Álvaro Muñoz, nuevo jefe del parque de bomberos de Ciudad Real, no olvidará su estreno en el mando por jubilación del jefe anterior. Tomó posesión el primero de noviembre y al día siguiente estaba adaptando la bomba rural pesada, el vehículo más moderno del parque, para intervenir como voluntario en los pueblos afectados por la dana en Valencia.
Su colaboración, con cinco bomberos más de Alcázar de San Juan, Almadén, Tomelloso y Manzanares, surgió sobre la marcha. Al poco de la catástrofe se movieron por grupos de ‘whatsapps’ de bomberos de toda España, el Servicio Contra Incendios y Salvamento (SCIS) para el que trabajan los apoyó, y el domingo pasado estaban en Algemesí a disposición del puesto de mando de bomberos de Alzira, que se encargan de ese pueblo.
“Lo que más llama la atención al llegar allí es el trabajo sobre el terreno en las calles. La gente sigue volcada limpiando barro, retirando enseres, coches, muebles; es duro, hay trabajo para mucho tiempo”, explica.
El grupo de Ciudad Real, preparado incluso con sacos de dormir, esterillas y comida para ser autosuficientes, no ha encontrado desorganización, al menos en Algemesí, una localidad menos castigada por el desbordamiento del tristemente célebre barranco del Poyo. Han trabajado a destajo, tres días desde las siete de la mañana hasta que oscurecía, comían donde los pillaba, pero les facilitaron ducha, cena y cama en el cercano pueblo de Xeresa.
“La organización me ha parecido buena”
“La organización me ha parecido buena, cuando llegamos nos comunicamos con los bomberos de Alzira que nos fueron dando instrucciones sobre dónde teníamos que ir”, explica.
Cada día su encomienda incluía una ruta por diferentes calles, previamente asignadas, para achicar agua y trabajar a demanda de los vecinos. Incluso vivieron la situación de la nueva alerta roja del domingo por la tarde que hizo que se retiraran antes de lo previsto, por si había nuevas inundaciones, “estaba bien organizado”, insiste.
La heroicidad del día puede ser ayudar a cruzar la calle
Reconoce que el olor en las zonas inundadas es fuerte, “pero te haces, llevas mascarilla, y vas protegido; impresiona más ayudar a mucha gente enferma o con problemas de movilidad que no puede salir de casa. Estos días han hecho “heroicidades” como ayudar a una mujer a cruzar una calle completamente embarrada, “una vez allí los vecinos te piden ayuda para cualquier cosa, y la agradecen”, cuenta.
Achicar agua, la misión principal de los bomberos de Ciudad Real
La misión principal era achicar agua con las motobombas y bombas eléctricas, pero también han hecho rastreos en garajes, “por suerte no hemos encontrado cadáveres”, iban preparados para todo.
El rastro de coches destrozados es visible desde Algemesí hasta Paiporta, la zona cero del desastre. El grupo de Ciudad Real también tenía su propia organización, “nos dividíamos por grupos de tres o dos para abarcar el máximo de terreno posible”, afirma.
La gravedad de las inundaciones de Valencia
Con seis años de experiencia profesional como bombero en Puertollano, Muñoz asegura que ha intervenido en inundaciones, “pero nunca de esta importancia y gravedad, vamos, no creo que casi nadie haya vivido esto”.
Más de una semana después de la dana, y aunque quedan desaparecidos y cadáveres por identificar, dice que lo más gordo es lo más sencillo, “que la gente pueda entrar en sus viviendas de una forma normal, eso es lo prioritario”.
“El barro de allí es denso, es trabajoso quitarlo”
Más que dinero o alimentos lo que necesita la gente de las zonas afectadas, “lo que nos han pedido”, remarca, es maquinaria pesada para retirar los obstáculos de las calles y retirar el lodo, y para eso necesitan palas y escobas duras. “El barro de allí es denso, arcilloso, es muy trabajoso quitarlo”, dice, y cree que a medio plazo dará problemas porque se está infiltrando en las tuberías e instalaciones de todo tipo, “y no hay otra forma de quitarlo que echarlo al alcantarillado”.
Las historias personales de los afectados son duras, “hay muchos momentos de tensión, llamas a un timbre y siempre hay alguien enfermo o mayor que no puede salir a calle”.
Dispuestos a volver a Valencia
A Muñoz y al resto de voluntarios que han ido a Algemesí les encantaría volver, pero es complicado por la falta de personal en los parques de bomberos de la provincia por las jubilaciones masivas de los últimos años y la falta estructural de plantilla.
La solidaridad que ha visto en la zona también le ha impresionado y recomienda a posible voluntarios que lo hagan de forma organizada y coordinada, a través de la web del Instituto de la Juventud en la que aparecen los teléfonos con los que tienen que contactar, está es la dirección: https://www.injuve.es/prensa/noticia/dana-2024-en-la-comunidad-valenciana.