Sensibilizan a la comunidad cristiana sobre la atención a los refugiados y el drama de la emigración

Julia Yébenes Ciudad Real
Una veintena de personas participaron en el encuentro sobre los refugiados / Elena Rosa

Una veintena de personas participaron en el encuentro sobre los refugiados / Elena Rosa

Celebran un encuentro sobre la familia refugiada con experiencias de primera mano y de entidades acogedoras

Conocer el testimonio y la realidad del refugiado de primera mano y sensibilizar a la comunidad cristiana sobre el tema de la emigración en general y de los refugiados en particular, fueron los ejes del encuentro organizado este viernes por la Delegación diocesana de Migraciones en la Parroquia de San Pablo.

Pilar Abad y Julián Plaza, máximos portavoces de este órgano de la Diócesis, encabezaron la reunión en la que participaron una veintena de personas, entre miembros de familias refugiadas, técnicos de instituciones de acogida -de Mancha Acoge y ACCEM- y activistas católicos de la capital.

Señalaron que este tipo de acciones son “muy necesarias” ante la evidencia de que “siguen habiendo muchos prejuicios en la sociedad, incluso entre los propios cristianos”.

Por ello, aprovechando la cercanía del Día Internacional del Refugiado, que se celebra el 20 de junio, organizaron el encuentro, que estuvo precedido por una Eucaristía, y en el que hablaron del lado humano de los refugiados, además de respaldar los protocolos de la iglesia a nivel nacional en este ámbito.

Reflexionaron, igualmente sobre “nuestra actitud sobre este drama”, en base al compromiso del propio Papa Francisco, que asegura que “los refugiados no son números, sino personas con rostros, nombres e historias, y deben ser tratados como tal”.

Otro punto de debate fue la política europea de atención a estas familias, que, según aseguraron, no cubre las expectativas de quienes se ven obligados a emigrar.

En este sentido, comentaron que el mayor porcentaje de demandantes de asilo en España, por nacionalidades, son los venezolanos, seguidos por los sirios y los eritreos.

Experiencias acogedoras

De la misma manera, además de compartir las experiencias personales de dos refugiados, se dieron a conocer los programas de las diferentes asociaciones acogedoras.

En concreto, Mancha Acoge, cuenta con dos pisos en Valdepeñas y quince personas acogidas pertenecientes a dos familias, señaló la propia Abad, y les ofrecen una intervención en base a itinerarios individualizados de integración, que implican una valoración, y acompañamiento adaptado a cada situación.

Por su parte, José Miguel Pérez Taboada, de ACCEM, puso de manifiesto la labor de esta organización en Castilla-La Mancha, a punto de cumplir 25 años centrada en su labor de mejorar las condiciones de vida de las personas que se encuentran en situación más vulnerable como los refugiados, migrantes y personas en situación o riesgo de exclusión social.

Según dijo, en sus sedes de Albacete, Guadalajara y Sigüenza, acogen a más de 200 familias.

Pérez insistió en que los estados tiene el derecho “a darles lo que el derecho les asiste para su integración en la sociedad”, dado que “vienen en situación de urgencia”.

Recordó que estos colectivos son personas “perseguidas y en peligro de muerte, que no vienen por voluntad propia y que no pueden pedir auxilio en sus propios países”.