Arcángel Moreno, delegado de Liturgia, dirigió en el Seminario el primer Encuentro sobre la Iniciación Cristiana

Eduardo Muñoz Martínez
Arcángel Moreno, delegado de Liturgia, dirigió en el Seminario el primer Encuentro sobre la Iniciación Cristiana /Lanza

Arcángel Moreno, delegado de Liturgia, dirigió en el Seminario el primer Encuentro sobre la Iniciación Cristiana /Lanza

El objetivo era tratar la realidad cada vez más preocupante de los niños mayores y los adultos sin bautizar y por ello necesitados de esa iniciación cristiana

El Seminario Diocesano ha acogido en la mañana de este sábado el primer encuentro celebrado en nuestra diócesis, a propuesta del obispo, Gerardo Melgar, para tratar la realidad cada vez más preocupante de los niños mayores y los adultos sin bautizar y por ello necesitados de una convenientemente preparada Iniciación Cristiana.

El encuentro, al que estaban convocados todos los catequistas y agentes de pastoral litúrgica de nuestra provincia, -aunque sólo asistieron al mismo alrededor de medio centenar de personas-, estuvo dirigido por el Delegado Diocesano de Liturgia, Arcángel Moreno Castilla, que desarrolló su contenido en dos partes.

Arcángel Moreno, delegado de Liturgia, dirigió en el Seminario el primer Encuentro sobre la Iniciación Cristiana /Lanza

Arcángel Moreno, delegado de Liturgia, dirigió en el Seminario el primer Encuentro sobre la Iniciación Cristiana /Lanza

​¿Qué es la Iniciación Cristiana?

Para que todos podamos entenderlo es la preparación, -en el caso de niños y adultos sin bautizar-, para recibir los sacramentos del Bautismo, la Eucaristía y la Confirmación. Son personas no creyentes, por eso iniciación; que quieren tener a Cristo cómo centro de sus vidas, por eso Cristiana; que conlleva un proceso, unos tiempos, unos pasos.

Dicho proceso, -unos minutos antes de dar comienzo el encuentro-, nos lo resumía Moreno Castilla en los siguientes términos: “…Se trata de dar a conocer en qué consiste la iniciación cristiana, dando a conocer el proceso y sus etapas. Tenemos dos problemáticas muy concretas. La de los adultos que están sin bautizar y piden este sacramento, y que necesitan un proceso para recibirlo, llegando a recibir los tres sacramentos de iniciación, -Bautismo, Eucaristía y Confirmación-, de manos del obispo, en la noche de la Vigilia Pascual, -lógicamente cuando hayan terminado su presentación-, en la Iglesia Catedral.

La otra realidad que está apareciendo en nuestras parroquias es la de niños que no fueron bautizados de pequeños y que sin embargo, por el contacto con la pandilla, con los compañeros de colegio…, quieren hacer la Primera Comunión, pero no están bautizados. En este caso habrá que adaptar el proceso para que reciban el Bautismo y la Eucaristía en la misma celebración.

Está contemplado ésto en uno de los grandes frutos del Concilio Vaticano II, cómo lo es el “Ritual de la Iniciación Cristiana de Adultos”. Son realidades nuevas, -continuaba diciendo Arcángel Moreno-, de catequizar, de evangelizar, de acercarse a la Iglesia…, que hasta no se habían planteado y que, debido al interés del Obispo por buscar “soluciones” para que la iniciación cristiana, en ambos casos, vaya tomando forma en nuestra Diócesis…”

​Tiempos y orientaciones

Para hacerlo llegar a todos los sacerdotes y responsables en este campo de la Acción Pastoral, de cada una de las comunidades parroquiales de nuestra Iglesia Diocesana, se ha editado un folleto explicativo en el que se informa sobre los “pasos” del proceso y las orientaciones sobre la forma de dichas celebraciones conjuntas, que obviamente son de más interés para los presbíteros y los equipos que hayan de prepararlas.

Los tiempos serían los siguientes: “El anuncio misionero y el precatecumenado”, “El Catecumenado”, -con una catequesis apropiada, basíca e integral; un aprendizaje de la vida cristiana; una iniciación, educación y participación en la liturgia y en la oración de la Iglesia, y una iniciación y educación para la vida comunitaria y para la misión. Hay otros tres tiempos más: “Purificación e iluminación”, “la celebración de los sacramentos”, y la “Mistagogía”, o tiempo de profundización en los misterios celebraados.

Ni que decir tiene que esta “Iniciación Cristiana de adultos y de niños no bautizados en su infancia”, que hoy ha sido presentada, necesita de una cuidada elaboración. Igualmente, decía Arcángel, hemos de ser conscientes los sacerdotes de que no cualquiera puede ser catequista, así cómo de que quien ejerza este ministerio tiene que ser cristiano hasta las últimas consecuencias, sabiendo que hacen falta para desarrollar la tarea de la iniciación cristiana especialmente formados para ello.