Ciudad Real y Puertollano amanecen llenas de libros por los refugiados

Aníbal B. C. Ciudad Real
Un ejemplar junto a la fuente agria de Puertollano

Un ejemplar junto a la fuente agria de Puertollano

Las calles de Ciudad Real y Puertollano han amanecido llenas de ejemplares del libro 'Nubes de libertad' para conmemorar el Día Internacional del Refugiado, que se conmemora cada 20 de junio, y celebrar la llegada al puerto de Valencia de los inmigrantes que viajaban a bordo del barco Aquarius.

La Concha de la Música, la Fuente Agria o el Paseo de San Gregorio en Puertollano, la Plaza del Ayuntamiento, la Plaza del Pilar o el Museo del Quijote de Ciudad Real, han sido alguno de los lugares en los que han quedado depositados ejemplares de este libro que cuenta la vida del exiliado y refugiado ciudadrealeño Nicolás González Navas.

Los libros, que podían ser recogidos por aquellas personas que quisieran leerlo o consultado, han aparecido junto a un cartel en el que se recordaba cómo fue el exilio español, y cómo muchos españoles fueron en 1939 refugiados en otros lugares del mundo.

A los pies de Don Qujiote

A los pies de Don Qujiote

Más de 440.000 españoles, según el Gobierno francés, llegaron a Francia y otros muchos huyeron a países de Latinoamérica como México, Argentina, Chile, Venezuela, Santo Domingo o Puerto Rico.

En la provincia de Ciudad Real, fueron también muchos los que se vieron obligado a emigrar más allá de las fronteras de España, entre ellos, un manchego de Abenójar (Ciudad Real), Nicolás González Navas, que se convirtió en refugiado y exiliado.

‘Nubes de Libertad’ fue la culminación de un proceso de alrededor de treinta años iniciado cuando su autor, Nicolás González, volvió a su pueblo.

En la concha de la música de Puertollano

En la concha de la música de Puertollano

El libro, que fue publicado por la Diputación Provincial de Ciudad Real hace unos años, contó también con la colaboración en el prólogo de los profesores universitarios Adela García Muñoz, Julián López Garcia y Jorge Moreno, expertos en trabajos de recuperación de la memoria histórica que colaboraron en la edición del mismo.

Adela García Muñoz, recordaba entonces en su prólogo que para ellos la publicación de este libro suponía cumplir con una obligación como científicos sociales, al poner a disposición de la sociedad un periodo de la historia poco o mal conocido a partir de la reconstrucción que de ella hizo uno de sus protagonistas.

En la plaza del Pilar de Ciudad Real

En la plaza del Pilar de Ciudad Real

Julián López, por su parte, recordaba que el libro recogía la fascinante historia de un hombre, cargada de fuerza emotiva.

El libro, decía el profesor López, es un relato de la historia política de un campesino que comenzó a militar en el Partido Socialista con el advenimiento de la República y que fue dirigente de la Filial y del Comité de Defensa de su pueblo al estallar la guerra.

Junto al Ayuntamiento de Ciudad Real

Junto al Ayuntamiento de Ciudad Real

El profesor Jorge Moreno recordaba también entonces que “Nicolás González representaba la voz del testigo, la del superviviente que ve en su testimonio la necesidad y la responsabilidad de contar lo que ocurrió, de dar voz a los que ya no tienen voz porque ellos fueron asesinados”.

Los promotores de esta iniciativa han invitado a quienes han recogido este libro a leerlo y a entregárselo a cualquier otra persona que estuviera interesada en él, o bien a dejarlo en un espacio público para que pueda seguir su camino.