El centro de “El Chaparrillo”, uno de los mejores hospitales para el lince ibérico

Anibal B.C. Ciudad Real
Imagen de archivo de un lince ibérico / Lanza

Imagen de archivo de un lince ibérico / Lanza

Desde 2013 han atendido seis intervenciones urgentes en ejemplares como Llera, Lila, N4 Keres, Lugo, Nervio, Nativo y Neon.

El Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de “El Chaparrillo” se ha convertido desde 2013 en uno de los mejores hospitales para el lince ibérico en España, en donde en todo este tiempo se han realizado 158 intervenciones veterinarias.

El equipo veterinario del centro, en colaboración con el personal del Centro de Estudios de Rapaces Ibéricas (CERI), se encarga de realizar el seguimiento sanitario de la población de lince ibérico que se encuentra en Castilla-La Mancha, una de las zonas de la Península Ibérica donde se ha reintroducido la especie.

El jefe de la Sección de Vida Silvestre de la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural y director de “El Chaparrillo”, Víctor Díez, ha explicado que el equipo técnico del centro se encarga de prestar apoyo y asesoramiento al programa Life+Iberlince en temas relacionados con los aspectos sanitarios del lince.

La colaboración que el centro mantiene con los técnicos de Iberlince ha elevado en 2017 el número de intervenciones atendidas.

Díez ha reconocido que el apoyo del proyecto Life ha sido fundamental, junto con la colaboración de los agentes medioambientales, para poder realizar un mayor seguimiento sanitario del lince, especie que está inmersa en un claro proceso de recuperación.

Por su parte, la veterinaria del centro, Elena Crespo, ha explicado que desde 2013 han atendido seis intervenciones urgentes en ejemplares como Llera, Lila (año 2015), N4 Keres, Lugo (año 2016), Nervio, Nativo y Neon (año 2017).

Dos de estos ejemplares, Lila y Nervio, ingresaron y permanecieron en el CRFS El Chaparrillo unos dos meses, hasta que se recuperaron de sus lesiones y pudieron ser de nuevo liberados al medio natural.

En el caso de Lila su ingreso fue debido a una infección por mordida, y en el caso de Nervio se debió a una fractura de tibia y peroné, si bien en ambos casos se recuperaron y ahora se encuentran en buen estado.

45 anestesias

En estos años, los técnicos ha realizado un total de 45 anestesias para evaluación sanitaria y cambio de collar, de ellas, 30 en 2017.

En estos chequeos, ha explicado Crespo, los ejemplares capturados se examinan detenidamente, se les toman muestras y se realizan test de leucemia, además de vacunarlos y desparasitarlos.

Desde 2013, los veterinarios del centro han participado en tres capturas para traslocar a los ejemplares que se encontraban en zonas de peligro y ha realizado 54 chequeos de presuelta, realizados en los Centros de Cría de Lince ibérico.

Además se han realizado un total de 26 necropsias, 10 de ellas en 2017, que han servido para confirmar la causa de muerte en todos los casos menos en un caso, en el que sólo aparecieron restos óseos del ejemplar y no fue posible encontrar un diagnóstico.

Las causas identificadas han sido 14 atropellos, 4 casos de persecución directa, como disparo, lazo o métodos ilegales de captura; dos casos de enfermedad, uno por Sarna sarcóptica y otro Leucemia felina; un caso de desnutrición por inadaptación, 2 casos de depredación, en casos de cachorros, y 2 casos de ahogamiento.

Foco de sarna

Lo más destacable del seguimiento sanitario hasta la fecha, ha explicado Elena Crespo, ha sido la detección de un foco de sarna sarcóptica en un grupo familiar de linces de Montes de Toledo en septiembre de 2016 y el hallazgo en enero de este año de un ejemplar muerto a causa de la leucemia felina en la zona de Sierra Morena Oriental.

Ambos casos sirvieron para iniciar una vigilancia activa y una serie de medidas para identificar la extensión de ambos focos y tratar de controlarlos.

Gracias al trabajo del personal de seguimiento de Fomecam, empresa que coordina el programa Life+Iberlince en Castilla-La Mancha, y de los agentes medioambientales, se capturaron todos los ejemplares que pudieron haber contactado con los individuos afectados, realizándoles test, tratamientos y vacunaciones, que permiten dar por controlados ambos focos en la actualidad.