Denuncian que Mayasa está provocando graves daños en la Dehesa de Castilseras

Aníbal B. C. Almadén
Dehesa de Castilseras

Dehesa de Castilseras

Ecologistas en Acción ha pedido una estricta vigilancia y supervisión por parte del Gobierno regional de todas las actividades de gestión y roturación forestal que se realicen a partir de ahora en la Dehesa de Castilseras.

Ecologistas en Acción Ciudad Real ha denunciado hoy que Minas de Almadén y Arrayanes S.A. (Mayasa) está poniendo en peligro la dehesa de Castilseras en Almadén, así como la fauna y la flora que alberga la misma como consecuencia de una política insostenible de gestión.

En un comunicado de prensa, este colectivo ha asegurado que Mayasa está destruyendo numerosos enclaves naturales para ponerlos en cultivo.

Por todo ello, esta organización ha exigido que se proceda a sancionar de manera ejemplar a los responsables de Mayasa por delitos continuados que atentan contra las cubiertas vegetales y los suelos, la fauna amenazada y los espacios de la Red Natura 2000.

Además, ha pedido una estricta vigilancia y supervisión por parte del Gobierno regional de todas las actividades de gestión y roturación forestal que se realicen a partir de ahora en la Dehesa de Castilseras.

En su comunicado, ha recordado que es exigible a una empresa pública como Mayasa que adopte un modelo de gestión sostenible que sirva de ejemplo al resto de la sociedad, al tiempo que ha pedido a la Junta que intervenga, haga cumplir la ley y sancione, conforme a su obligación, en lugar de su reiterada dejación de sus funciones.

Los ecologistas han señalado que esta empresa lleva años desarrollando una gestión insostenible de la dehesa que la pone en peligro, todo ello con fondos públicos y con el consentimiento de la Junta.

El hecho más grave se remonta a mediados del año 2015 cuando, según los ecologistas, “fue arrasada” una isla fluvial del río Valdeazogues, en el paraje de las casas del Castillo, aguas abajo de la antigua mina de mercurio del Burcio.

En esta fecha se puso en cultivo un paraje de gran valor ambiental, cubierto por tamujos, fresnos, encinas, piruétanos y majuelos, entre otras especies de plantas leñosas.

La zona roturada ascendió a casi 10 hectáreas, según los ecologistas, y “no conforme con esta actuación, se llevó a cabo también la poda de encinas y fresnos fuera de época, cortando ramas de gran calibre”.

Además, se procedió a la apertura de nuevos caminos, más de 3 kilómetros, a través de zonas de monte y al repaso y ensanche de otros ya existentes, todo ello sin ningún tipo de autorización, eliminándose más de 300 encinas.

Estas acciones se realizaron además cerca de un nido de águila perdicera, especie en peligro de extinción en Castilla-La Mancha, que ese año fracaso en su reproducción como consecuencia de estos trabajos de deforestación.

Solana del Vivero

Un años después, en 2016, Mayasa puso en cultivo casi un centenar de hectáreas del paraje de la Solana del Vivero, roturando y eliminando retamas, encinas jóvenes, enebros, acebuches y lentiscos asentados sobre terrenos de piedemonte con pendientes superiores al 10 %, roturación que se llevó a cabo sin ningún tipo de autorización.

El último ataque ambiental, ha ampliado, “ha sido la corta y arranque de gran número de encinas, acebuches y lentiscos, afectando a una superficie de más de 10 hectáreas”, que tuvieron lugar la pasada primavera, también en el paraje de Casas del Castillo, cerca de la isla del río Valdeazogues arrasada en el 2015.

Toda esta actividad de deforestación se está produciendo, ha concluido, en un espacio de la Red Natura 2000 de la Unión Europea en el que existen parejas reproductoras de águila real, alimoche común y águila perdicera que se vieron afectadas por estas actuaciones.