A Carmen Pilar Catalán Martín de Bernardo, la magistrada más singular de la Audiencia Provincial de Ciudad Real y rostro visible de la sección segunda, que preside desde hace casi tres décadas, no le gustan ni las entrevistas ni ser el centro de la noticia, pero esta semana hace una excepción porque en unos días se jubila. No ha sido una decisión fácil, “no dejo un trabajo, dejo mi vocación, y eso cuesta”, explica.
Su jubilación ha sido una sorpresa incluso para ella misma. Después de cuarenta y dos años en la judicatura podía seguir, pero admite que la pandemia trastocó sus planes, no porque enfermase, sino por sus consecuencias. “Lo pasé muy mal, la soledad aquí fue terrible y yo tenía mucha responsabilidad porque mi obligación era controlar las cosas. Ha sido un palo enorme, y después de eso y los años que llevo en esto pensé que mi marido merece que esté más tiempo con él”.
«He trabajado en condiciones físicas lamentables»
Lo personal prima en esta nueva etapa de su vida, tras sentirse “una privilegiada” por disfrutar de una profesión por la que ha sacrificado muchas cosas de su vida particular, “mis compañeros lo saben, he venido a trabajar en condiciones físicas lamentables, en casa siempre he tenido la responsabilidad de que ‘aquello’ [su tribunal en la Audiencia] se quedaba solo, como si fuera una pieza esencial, cuando no lo he sido, aunque he amado mucho este trabajo”.

‘Azote’ de abogados y justiciables
Catalán, que ya no presidirá ningún juicio en la sección segunda, el medio en el que ha sido, sin proponérselo, dice, ‘azote’ de abogados y justiciables (sus broncas en sala son antológicas) por esa pasión y seriedad que le pone al hecho de “juzgar”, sigue despachando asuntos estos días. Quiere dejarlo todo poco a poco, sin estridencias, aunque su ausencia será muy evidente.
«Os dejo, pero aquí se queda Carmen»
Ha decidido cesar el 12 de octubre (cuando cumple años) y apurar hasta el final, “bueno, como es festivo vendré el 13 a firmar”, y se emociona al pensar en ese día, “tengo el corazón totalmente partido, es verdad. Llegué con un ‘buenos días, soy Carmen Pilar’ y me gustaría irme diciendo ‘os dejo, pero aquí se queda Carmen”.
Natural de Daimiel y afincada en Puertollano, la magistrada que preside la sección segunda prácticamente desde su creación (una de las primeras mujeres en hacerlo) estudió Derecho y Criminología. Sin la oposición se curtió como jueza sustituta unos años en los juzgados de Daimiel hasta que ingresó en la carrera judicial hace ya más de cuatro décadas.
