Encinas con vida

Graci Galán Puertollano
Una magnífica encina da cobijo y sombra a un rebaño de ovejas / Lanza

Una magnífica encina da cobijo y sombra a un rebaño de ovejas / Lanza

Las encinas, esos árboles a proteger por sus peculiaridades y por tratarse de una especie propia de la zona que cuenta con grandes ejemplares dignos de conservar y preservar, unos árboles vinculados al Valle de Alcudia y que han formado parte de la economía de la zona

Son parte importante del pasado económico de las tierras del Valle de Alcudia. Hablamos de las encinas y de cómo han estado vinculadas durante décadas al ganado, al pastoreo y al carboneo, otra línea económica que ha sustentado el pan de muchas familias en tiempos difíciles. Ahora, son las encinas unos árboles a proteger por sus peculiaridades y por tratarse de una especie propia de la zona que cuenta con grandes ejemplares dignos de conservar y preservar.

En las dehesas del Valle de Alcudia son muchas las encinas que habitan y pueblan de verde su paisaje, que en determinadas épocas pone esa nota de verdor cuando se torna amarillo. Como pequeños puntos verdes en la inmensidad de las dehesas del Valle de Alcudia van formando parte de nuestro entorno más cercano, de nuestra vida cotidiana, pero no por ello son menos apreciadas y deben ser cuidadas y conservadas. Algunas de ellas logran vivir durante décadas, incluso siglos –fue el caso de la recién perdida Encina Milenaria-, como un elemento natural propio de la zona que se encuentra en su hábitat natural propicio para su crecimiento.

El director del Parque Natural del Valle de Alcudia, Juan Ruiz de Castañeda, afirma que hay que poner en marcha figuras de protección, “requieren de un apoyo especial, sobre todo, en la regeneración del encinar y el bueno uso de los pastos, hay que realizar un buen diagnóstico para elaborar una propuesta junto con los propietarios de estos terrenos”; en su mayoría son propiedades particulares los lugares donde se encuentran estas encinas en el Valle de Alcudia.

Un diagnóstico claro, avalado con datos científicos, para hablar de las actuaciones aconsejadas que hay que realizar sobre las encinas, cuáles pueden ser sus plagas, cómo les afecta el pastoreo, la poda y el tratamiento que hay que realizar, así como su uso ganadero, factores que afectan directamente a la vida de la encina y todos estos aspectos deberían estar incluidos en un Plan de Actuación, si bien desde la dirección del Parque también son conscientes que debería ir acompañada de una línea de subvenciones para que los particulares pudieran actuar y ser ayudados con fondos públicos.

Las dehesas de por sí ya están protegidas por Europa, “es algo muy nuestro, del sur peninsular y alberga una biodiversidad excepcional”, señala Ruiz de Castañeda, quien además destacaba que el cambio climático y las épocas de sequía indudablemente afectan a estos árboles, cobijo de sombra para ganado y pastoreo en multitud de ocasiones.

Las encinas requieren de unas medidas urgentes que ya se están contemplando y dando los primeros pasos en forma de propuestas y directrices en el Plan de Ordenación de Recursos del Valle de Alcudia. No obstante la zona dehesada en este Parque puede llegar a alcanzar las 150.000 hectáreas; una gran extensión que requiere de “un mimo especial”.

Las encinas son parte del paisaje y de la economía de esta zona / Lanza

Las encinas son parte del paisaje y de la economía de esta zona / Lanza

Pilar ganadero

Adrián Gil García es uno de los ganaderos del Valle de Alcudia que asegura toda las especies quercus son de vital importancia en el Valle de Alcudia porque proporcionan la preciada bellota a todas las ganaderías extensivas que forman parte de la economía de esta zona natural.

Gil afirma que “el Valle de Alcudia sin encinas no se entiende, el Valle de Alcudia es dehesa, son encinas, alcornoques y quejigos, ése es su importante valor natural”. Importancia ecológica muy grande que además forma el sustento de la ganadería, “todos los animales consumen la bellota, además la grulla también viene en invierno a consumir este fruto y la paloma torcaz de igual manera”.

Como ganadero del Valle de Alcudia es consciente que “las encinas hay que cuidarlas” para que puedan dar bellotas, hay que podarlas de acuerdo a la normativa existente y proporcionarles los tratamientos adecuados para que no les ataque la oruga tortrix que provoca la pérdida de la bellota anual o la seca –una enfermedad que en el Valle de Alcudia no ha afectado, por el momento, de la misma manera que lo está haciendo en Andalucía o en Extremadura-, por lo que en general este arbolado en el Valle de Alcudia goza de una buena salud.

“La encina desde octubre hasta febrero aporta la bellota para todo el ganado extensivo, con más valor añadido para el cerdo” justifica Gil, si bien reconoce que “hay que cuidarlas mucho” y la gran parte de las mismas están en manos de particulares, en propiedades privadas, por lo que las ayudas públicas para estas tareas se hacen fundamentales. Adrián Gil indica que existe alguna línea de ayudas para el cuidado de las encinas que están vinculadas a través de la Red Natura o de líneas de biodiversidad y las labores de poda se suelen realizar a través de podadores especializados que conocen bien el trabajo que tienen que realizar. Trabajos de poda, limpieza o resalveo, ayudas que se hacen necesarias para poder seguir conservando este entorno natural.

De hecho, para proceder a realizar la poda de las encinas, se puede acometer por dos cauces: uno de ellos si la finca cuenta con un Plan de Ordenación Forestal, se comunicará que se va a realizar de acuerdo a este plan para poder contar con la autorización pertinente. La segunda línea, si no se cuenta con ese plan, es a través de un permiso de poda que se solicita y que un Agente Forestal visitará para comprobar si es necesario, todo ello junto con un condicionado técnico de cómo hay que hacer los trabajos; por ejemplo, el diámetro de las ramas está acotado en una medida para poder podarlas, o si un rama está desgajada o descompensa el árbol se podrá podar, en caso contrario no se podrá realizar la misma. Siempre bajo la supervisión de un Agente Medio Ambiental de Castilla-La Mancha. “Se poda para dar vida a las encinas, que sean encinas más saludables, que vivan más años y que den más bellota”, explica Adrián Gil quien también pertenece a la Asociación para la Conservación del Valle de Alcudia (ACODEVAL).

Las dehesas del Valle de Alcudia cuentan con la encina como uno de los árboles principales / Lanza

Las dehesas del Valle de Alcudia cuentan con la encina como uno de los árboles principales / Lanza

Cambio en el modelo ganadero

El pensar de los ecologistas en cuanto a las encinas del Parque Natural del Valle de Alcudia dista mucho de los planteamientos que realizan otros sectores. A su parecer las encinas de este Parque no están bien conservadas y aseguran que vienen sufriendo un uso antiguo y clásico además de una poda abusiva, dos hechos en los que existe la intervención humana.

A juicio de Vicente Luchena, responsable de Ecologistas en Acción Valle de Alcudia, el principal problema que están teniendo las encinas en el Valle viene a raíz del cambio de ganadería pasando de ovina a bovina. Tradicionalmente, las fincas del Valle de Alcudia se han dedicado a la ganadería con ovejas, sin embargo, en estos últimos años está habiendo una tendencia a tener ganadería vacuna porque es económicamente mucho más rentable. Sin embargo, este hecho ha producido que se esté generando un problema en la regeneración de las encinas porque las vacas terminan con todos los brotes de nuevas encinas y no prosperan, además, el mayor peso de las vacas sobre el terreno, explica Luchena, hace que se compacte más la tierra y se reduce el crecimiento del pasto perjudicando, además, la raíz de los árboles. A todo esto se suma lo que desde los ecologistas consideran una poda “brutal” y como ejemplo destacaba la Encina Milenaria. “El aprovechamiento para leña es insostenible, y esto hace que se acorte notablemente la vida de las encinas”, criticaban desde Ecologistas en Acción Valle de Alcudia.

Un hecho que solo se solucionaría con una protección física de cada brote de encinas, aunque Luchena reconoce que sería muy costoso. Así pues, para mejorar la situación de las encinas en este entorno natural los ecologistas proponen que la gestión del parque sirva para “algo positivo”, que los gestores tomen conciencia de todos estos problemas; en segundo lugar, escuchar a la gente que conoce el Valle desde hace muchos años, y en tercer lugar, que los propietarios de las fincas se den cuenta de que esta gestión “es pan para hoy y hambre para mañana, va en crecimiento la degradación del Valle de Alcudia”.

Con los gestores del parque y los propietarios de la finca tomando conciencia de los problemas que las encinas pueden tener en el Valle, poniendo los medios “entre todos” para que la situación vaya a mejor en un entorno natural digno de valorar, las encinas del Valle de Alcudia podrán tener una vida mejor en un futuro para poder seguir conservando la imagen que a todos se clava en su retina, la bella imagen de una verde y gran encina dando cobijo a los animales mientras el ser humano es capaz de presenciarlo aportando también su propio grano de arena. Todo ello solo por la conservación de la naturaleza.