Renovación en el PP

Julio García-Casarrubios Sainz

El bipartidismo se fue. El poder ya no es de dos. Ahora se lo tienen que repartir entre cuatro. Lo cual hace aún más difícil la tarea política. Ahora hay que negociar, hay que dialogar, hay que hacer frente a los problemas de los ciudadanos juntos, sentados en la misma mesa. Y algunos no saben hacerlo porque no lo han hecho nunca.

El bipartidismo se fue. El poder ya no es de dos. Ahora se lo tienen que repartir entre cuatro. Lo cual hace aún más difícil la tarea política. Ahora hay que negociar, hay que dialogar, hay que hacer frente a los problemas de los ciudadanos juntos, sentados en la misma mesa. Y algunos no saben hacerlo porque no lo han hecho nunca. Por esa precisa razón los partidos están obligados a renovarse; están obligados a cambiar la dinámica interna; están obligados a profundizar en su propia democracia. Los que entiendan esto saldrán adelante; se habrán renovado.

El Partido Socialista, después de haber pasado por grandes patinazos y descalabros, parece que ha encontrado el camino. ¿Lo culminará? Está por ver. Aún quedan cabos sueltos. No les será fácil. El Partido Popular se encuentra ahora en ese punto. Ellos deberían haberse dado cuenta, hace tiempo, de la necesidad de renovarse. Pero no lo vieron, o no lo quisieron ver. Y ahora son las circunstancias, o más bien el tortazo que se han dado, lo que les obliga a iniciar la senda de la renovación. Difícil.

Pero si la renovación la van a hacer mediante una lucha cainita, barriobajera, se equivocarán. No lo conseguirán. La renovación tiene que empezar por reconocer que han perdido el poder por culpa de sus errores. Deben dejar de echar la culpa a los demás; deben abandonar el paracetamol; deben pedir perdón, y trazar un recorrido nuevo. ¡Qué lejos están de esto! Los candidatos tienen que mostrar a sus seguidores ese recorrido, y no emplear sus fuerzas en lanzarse puyazos. Eso es de la vieja política; esa es la política que impide renovarse. Hablan mucho, muchísimo de sus valores y sus principios. Pero ¿cuáles son? Porque hasta ahora no los hemos visto.

 

Vacía de contenido

La primera parte de esas primarias, que han inaugurado en el PP, -afortunadamente-ha estado vacía de contenido; le ha faltado autocrítica, propuestas, y debate. Ahora tienen la oportunidad de enmendarlo. ¿Valores y principios? Tiene que haber entre los dos candidatos un enfrentamiento duro y claro. La unidad vendrá después con la lealtad del que pierda hacia el que gane ¿Qué propone el liberalismo conservador y democristiano para hacer frente a la corrupción, a la desigualdad y a la integridad territorial? Aportar soluciones y no colocar en la diana al adversario para lanzarle dardos envenenados. Debate de ideas y no lucha con dialéctica viperina.