Aguilandero, un villancico de nuestra tierra

A. Luengo Ciudad Real
Panderetas / Lanza

Panderetas / Lanza

En cualquier reunión si habláramos de villancicos todos entenderían a la perfección de qué estamos hablando. Pero si decimos que para estas fechas cantaremos un aguilandero o aguinaldero estoy convencido que muy pocos sabrían a qué nos referimos. Y es que según la Real Academia Española de la Lengua semejante palabro no está reconocido. No obstante, la palabra aguilando está relacionada con aguinaldo, que a su vez significa regalo navideño, villancico de navidad. Quizás el origen de estos vocablos no sea otro que la malformación de las palabras a través de la transmisión oral.

En las tradiciones populares la globalización también ha hecho estragos. Estos conocidos villancicos populares han dado paso a otro tipo de actividades y diversiones con las que se celebra la Navidad. Podríamos hacer un ejercicio de memoria. En 1800, en cualquier hogar de nuestra provincia, y de recursos económicos escasos, la reunión familiar en torno a la Navidad se sustentaba en la cena o comida y en la celebración del nacimiento de Cristo. La gastronomía propia de la zona queda descrita en otro artículo de este especial. Pero el entretenimiento propiamente dicho surgía, quizás, en torno a una lumbre, alrededor de una mesa después de comer o cenar, donde la abuela, o el más “artista” de la familia, se arrancaba a cantar aguilanderos, acompañado, únicamente, por la percusión de todos los cacharros que en la mesa se encontraban, tañidos por aquellos más tímidos que no se atrevían a cantar. Hoy en día el abanico de distracción es mucho más amplio, pero también mucho más frío. A la celebración en sí le añadimos la televisión, siempre encendida aunque nadie la esté viendo, internet, whatsap, redes sociales, y quedar con amigos para ir a otro lugar que no sea tu propia casa.

Aguilanderos

Las coplas y romances navideños describen el nacimiento del Niño Dios; son canciones jubilosas que, bajo el nombre de villancicos o aguilanderos, se acostumbran a entonar por Navidad. Su origen y significado no es estrictamente navideño, pues los documentos más antiguos que de ellos se conservan, y que datan del siglo XV, los consideran como canciones de del sentir diario del pueblo.

Habitualmente se cantan en la Iglesia durante la misa del gallo o en los hogares, y se acompañan con zambombas, castañuelas, yerrillos, almireces… Algunos suelen entonarse por las calles, formando rondas, y por ello reciben el nombre de Rondas de Nochebuena, al final de las cuales los vecinos obsequian a los participantes con dulces propios de Navidad.

Los villancicos pueden ser de dos tipos: uno plenamente popular, creado en el anonimato, y otro culto, cuya autoría era debida a personas que se dedicaban a la música; el primer grupo se difundía de boca en boca, se vulgarizaba. El segundo era destinado al culto o a las fiestas celebradas por la élite en los siglos XV y XVI.

Podemos encontrar villancicos de tono burlesco, y para cantarlos, a veces al compás de seguidillas, los intérpretes se vestían de pastores o aldeanos.

Algunos villancicos solían bailarse, como se desprende de la obra de Lucas Fernández, poeta español del siglo XV, titulada “Villancicos… para se salir cantando y bailando”.

La interpretación de villancicos es de uso generalizado en España, aunque bajo diferentes denominaciones según la región: Ator-ator, en Vizcaya; Nadalenca, en Cataluña; Aguilandos, en Murcia; Aguilanderos, en La Mancha, etc. Su música, de variada tonalidad y ritmo, consta de estrofa y de ritornello.

Dentro de ese rico repertorio de canciones nacidas de la devoción popular merece citarse el canto de Sa Sibila, que en la noche de Navidad se representa en los templos de los pueblos mallorquines, respetando la costumbre según la cual un niño, símbolo de la Sibila bíblica, canta, con una primitiva melodía, de origen todavía desconocido, unos versos alusivos al día del Juicio Final.

La finalidad de los Aguilanderos era pedir el aguilando. María Moliner en “Diccionario de Uso del Español” define el término aguilando como colación. Y es que el aguilando que ofrecían consistía en comida típica navideña como: mantecados, tortas y “cosas de horno” que las mujeres preparaban antes de la Navidad. Solían acompañar la “colación” con vino dulce, orujo, mistela, anís, etc., y ésta había sido preparada y ofrecida por los hombres.

Varios instrumentos de percusión / Lanza

Varios instrumentos de percusión / Lanza

1948 en la provincia

Son numerosas las localidades donde se han cantado y conservado, gracias a las nuevas técnicas de grabación y recopilación de datos, numerosos ejemplos de aguinalderos. Los que se detallan a continuación fueron recogidos de la voz popular en 1948. Es el caso de Miguelturra, donde Vicente Marino López, de 35 años, cantó la canción de zambomba “Los dedos de la mano”, la cual dice que se la oyó cantar diversas veces a su madre. En Almadén, Urbana Sánchez Valverde le oyó cantar a sus padres siendo ella una niña el villancico “María llegó a pedir”. En Torre de Juan Abad, Eugenio Guerrero Medina, campesino de 75 años, le oyó a su madre “Para Belén caminaba”. Gila del Amo Salido, campesino de 60 años de edad, y natural de Albaladejo, le oyó cantar en numerosas ocasiones a su madre y al público en general en navidades, el aguinaldero “Es María panadera”. De Villamanrique, la campesina Pascuala Medina Parrilla, de 59 años, le oyó cantar a sus padres, y dice que es muy popular allí, el villancico “María dice a José”. En Manzanares Francisco Díaz Madroñero, jornalero de 61 años, le oyó a su madre y a los vecinos de su pueblo el aguinaldero “Esta noche nace el Niño”. Andrés Moya Mejía, de 75 años, y de oficio organista-sacristán de Puebla del Príncipe, cantó el villancico popular de su localidad “La Virgen va caminando”.

Como muestra de esta peculiar expresión popular en la provincia de Ciudad Real se muestra a continuación un Villancico Aguilandero, recogido en la zona de Villanueva de los Infantes, e interpretado íntegramente por una voz femenina y el único acompañamiento de la zambomba.

(Aguinaldo recogido en la zona de Infantes. Grabación original del archivo de Don Luis Prado Fernández)

 

La Virgen se fue a lavar

hace ya más de una hora

los pajaritos cantaban

y el Niño llora que llora.

Qué hueco está San José

con su capa y su sombrero

porque esta noche reposa

con la Reina de los Cielos.

En Belén a media noche

nació un clavel encarnado

y pa’ redimir al mundo

se ha vuelto lirio morado.

La Virgen va caminando

por un estrecho camino

y San José va delante

vestido de pelegrino.

Qué alegre está San José

con su vara y con su rosa

y al lado derecho tiene

y a María por esposa.