Sin proponerlo los secesionistas catalanes ponen de moda la bandera de España en todo el país, incluyendo Cataluña

*José Golderos Vicario Ciudad Real
Bandera de España en un balcón de Ciudad Real

Bandera de España en un balcón de Ciudad Real

La bandera de balconada (vendida por metros y pensada precisamente para balcones) es revelador: en estos días hubo comercios, que dicen haber despachado más de 1.000 metros de tela con los colores nacionales de España. Las rematadas por unidades, que es la oficial, se vendieron también por miles. Me parece reconfortante ver por muchos municipios madrileños y otros de provincias, banderas de España por los balcones, e incluso en mástiles ondeando en terrazas y jardines. Por cierto que no se retiraron…y aún permanecen allí

La circunstancia de la puesta de moda, con motivo del desafío secesionista catalán, destaca el caso de nuestra bandera Constitucional, que ahora vemos por miles en las fachadas de toda España.

No obstante, de dos ciudades bien conocidas por mí, Madrid y Ciudad Real, no puedo quejarme por su entusiasmo demostrado, en el caso de la exposición masiva de dichas banderas, por centenares y centenares de edificios.

Sin desearlo, y esto es realmente curioso, los catalanes seguidores del independentismo provocaron un brote de patriotismo netamente español, al exponer la enseña nacional masivamente por todos los municipios de nuestro país incluida Cataluña. Sabemos se vendieron gallardetes españoles por miles en los establecimientos del ramo.

La bandera de balconada (vendida por metros y pensada precisamente para balcones) es revelador: en estos días hubo comercios, que dicen haber despachado más de 1.000 metros de tela con los colores nacionales de España. Las rematadas por unidades, que es la oficial, se vendieron también por miles. Me parece reconfortante ver por muchos municipios madrileños y otros de provincias, banderas de España por los balcones, e incluso en mástiles ondeando en terrazas y jardines. Por cierto que no se retiraron…y aún permanecen allí.

Ciertamente han hecho “su agosto” a costa del referéndum catalán, los bazares y pequeño comercio español. Una tienda de chinos, no recuerdan una venta así, como no fuera  la final del Mundial de fútbol o la Eurocopa.

Para los que ignoren el origen de nuestros colores patrios, hemos de manifestar que nuestro pabellón nacional actual no se originó durante la Guerra Civil española. Nada más lejos. En efecto, comienza el año 1748, un modelo de “coronela” para la Infantería de Línea, en el que se conservaba la que usó el rey Felipe V. No obstante, la Armada española asumía entonces, problemas y desventajas a causa de la similitud de su enseña con las de otras monarquías europeas no aliadas. Así, se llega el 28 de mayo de 1785, que por Real Decreto de Carlos III, aparece la flamante bandera encarnada y amarilla de tres listas, la amarilla de más anchura en el centro del nuevo pendón, colocándose en esta el escudo de sus armas, es decir, dos cuarteles representativos de Castilla y León con la corona real al timbre (anteriormente el fondo de esta novísima bandera del siglo XVIII era blanco). Dicha enseña se reservaba a las naves de guerra. Este motivo fue el origen de la actual Bandera Nacional de España. Pero hasta muchos años más tarde, nuestra bandera no tomará carta de naturaleza. Fue  en 1843, que por Real Decreto de 13 de octubre, la reina Isabel II, determinaba que: “ la Bandera Nacional es el símbolo de la Monarquía Española y deberá ser de igual forma, dimensión y colores a la actual Bandera de Guerra  española, teniendo en su parte central el escudo de armas”. Durante la Guerra Civil Española de 1936-1939, el general Franco, adopta la bandera roja y gualda, que venía utilizándose desde Carlos III, pero incorporando un nuevo modelo de escudo, con el águila de San Juan, aprobado el 11 de febrero de 1938, que luego sufriría cambios sustanciales. Es decir, quedaba compuesto por el águila de san Juan, el yugo y las flechas, como iniciales de Isabel y Fernando, con la leyenda “Una Grande Libre”, y una banda entre las columnas de Hércules, con el texto “Plus Ultra” (es decir “Más Allá”). Tras la nueva bandera Constitucional del Estado español, reconocemos que no es de origen franquista, si en sus colores, ya creados por Carlos III, pero no en su escudo heráldico Constitucional. El país, desde que nace ese pabellón, se ha mantenido con los colores que fueron los creados en 1785, exceptuando el de la proclamación de la Segunda República Española en 1931, en la que se usó una enseña tricolor de tres fajas de igual anchura entre ellas, sustituyendo la franja inferior roja por morado. La Ley 39/1981 (28 de octubre) en su artículo 3º dice que: “La bandera o pabellón de España deberá ondear en el exterior y ocupar el lugar preferente en el interior de todos los edificios y establecimientos de la Administración central, autonómica, provincial, insular y municipal del Estado”. El Tribunal Supremo de 24 de julio de 2007, dice: “La bandera deberá ondear diariamente con carácter de permanencia”. Esta es nuestra bandera Constitucional, tan difundida actualmente gracias al caso del intento segregacionista ilegal de Cataluña.

*Miembro de Número de la Real Asociación Española de Cronistas Oficiales