Acción contra la trata: los hombres tienen que revisar su papel en la sociedad

Julia Yébenes Ciudad Real
En primer término, Alicia Giménez, coordinadora de Acción contra la Trata de Navarra / Clara Manzano

En primer término, Alicia Giménez, coordinadora de Acción contra la Trata de Navarra / Clara Manzano

Alicia Giménez, coordinadora de Acción contra la Trata de Navarra, ha reflexionado esta tarde en Ciudad Real sobre las nuevas masculinidades

Alicia Giménez, coordinadora de Acción contra la Trata de Navarra, ha reflexionado esta tarde en Ciudad Real sobre las nuevas masculinidades y el papel de los hombres en la sociedad.

De la mano del testimonio de Joy Amen Omoruyl, superviviente de origen nigeriano, activista y mediadora, Giménez se ha referido “al contexto” en el que se explota sexualmente a niñas y jóvenes vulnerables y que implica una “desigualdad de género”.

A su juicio, según ha dicho en la sesión de tarde de las II Jornadas Contra la Trata y la Prostitución, el binomio entre dominadores y explotadas puede empezar a acabarse si los hombres cuestionan y revisan su posición en la sociedad, y los roles “que han ido aprendiendo”.

Los varones “mantienen ciertos privilegios que son difícil ver, ha subrayado, y es necesario que reflexionen porque los mandatos de género del patriarcado también les afecta negativamente y necesitan pararse a pensar en lo que les hace daño”.

Por ello, campañas como #Metacha de macho, protagonizad por hombres en primera persona rompen moldes y cuestionan “qué me han enseñado y qué puedo hacer” para alcanzar la igualdad real, más allá de “la legal, formal y aparente”.

Joy Amen Omoruyl / Clara Manzano

Joy Amen Omoruyl / Clara Manzano

Esclavitud e incomprensión

Acción contra la Trata también trabaja con mujeres en situación de prostitución y de posible situación de trata, a veces de la mano de talleres con el proyecto ‘Women In Power’, como es el caso de Joy, quién ha contado, a través de la traducción de Giménez,  cómo es la situación de tantas mujeres nigerianas y de otros países ‘abastecedores’ de mujeres explotadas como Paraguay, Rumanía, Brasil, Venezuela, Colombia, República Dominicana o China que atraviesan situación extremas y llegan a Europa a encontrarse con “esclavitud e incomprensión”.