pablo Casado, Pablo Iglesias, Albert Rivera y Santiago Abascal antes del debate del pasado lunes

Pedro Sánchez, Pablo Casado, Pablo Iglesias, Albert Rivera y Santiago Abascal antes del debate del pasado lunes

La campaña electoral finaliza en breve. Se agotará a la agotada ciudadanía que lleva soportando un largo y tenso debate sobre el bloqueo y la imposibilidad de gobernar desde el acuerdo, la inteligencia y la racionalidad.

Culminará otro proceso para elegir una nueva representación para una nueva legislatura. Se cerrará otro período poco aleccionador para que la democracia y sus valores salgan fortalecidos. Se ha intentado alejar de las urnas a los votantes a la vez que se ha estimulado las pasiones más bajas y radicales para atacar al rival político. Se ha intervenido desde las redes sociales para multiplicar los engaños, falsedades y manipulaciones; un modelo copiado a la derecha más extremista de allende nuestras fronteras. En resumen, una oportunidad perdida para que, con altura de miras, responsabilidad, modales y argumentos, se hubiera enriquecido el sistema democrático y sus bondades, la libertad, la justicia social y la solidaridad.

Los espectadores pasivos, la ciudadanía tranquila, ha recibido un ataque al sentido común y, lo que es más grave, ha visto y escuchado una sarta de enredos y medias verdades para acentuar el ataque al gobierno en funciones y a sus propuestas; un ataque pensado y dosificado para maltratar y dividir a la izquierda en general. De igual manera ha observado inquietante la carrera desenfrenada por conseguir el voto visceral e irracional, discrepante o inconformista. Se pretende movilizar el voto más conservador y desmotivar a la ciudadanía de izquierda y progresista, siempre más crítica con los avances y progresos de las promesas electorales y sus conquistas.

Los que militamos en el activismo social, entre los que me encuentro, que hemos atravesado un largo período de luchas por conseguir el avance social, la mejora de la democracia; los que hemos combatido con tesón, rabia e inteligencia, para lograr mejoras desde las ideas de izquierda y de progreso; los que no dudamos en reclamar impulsos permanentes para el reparto justo de la riqueza, para la defensa de los mas desfavorecidos y un largo programa de reformas a favor de las clases populares, de la mayoría social, sabemos lo que se determina en cada proceso electoral. Concluimos, en definitiva, que nada se regala, ni nada se consigue confundiendo la papeleta, ni cayendo en los “cantos de sirena” de opciones políticas que jamás aceptarán los postulados de la clase trabajadora, a la que pertenecemos la gran mayoría de la ciudadanía.

En esta campaña ha irrumpido, con mayor claridad y estruendo, el discurso ultraderechista, amparado con el silencio y la “subordinación” de las otras dos derechas, algo más civilizadas, pero desconcertadas ante la conquista del voto populista y derechista, lo que les hace competidores ruidosos y exacerbados –en ocasiones esperpénticos- con la mirada permanente en las encuestas por si la suma del tridente les permite una gobernación a la andaluza.

En consecuencia, se dibuja una amenaza creciente en el pensamiento y en la acción política, instalándose en la sociedad ideas más reaccionarias y dañinas para la convivencia, la libertad y el progreso social. Un desatino al que las fuerzas de izquierda y de progreso deben responder con mayor eficacia, normalizando una mejor relación, mayor colaboración y emplazándose al entendimiento sin sectarismos. La compleja y delicada situación política de España, los desafíos para salir del laberinto territorial y la desaceleración económica, los retos medioambientales y globales, pensiones, derechos laborales, igualdas, etc, requieren una visión abierta y progresista; no cabe otra posibilidad.

Por ello, el que suscribe, que nunca ha caído, ni caerá en el cainismo de izquierda, sabrá diferenciar la utilidad de las opciones políticas en una provincia que elige sólo cinco diputados. Los electores tenemos una nueva posibilidad, estemos irritados o preocupados, y podemos dar un mayor respaldo para que el 10-N sume mucho más el bloque progresista y de izquierda de este país. Yo voto, yo decido.

*Activista sindical de CCOO