Un museo para Gloria Merino en Malagón

Eduardo Jiménez López-Cano Malagón
Gloria Merino, una artista reconocida en todo el mundo

Gloria Merino, una artista reconocida en todo el mundo

La municipalidad de Malagón anda a trancas y barrancas cuestionando el sitio idóneo para colocar la ingente obra de la pintora. Presumo que aún no se han dado cuenta, o no han querido darse cuenta, de lo que un museo lleva consigo.

Ante el intento, otra vez, de ver materializado el ‘Museo Gloria Merino’ en Malagón, ¡generosa donación!, me complace escribir “cuatro cositas” para regocijo de la artista y acelerar en lo que pueda este acertado proyecto que sin duda merece  la pintora.

Gloria Merino Martínez, pintora insigne y musa guion de la Mancha, ha donado toda su obra pictórica al municipio de Malagón. Al pueblo llano de Malagón. Honor que aún no hemos llegado a comprender visto lo visto.

Y no es que la artista naciera en esta preciosa localidad manchega y le “debiera” sus esfuerzos, no, es que su generosidad cariño y magnetismo ancestral le tiran para este lado de la geografía. Lo digo porque ella nació en Jaén por circunstancias laborales paternas. Es verdad que su infancia y vida dulce la pasó, a Dios gracias, en la muy digna villa de Malagón. He aquí el origen de su acercamiento al pueblo de nuestras virtudes. Su afanosa intención de que su monumental trabajo duerma el sueño de los justos en la localidad de adopción.

Sus catálogos, exposiciones, subastas… han conquistado todo el mercado mundial. Marchantes de todo el globo se disputan sus primigenios y cotizados catálogos. Malagón no puede escurrir el bulto de sus compromisos sentimentales con la pintora. Tenemos una joya que debemos guardar con exquisito primor en el mejor de nuestros joyeros. Como al pícaro Aladino, “no se nos escape por el cuello de la redoma”. Es nuestra inversión en amores del futuro. Ella pide un lugar tranquilo para sus “hijos” ¿Por qué no se lo damos?

¿Es de justicia que sus personajes “del pueblo” vuelvan al su lugar de procedencia? Sus “viejos”, sus terrosas y empedradas calles, sus personajes carnavalescos, sus vetustos rostros marcados de rugosas facciones, sus grises agrarios, son simbología de nuestra característica forma de vida. Ese es el encanto de Gloria: haber conseguido el matiz, complicada metamorfosis, que Castilla dejó en el carácter de nuestro pueblo.

Gloria ve a sus personajes “más allá del lienzo” (¡puro realismo!). Pone su impronta en el corazón del personaje. Creo que el costumbrismo no es como alguna crítica lo capta. Quizá el tipismo de su argumento sea lo de menos. Mas el humanismo y la claridad cromática, sean el “corazón” y centro de gravedad donde reposa la bella técnica e inspiración de la sin igual paisana.

Cielo y tierra son sus angélicos fines pictóricos. Así lo pregona el mundo entero. Es más, yo veo en su obra retazos de ese pluralismo de refinados colores que ya utilizaba la pintura renacentista. De un Renacimiento limpio; del Renacimiento de Hosanna en las alturas.

¿Por qué este introito biográfico e intencionado? Muy sencillo.

La municipalidad de Malagón anda a trancas y barrancas cuestionando el sitio idóneo para colocar la ingente obra de la pintora. Presumo que aún no se han dado cuenta, o no han querido darse cuenta, de lo que un museo lleva consigo.

Preferiría  la ignorancia a la cerrazón de no considerar la creación de un habitáculo para dicha obra de arte.

La definición de “museo” es bien sencilla. Y si no, ahí tienen los servicios de un experto en museos que en la provincia de Ciudad Real, haberlos haylos.

La excusa de falta de dinero no es válida. En Malagón se han emprendido obras y otras conmemoraciones de alto ‘standing’ dinerario con los mismos parvos presupuesto. Y han salido adelante.

Respecto a las normas de la donación la cosa está bien clara: sus obras dormirán eternamente en un sitio digno y  “exclusivamente” para sus trabajos. Es decir… ¡Un museo!

Por otra parte, esta mujer sufre una bajada de moral patológica que da pena. Ella ve que sus sueños de implantarse en Malagón se van dilatando y, lo peor, piensa que hay falta de consideración a su persona. Sí, respeto de reconocimiento a una persona de cualidad laboral que ha dejado parte de su vida en la ingente obra que “regala”. Ver todo su trabajo en esa “casita” llamada museo, dejaría ahítas de amor y satisfacción las ansias benefactoras que ella pretende para su pueblo de adopción.

Para Malagón es un honor que la pintora se haya acordado del pueblo. Su anhelo de mejorar la vida cultural del pueblo, por desgracia, se está diluyendo en dimes y diretes que no benefician para nada al acervo cultural que nuestra villa puede lograr haciendo realidad su propósito. Ella ha trabajado denodadamente toda su vida para recaudar laureles y obras de arte que cualquier museo del mundo quisiera para su prestigio y bonanza. Aquí lo tenemos en Malagón. Démosle su añorado museo. Un museo… museo. No otra cosa.

Es así que pedimos al Ayuntamiento de Malagon que de una vez por todas busque acomodo ”exclusivo” para semejante tesoro. Sería muy triste que después de tener cerca de la mano la donación se quede en nada. Malagón, el pueblo, sufriría las consecuencias de una supuesta falta de de coordinación de los circunstanciales “mandamases” de la institución municipal malagonera. Corporación Municipal se llama la figura.

Los años pasan para todos, queridos amigos. Para Gloria Merino también. Es el momento de agradecerle y honrar su nombre con un museo en toda regla y cánones establecidos. Sus interrogantes racionales sobre la ubicación de su obra, desaparecerían del mapa de lo tangible y ella sería una mujer nueva. Os lo aseguro.

“Malagón presume, está orgulloso, de albergar la obra de un personaje de su catadura moral y artística. Sabemos que “guardamos” a una pintora internacional. Todo se lo merece. Presumimos  de adivinar y sentir que su pintura  es el resultado de aquella ilusión de su niñez:  ¡Pintar el cielo de su tierra con  lágrimas puras; con lágrimas de miel! ¡Y lo ha conseguido! ¡Bendita sea su estampa!”. Corporación Municipal: acoged su obra sin paliativos. Mañana será demasiado tarde.

“Os pido reconocimiento y cariño. Ese cariño que nosotros sabemos dar a los que consideramos de la “cosa nostra”. Ella nos sigue dando notoriedad y prestigio. Hay que pagárselo. Ella solo cobra en amores. No admite otra forma de pago.

“Después vinieron… más y más. Toda la selecta critica nacional. Toda esa pléyade de especialistas, plasmaron sus comentarios de la ya famosa pintora de La Mancha: García Viñolas (fundador del famoso NO-DO), Camón Aznar, de Lahidalga, González Ruano, Lafuente Ferrari, Marqués de Lozoya…”

¡Bienvenido sea ‘El Museo Gloria Merino’ a Malagón!