La Asociación de Mujeres y Familias de Medio Rural (AFAMMER) ha celebrado en la capital el Día Internacional de la Mujer -se conmemora cada 8 de marzo- en un encuentro con mujeres afganas refugiadas en Ciudad Real, en el que se han exhibido carteles reivindicativos en árabe para pedir “alzar la voz” por su libertad.
La presidenta de la entidad, la ciudarrealeña Carmen Quintanilla, ha exigido, junto a la activista Safia Popal, contribuir a la lucha contra el gobierno talibán del emirato islámico, que oprime a millones de mujeres y niñas, sin acceso a la educación, al trabajo y a un movimiento libre.
Popal, rescatada in extremis por Afammer hace un año, junto a su marido y dos hijos, ha lamentado, a través de la traducción de su hija, Hila Jamshedy, la vulneración de los derechos humanos de sus compatriotas femeninas.
“No nos olvidéis”, ha pedido, tras un año de escarnio y más oscuridad en este 2023, tras la prohibición del acceso a la educación universitaria a las mujeres en todo el país. “Han cerrado las puertas de la educación y del trabajo a las mujeres”, que “en pleno siglo XXI no pueden salir a los parques o a los sitios públicos”, incluso “no pueden viajar si no van acompañadas de un hombre”.

Es una herencia “que sufrimos”, y contra la que Popal ha querido alzar la voz, a través de los medios. “Le pedimos al Gobierno español, a la Unión Europea y a todos los países del mundo que no reconozcan el gobierno de los talibanes”, que está teniendo unas consecuencias lamentables, como el suicidio de varias jóvenes por la suspensión de su derecho a formarse en la universidad.
Por ello, Popal ha instado a toda la jerarquía política mundial a “presionar para que se convierta en un gobierno democrático e inclusivo”. Ha deseado que los hombres que dirigen el país “abran las puertas del trabajo y de la educación a las mujeres, y respeten sus derechos”.
La voz de la libertad
Carmen Quintanilla ha reprobado la situación que viven las afganas y ha valorado el papel de España como país «de acogida» a los refugiados. En su caso, Afammer «no las olvidamos», y por ello han querido celebrar el 8M «haciendo un llamamiento a la comunidad internacional».
Así lo reivindicó, igualmente, la propia Quintanilla hace una semana ante la Comisión Social y Jurídica de las Naciones Unidas en Nueva York, donde además defendió el liderazgo de las mujeres como «una garantía de futuro».
Quintanilla ha recordado que las afganas «no tienen derecho a ser libres, no tienen derecho al empleo, o a la educación, en nombre de una ley islámica que no tiene sentido y que no está recogida en el Corán».

Por ello, es necesario, ha indicado, «levantar la voz por las mujeres afganas, que no podemos olvidar», y que viven sometidas a «un régimen misógino, machista y que no cree en las mujeres». Desde Afammer «seguiremos levantando la voz en la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, dándoles voz a las mujeres».
Sin futuro
Ciudad Real cuenta con diez familias afganas refugiadas, entre las que se encuentran doce mujeres. Algunas de ellas, hoy han gritado con carteles que «la eliminación de las mujeres afganas es la eliminación de la humanidad» y «sin la actividad de las mujeres ningún pueblo tiene futuro».

