Tanto hablar de los peces de colores tiene consecuencias

Lola Cabezudo
¿Cómo se entiende que en las homilías dominicales  no se corrija la incongruencia de orar “por los políticos para que sean sensibles al bien común” a la vez que los orantes no opinan sobre la rebaja o anulación de impuestos de los programas electorales?, se pregunta Lola Cabezudo en este artículo/J.Jurado

¿Cómo se entiende que en las homilías dominicales  no se corrija la incongruencia de orar “por los políticos para que sean sensibles al bien común” a la vez que los orantes no opinan sobre la rebaja o anulación de impuestos de los programas electorales?, se pregunta Lola Cabezudo en este artículo/J.Jurado

La creencia de que todavía tenemos remedio la gente de bien, incluidos los cristianos, es lo que me anima a redactar dos consideraciones ancladas en el momento político en que vivimos.

¿Cómo se entiende que en las homilías dominicales (en general)  no se corrija la incongruencia de orar “por los políticos para que sean sensibles al bien común” a la vez que los orantes no opinan sobre la rebaja o anulación de impuestos de los programas electorales?

Con la triple incongruencia de que se pida a los asistentes que sean generosos con las campañas de Caritas y con la cruz de las declaraciones del IRPF. Y hasta cuádruple si me lo permiten, porque no se suele ver en una misa cualquiera a los titulares de las grandes fortunas.

Con lo fácil que es presionar para que los políticos aprueben unos impuestos razonables a los que los pueden pagar razonablemente. Si se pagan impuestos, tanto Caritas como todas las ONGs que ayudan a los que lo necesitan, podrían llegar mucho más lejos y todos, unos por exigencia evangélica y otros por compromiso con los derechos humanos, habríamos hecho simplemente lo que debemos.

Acreditada insensibilidad

Mi segunda consideración se refiere a la acreditada insensibilidad de las homilías ante la xenofobia, el maltrato mendaz a los emigrantes, y el soterrado discurso dirigido a desproteger a las mujeres, etc.  Es tan evidente, que solo se me ocurre una advertencia y un rodeo.

La advertencia es que se vayan preparando los curas y los cristianos porque a lo mejor les toca compartir las procesiones con alcaldes declaradamente xenófobos. El rodeo sería dedicar la limosna de los domingos a un anuncio semanal de las bienaventuranzas. A lo mejor nos enteramos todos mejor que de viva voz.