Recibió a tiros a la Guardia Civil porque creyó que lo buscaban para matarle

Belén Rodríguez Ciudad Real

El delegado del Gobierno en la región felicitando a los agentes de la Usecic unos días después del tiroteo y video de la intervención / Clara Manzano /GC

Un año después del tiroteo que pudo costarle la vida 7 guardias civiles en Argamasilla de Calatrava el presunto culpable está en libertad y en tratamiento psicológico; los guardias recuperados (no llegaron a estar de baja más de un mes) y el caso pendiente de juicio. Antonio G.R. de 57 años se expone a ser acusado de varios intentos de homicidio, atentado y tenencia ilícita de armas

El vecino de Argamasilla de Calatrava que abrió telediarios hace un año porque por poco mata a siete guardias civiles de la Unidad de Seguridad Ciudadana (Usecic) de Ciudad Real está en libertad un año después del tiroteo. Salió de la cárcel en octubre, no se ha vuelto a meter en problemas, y a día de hoy sigue en tratamiento psicológico en espera del juicio que se celebrará probablemente en 2018.

Este viernes se cumple un año de aquello y Antonio G.R., de 57, “todavía siente miedo”, explica su abogado Miguel López. El miedo fue el  que lo empujó a disparar contra los guardias con una escopeta de caza (también tenía un rifle que no usó) y “por miedo” intentó huir por el tejado de su vivienda, una casa de dos plantas de la calle Cantarranas, hasta que uno de los guardias logró atraparlo y reducirlo.

Su torpeza puede costarle muy cara (podría ser acusado de al menos catorce delitos graves), pero peor pudo ser el resultado para los agentes de esta unidad de respuesta rápida de la Guardia Civil de la Comandancia de Ciudad Real bregada en mil registros como el que pretendían hacer en casa de Antonio.

Una disputa de alto riesgo entre familias gitanas armadas

Los guardias buscaban armas para prevenir un enfrentamiento entre Antonio y los familiares de la pareja de su hija, de Puertollano, todos de etnia gitana que poco antes del tiroteo del día 4 de agosto, en julio, ya se habían enfrentado a tiros en la misma calle Cantarranas. ¿Les suena?, el último asesinato que se ha juzgado en la Audiencia de Ciudad Real empezó por una reyerta entre familias gitanas enfrentadas por un conflicto que inicialmente fue de pareja, de ahí que el juzgado de Puertollano que se hizo cargo del caso y las fuerzas de seguridad se tomaran muy en serio esta disputa.

El juzgado y la Guardia Civil habían planificado dos entradas y registros simultáneos en busca de armas en los domicilios de ambas familias. De modo que a las 8.50 horas de la mañana se montaron los dispositivos que implican la entrada por la fuerza (rompiendo la cerradura) en las viviendas marcadas.

Equipados con sus cascos reglamentarios, sus armas y sus chalecos antibalas la unidad de la Usecic designada para hacer el registro en Argamasilla entró de ese modo anunciando con un sonoro “Guardia Civil” quienes eran, aclara el abogado de la acusación particular Pedro García Valdivieso. No les dio tiempo a más, empezaron a recibir tiros en el mismo pasillo de entrada desde la habitación en la que un supuestamente asustado Antonio G.R. pretendía defenderse de “los otros”, es decir, la familia de Puertollano en cuya vivienda otro equipo policial entró sin ningún problema (no estaban).

Antonio G.R. estaba en la casa con su mujer, dos hijas y un menor y no midió las consecuencias de su acción, “pensó que iban a por él, que no eran guardias”, insiste su abogado.

Más difícil de explicar es su intento de huida por el tejado. Al final él mismo resultó lesionado (hasta el día 6 no fue a la cárcel) y siete guardias sufrieron heridas, seis de ellos por el impacto de los plomos de la escopeta, mientras que el séptimo tuvo un esguince grave persiguiendo por el tejado al atrincherado.

El atrincherado intentó huir por el tejado después de disparar a los guardias / Lanza

El atrincherado intentó huir por el tejado después de disparar a los guardias / Lanza

Entre diez días y un mes de baja

García Valdivieso, abogado de la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC), que representa a seis de ellos en el juicio, explica a Lanzadigital.com que todos los agentes están bien. “El que más tiempo estuvo de baja fue un mes, el resto volvieron al trabajo sin mayores problemas en unos diez días”.

El buen resultado final no le resta gravedad al hecho: disparó contra seis agentes de la autoridad, por lo que Antonio podría ser acusado de al menos seis intentos de homicidio, varios delitos de atentado con instrumento peligroso y tenencia ilícita de armas.

Tenía un arsenal en casa

Además de la escopeta empleada en la refriega el instituto armado encontró en su casa un rifle, munición y otras armas de aire comprido.

La instrucción del caso, del juzgado número 3 de Puertollano, ya ha finalizado. En mayo el procedimiento abreviado en un principio se transformó en sumario y el siguiente paso será el de las calificaciones.