¡Que viene Vox!

Julio García-Casarrubios Valdepeñas

En España ha habido quien se ha pasado clamando en el desierto, que el camino seguido para vencer la crisis, por algunos irresponsables, era un error de imprevisibles consecuencias. No hicieron caso. No les interesaba hacer caso.

No aprendemos. Este fenómeno ya se viene produciendo en Europa desde hace un tiempo. Pero no es el único precedente. Hay muchos en la historia. Nos alarma, pero no aprendemos; no hacemos nada por evitarlo. Los bolcheviques en llegaron en 1917, pero ¿por qué llegaron? Eso no lo dice nadie. ¿No pensaron en que podría explotar algún día. ¡Qué malo es Maduro! ¡Qué malo es el chavismo! Pero ¿por qué se produjo? Antes del chavismo los ciudadanos venezolanos, ¿cómo vivían? ¿mejor que ahora? No se les ocurrió pensar a nadie que eso podría explotar.

En Italia gobierna la ultraderecha. Pero a nadie se le ha ocurrido pensar en el origen. No hace falta que repasemos lo que ha ocurrido antes. Ciudadanos hartos, que un día creen en el señuelo que alguien les muestra. En Europa se ha extendido la ultraderecha de forma alarmante. Pero la culpa no es de la ultraderecha; no; los culpables son los que han roto los principios de solidaridad y cohesión que inspiraron la Europa de los Pueblos, los que no se dieron cuenta, y si se dieron miraron para otro lado, que los nacionalismos estaban volviendo peligrosamente.

España no es una excepción. En España ha habido quien se ha pasado clamando en el desierto, que el camino seguido para vencer la crisis, por algunos irresponsables, era un error de imprevisibles consecuencias. No hicieron caso. No les interesaba hacer caso. ¿No se les ocurrió a las cabezas pensantes que la corrupción y la desigualdad estaban incubando un malestar, y un terreno abonado a los mensajes salvadores? No se les ocurrió pensar que podría explotar algún día.

Ahora el problema no es evitar que llegue, porque ya ha llegado. Debemos centrarnos en que no invada más el terreno social y político, en que no derrumbe los avances conseguidos. Y eso solo se logrará si los partidos liberales y democristianos son de verdad, liberales y democristianos. Eso solo se logrará si los partidos socialdemócratas lo son de verdad, en propuestas, en ideología y en actitudes. El PSOE puede salvar muchos de los problemas planteados hoy día si actúa muy unido como Partido Socialista Obrero y Español. Si el Gobierno de Pedro Sánchez da señales inequívocas de planteamientos sociales y de atraerse a una generación de jóvenes muy perdidos, no hay nada de qué temer.