Político atrapado

Julio García-Casarrubios Sainz Ciudad Real
El presidente del Partido Popular, Pablo Casado / Lanza

El presidente del Partido Popular, Pablo Casado / Lanza

Pablo Casado no sabe, no quiere, no se da cuenta de que con esa postura ni arregla el hundimiento de su partido, ni ayuda a la mejora de España. Casado está atrapado por el lastre de su propio partido, y por una ultraderecha que se lo va a engullir

La política debe regirse por una ideología, unos valores, unos principios, y resulta que algunos políticos lo olvidan. Está bien; no puede prescindirse de las estrategias. Las estrategias son necesarias para reconducir las actuaciones hacia la ideología. La estrategia es como la herramienta, el camino, la ruta, para llegar a resolver los problemas de la gente dentro del marco de una ideología determinada.

Un enfoque económico o laboral no lo afronta igual un partido conservador que un partido progresista. Es natural, es legítimo, que un Gobierno actúe con arreglo a su ideología. Es la obligación ante sus votantes. Igual de legítimo que la oposición defienda sus posiciones ante sus votantes. Hasta ahí, nada que objetar. El problema surge cuando la oposición no actúa en función de unos principios, sino con el punto de mira puesto exclusivamente en derribar o desgastar al Gobierno. Tenga o no éxito electoralista, a España le hace mucho daño.

Pablo Casado no sabe, no quiere, no se da cuenta de que con esa postura ni arregla el hundimiento de su partido, ni ayuda a la mejora de España. Casado está atrapado por el lastre de su propio partido, y por una ultraderecha que se lo va a engullir; y hasta que no logre deshacerse de esas ligaduras no sacará cabeza. No le vale decir que está orgulloso de su partido; así queda más atrapado. Mientras no reconozca que las políticas neoliberales de austeridad han sido un error; -hasta Europa y el FMI ya lo han reconocido-. Mientras no se dé cuenta de que cuando el Partido Popular está en la oposición solo hay ruido y crispación. Y mientras no se desmarque de la corrupción y de la ultraderecha, seguirá atrapado.

Es normal que esté preocupado por sus datos electorales, o por la disgregación de la derecha. Pero debe preocuparle mucho más su “Patria que es España”. Pablo Casado debe presentarse ante la sociedad, no como mosca cojonera rodeado de moscones, que solo saben hacer ruido, mentir e insultar; no; debe presentarse como líder de la oposición, libre de las ataduras de su partido y de la ultraderecha, criticando lo que considere erróneo, poniendo propuestas constructivas, y defendiendo su ideología conservadora y democristiana. Si no lo hace seguirá siendo un político atrapado.