Ciudad Real ha sido definida como una alacena llena de ricos manjares por alguna revista especializada en gastronomía. Algo cierto, ya que las figuras de calidad se acumulan en su oferta agroalimentaria copando muchas de las Denominaciones de Origen e Indicaciones de Geográficas Protegidas de Castilla-La Mancha, región que cuenta con más de cuarenta figuras de calidad, siendo las más numerosas las referentes al vino.
De hecho, con 24 Denominaciones de Origen, (concretamente 10 DO y 14 DOP de vinos de pago) y una Indicación Geográfica Protegida, en total 25 figuras de calidad vínicas, es la comunidad autónoma con más Denominaciones de Origen de este sector reconocidas por la Unión Europea, según los datos aportados por el Gobierno de Castilla-La Mancha.
Todas ellas se encuentran amparadas bajo la marca de garantía ‘Campo y Alma’, que permite distinguir los productos agroalimentarios que se producen, elaboran o transforman en el territorio de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha y que están acogidos a una denominación de origen protegida o indicación geográfica protegida.
En el imaginario colectivo, la provincia de Ciudad Real está ligada a DO vinícolas como La Mancha o Valdepeñas, pero sin olvidar algunas tan conocidas como la DOP Queso Manchego compartida con otras zonas de la región, la IGP del Cordero Manchego o la de la Cebolla de La Mancha. DOP de aceite como la de Montiel, Campo de Calatrava o Montes de Toledo, y algunas más genuinas como la IGP Pan de Cruz o Berenjena de Almagro.
A este pódium de la calidad certificada se quieren unir el pistacho y la harina de almorta (base de las gachas manchegas), ambas con gran protagonismo en Ciudad Real, y para los que se están realizando los pasos oportunos con el fin de lograr la Indicación Geográfica para el primero y la Denominación de Origen Protegida, para la segunda.
El pistacho: un fruto seco tendencia y un cultivo al alza en Ciudad Real
En el caso del pistacho, el pasado mes de junio fue presentado un primer borrador del pliego de condiciones de la futura IGP a las organizaciones profesionales agrarias, cooperativas agro-alimentarias y también a representantes de los empresarios del sector del pistacho, ADIPE.
Un documento resultado del análisis de las dos últimas campañas que ha realizado el Centro de Investigación Agroambiental ‘El Chaparrillo’ en la que se han estado buscando las singularidades del pistacho regional. Una investigación que forma parte de las acciones marcadas dentro del Plan Estratégico Regional del Pistacho 2024-2028, presentado por el consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Julián Martínez Lizán en diciembre del pasado año.
Todo eso con la finalidad de poner en valor este fruto seco tendencia, un cultivo al alza en la provincia donde hay unas 19.000 hectáreas plantadas, copando así casi un tercio del territorio regional dedicado al pistacho, que, a su vez, encabeza la extensión nacional, con 70.000 hectáreas y un 80% del total estatal.
La almorta: una leguminosa con futuro en La Mancha
Las aspiraciones de la harina de almorta se han difundido más recientemente, a principios del mes de noviembre. La base para la creación de esta Denominación de Origen Protegida que tendrá su epicentro en La Solana, es el registro de las dos primeras variedades de almorta (Lathyrus sativus), Almora y Chicharita por investigadores del Instituto de Agricultura Sostenible del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IAS-CSIC) de Córdoba bajo la dirección de Diego Rubiales.
Un proyecto liderado por la empresa Agrícola Peñarroya y el Legado Bustillo, dos entidades de La Solana que han trabajado junto al IAS-CSIC con el objetivo de proteger este producto, pero también de su recuperación como cultivo autóctono, ya que en la actualidad la almorta que se consume en España procede casi en su totalidad de Argentina y Chile. No existe una semilla autóctona certificada en Castilla-La Mancha.
La aspiración a la Denominación de Origen responde a la pretensión de crear un marco que beneficie a agricultores y consumidores. Y para dar a conocer este proyecto se celebró la I Jornada Técnica de la Almorta, un encuentro que reunió en La Solana a expertos nacionales y extranjeros para debatir sobre el ingrediente base para la harina con la que se cocina las tradicionales gachas manchegas
Una cita impulsada por la Asociación de Productores de Almorta y Molinos Harineros (APAMHA) creada al amparo de esta iniciativa, con la colaboración de la Fundación Legado Bustillo y el Ayuntamiento de La Solana, localidad que aspira a ser el centro neurálgico de esta Denominación de Origen Protegida.
De lograse esta distinción, contribuiría a acabar con la leyenda negra que ha perseguido a este producto agroalimentario, que estuvo prohibido para consumo humano en España durante cincuenta años.
Una prohibición vinculada a su consumo excesivo como ingrediente principal de las gachas, plato que se convirtió en sustento principal de muchas familias durante la Guerra Civil y la hambruna de la posguerra. Una ingesta habitual que causaba una enfermedad nerviosa provocada por la harina de almorta, el latirismo, y en 1967 se prohibió esta harina para el consumo humano.
Una restricción que no se levantó hasta 2018, tras certificarse que su consumo no comporta ningún riesgo, si esta se hace de manera esporádica ya que el problema viene de una ingesta excesiva. Consumirlas de vez en cuando no es malo. El encuentro de La Solana tuvo como una de sus conclusiones principales que la almorta es una leguminosa con futuro en La Mancha. Pero también se destacó la excelente calidad nutricional y los beneficios medioambientales de este cultivo.
