Adicciones, del alcohol a las pantallas

Aurora Galisteo /Carlos Monteagudo Ciudad Real
Adicciones, del alcohol a las pantallas / Clara Manzano

Adicciones, del alcohol a las pantallas / Clara Manzano

La primera droga de consumo es el alcohol cuya adicción se detecta cada vez en edades más tempranas. Sin embargo, los casos de personas tratadas por adicciones sin sustancias aumentaron en un 52 % en 2018, algo que hace pensar a los expertos que éstas se están convirtiendo en ‘la gran demanda’ y la tendencia. Lanza acudió a la reunión que Alcohólicos Anónimos celebra en Ciudad Real todos los lunes en el centro parroquial del barrio del Pilar. Allí conocimos el testimonio de Rafa, de 69 años, 22 de ellos sin probar el alcohol; Lorenzo, de 78, quien lleva 13 sin consumirlo, y de ‘Moro’, de 68 años. Y también ha entrevistado a dos sicólogos sobre la adicción a las pantallas que avanza rápidamente y es ya un problema de salud pública

Las nuevas adicciones se suman a las antiguas y, cada vez más, afectan en mayor medida a los adolescentes. El alcohol sigue siendo la primera droga de consumo cuya adicción se detecta cada vez en edades más tempranas. Sin embargo, los casos de personas tratadas por adicciones sin sustancias aumentaron en un 52 % en 2018. Lanza ha querido conocer de primera mano el día a día de un grupo de personas de Alcohólicos Anónimos y, también, la opinión de dos sicólogos, Margarita Velascoin y Francisco Javier Soria, sobre la adicción a las pantallas que es ya un problema de salud pública.

“Alcohólicos Anónimos me salvó la vida”

“Alcohólicos Anónimos es una comunidad de hombres y mujeres que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema común y ayudar a otros a recuperarse del alcoholismo. El único requisito para ser miembro de Alcohólicos Anónimos es el deseo de dejar la bebida”. Ése es el lema que se lee antes de comenzar las reuniones semanales de Alcohólicos Anónimos en Ciudad Real y a las que semanalmente acuden entre una decena y una veintena de personas a exponer los problemas que en su día tuvieron con el alcohol o que aún continúan teniendo.

Adicciones, del alcohol a las pantallas / Clara Manzano

Adicciones, del alcohol a las pantallas / Clara Manzano

Lanza acudió a la reunión que Alcohólicos Anónimos celebra en Ciudad Real todos los lunes en el centro parroquial del barrio del Pilar. Allí conocimos el testimonio de Rafa, de 69 años, 22 de ellos sin probar el alcohol; Lorenzo, de 78, quien lleva 13 sin consumirlo, y de ‘Moro’, de 68 años.

En el caso de Rafa su historia comenzó desde muy joven, cuando desde muy joven, para “sentirse más hombre” comenzó a trabajar, fumar y beber alcohol. A partir de ese momento, se introdujo en una espiral en la que cada vez consumía más alcohol. “Había viernes que salía de trabajar y no volvía hasta el domingo por la noche”, asegura Rafa o días que podía beberse hasta 20 cubatas y lo tenían que llevar a su casa conocidos.

La primera toma de contacto de Rafa con Alcohólicos Anónimos fue en el año 92, cuando acudió “por cumplir con la parienta” a una de las reuniones, pero en ese momento Rafa creía que el problema no era suyo, que el problema con el alcohol lo tenían todos los que estaban en el corro salvo él. Tras acudir a un par de reuniones y continuar bebiendo, Rafa dejó Alcohólicos Anónimos e ingresó en la Unidad de Psiquiatría en dos ocasiones a consecuencia de dos ‘delirium tremens’, motivo por el que fue derivado a un centro de desintoxicación en Tomelloso, donde fue aislado varios meses para evitar el consumo de alcohol. Desde ese paso por el centro de desintoxicación, que duró algo más de un año, no volvió a probar ni una sola gota de alcohol.

Tras salir del centro de desintoxicación, Rafa comenzó a asistir asiduamente a Alcohólicos Anónimos, además de para seguir con la terapia, para ayudar a los que están pasando por lo que él pasó años atrás.

Inició su consumo a los 12 años

En el caso de Lorenzo, de 78 años, comenzó con el “jodido alcohol” a los 12 años, aunque no fue hasta que se jubiló cuando empezó “a meterle mano a la bebida”. No tenía nada que hacer y entonces dije: “la calle y los bares son míos”. Entonces, “en ese momento me cogían por las calles las ambulancias, los vecinos, dormía en los bancos de la calle… un desastre”.

Lorenzo reconoce que él ahora sabe que el alcohol lleva “al psiquiátrico, a la cárcel o al cementerio”. Sin embargo, en su momento no lo sabía. “Gracias a Dios no pasé por ninguna de esas tres cosas”, señala.

“Me acostaba borracho, me despertaba borracho, muchos días aparecía dormido en cualquier banco de la calle e iban a buscarme, me daban dinero para ingresarlo en el banco y me lo gastaba en el bar… todo eso me lo ha hecho el alcohol”, asegura Lorenzo.

Tras las insistencias de su mujer y de su familia, Lorenzo se acercó a una reunión de Alcohólicos Anónimos logrando así dejar de lado al alcohol. De no haber acudido a esta reunión, “probablemente seguiría en el alcohol o en algún lugar peor”.

Desde el día que Lorenzo llegó a Alcohólicos Anónimos, hace 13 años, no ha vuelto a probar ni una sola gota de alcohol. “Mi médico son mis compañeros y mi medicina la literatura”, asegura.

Adicciones, del alcohol a las pantallas / Clara Manzano

Adicciones, del alcohol a las pantallas / Clara Manzano

Consumo diario

Lo mismo ocurrió a ‘Moro’, quien con 12 años empezó a trabajar como fontanero y empezó a beber alcohol. Vino, anís y brandy era lo habitual en su vida diaria durante toda una vida. Aunque como Lorenzo, su problema se acrecentó al llegar su jubilación.

Tras llegar su jubilación y comenzar a beber “como si no hubiera mañana”, su familia comenzó a decirle que no bebiera. Sin embargo, no fue hasta que su familia recurrió a Alcohólicos Anónimos cuando ‘Moro’ dejó de consumir alcohol por completo. “Hará unos ocho años que dejé de beber y tengo que decir que llegar a Alcohólicos Anónimos me salvó la vida”.

Al término de la entrevista, los tres lanzaban la pregunta de: “¿quién no tiene un padre, una madre, un hermano, un amigo, un vecino, un compañero de trabajo que no tenga o haya tenido problemas con el alcohol?”. Por ello, invitan a cualquier persona que se haya sentido identificada con ellos al leer estas líneas a acudir a las reuniones que realiza Alcohólicos Anónimos en Ciudad Real para poder ayudarles y dejar “de una vez” el alcohol que tantos estragos causa “en uno mismo y en una familia”.

Redes sociales, videojuegos y juegos de apuestas

Las redes sociales, los videojuegos, y en especial los de multijugador online, junto a los juegos de apuestas o azar ocupan gran parte de la vida de los niños y adolescentes. La vocal en Ciudad Real del Colegio de Sicólogos de Castilla-La Mancha, Margarita Velascoin, advierte que cada vez son más los casos, sobre todo de niños y jóvenes, en los que estos entretenimientos dejan de ser una simple actividad de ocio para convertirse en un serio problema de adicción y aislamiento.

Adicciones, del alcohol a las pantallas / Clara Manzano

Adicciones, del alcohol a las pantallas / Clara Manzano

Con 7 años, en internet

Actualmente, la edad media de inicio al mundo de Internet se establece en 7 años. Los niños empiezan a necesitar sentirse parte de un grupo social cuando son un poco más mayorcitos. Por ello, pasan más tiempo conectados en redes sociales tratando de interactuar con sus amigos o seguidores que, comiendo, durmiendo o estudiando, por ejemplo.

La vocal en Ciudad Real del Colegio de Sicólogos de Castilla-La Mancha, Margarita Velascoín, explica que el problema de adicción a las pantallas, sobre todo en niños y adolescentes pero también en adultos, va in crescendo año tras año y así se aprecia también en las consultas médicas. Añade que, en la mayor parte de los casos, los niños y jóvenes llegan a la consulta de salud mental porque en su entorno han identificado un problema de socialización, de apatía, que no queda con sus amigos, que no se relaciona…, en muy pocas ocasiones porque la familia, o su entorno, reconozca que tiene un problema de adicción a las pantallas.

“En cuanto hablamos con ellos nos damos cuenta que lo que subyace tras esa falta de socialización es que el menor prefiere pasar horas ‘conectado’ antes que salir con sus amigos; es más, niños y adolescentes tienen amigos online, y lo único que les preocupa es tener más seguidores en sus redes sociales, más ‘likes’ en sus publicaciones, lo que llega, incluso, a que se obsesionen”, añade la sicóloga.

Una adicción que va a más

Margarita Velascoín subraya que la adicción a las “pantallas”, ya sea para jugar, conectarse, ver redes sociales, etc, ya está considerado un problema de salud pública por la Organización Mundial de la Salud.

Margarita Velascoin, psicóloga / Lanza

Margarita Velascoin, psicóloga / Lanza

En la era “mobile”, el smartphone es el dispositivo por excelencia para el uso de redes sociales en los niños y adolescentes que con apenas 7 u 8 años ya disponen de él. La portabilidad de tales dispositivos ha favorecido al aumento de la frecuencia de navegación en redes sociales entre los más pequeños, también por sus necesidades de aceptación social.

“El problema reside, muchas veces, en que al igual que en cualquier otro tipo de adicción la persona que la padece tiene que ser consciente de ello. Cuando se es adicto al juego suele saltar la alarma fácilmente por los problemas económicos, al igual que al alcohol o las drogas, pero es mucho más complicado ser consciente de que se es adicto a una pantalla, ya sea de un móvil, Tablet, ordenador…” añade.

Destaca también que, en la actualidad, y según los últimos estudios, los menores destinan, diariamente, más de 3 horas de su vida a realizar cualquier acción en sus perfiles sociales. Además, la frecuencia de conexión de una cuarta parte de ellos, es de más de 10 veces al día, muy superior en redes sociales como WhatsApp.

“Cuando en consulta detectamos este tipo de adicción, muy frecuente en los últimos años, y se procede a retirar las pantallas, los niños y jóvenes padecen los mismos síntomas que se producen en cualquier otra adicción: somnolencia, mal humor, mentiras, nerviosismo, etc”, añade Velascoín quien indica que entidades como Proyecto Hombre, que surgieron para luchar contra la adicción a las drogas, ya tienen programas específicos para “desengancharse” de las pantallas.

La adicción a las pantallas está socialmente aceptada

En la misma línea se pronuncia el sicólogo clínico Francisco Javier Soria quien añade que mientras la adicción a las sustancias afecta a una parte pequeña de la población, la adicción a las pantallas está mucho más extendida y avanza de una manera silenciosa. “Estar enganchado a la heroína o al alcohol no está socialmente aceptado; estarlo a la tecnología, sí. Y, por tanto, las consecuencias de esta adicción van a tener mayor alcance”.

Y nos da un dato. Casi el 80% de los jóvenes comprueba las notificaciones de los móviles cada hora, y el 72% manifiesta que tiene que contestar a los mensajes de manera inmediata.

Una adicción que afecta a la esfera social, personal y emocional

Ambos sicólogos reconocen que tanto la sociedad como las familias juegan un papel fundamental. Todos estamos hartos de ver como muchos padres dan a sus hijos de corta edad una Tablet o un móvil para que les deje comer tranquilos.

Tras esta situación viene el teléfono. Niños con seis o siete años que ya disponen de un móvil y que los padres lo justifican porque así puede ver la tarea del cole o estar conectado con sus amigos y compañeros.

Primero WhatsApp y luego se adentran en las redes sociales. Y muchos no son capaces de parar. El uso abusivo de consolas, con juegos online como el famoso Fornite, restan cientos de horas al año a los jóvenes. Y de ahí, ya con algo más de edad, 15 o 16 años, se acceden a las páginas de juegos de apuestas o de azar y a la pornografía.

“Las tecnologías no son malas en sí mismas”, añade Margarita Velascoin, quien destaca que el problema viene cuando se hace un mal uso, un uso abusivo, de las mismas.

Francisco Javier Soria también apunta a que éste es un problema especialmente grave en niños y jóvenes porque les afecta directamente a su esfera social, emocional y personal. Pero también en adultos. Más de la mitad de la población española, en concreto un 53%, son adictos al teléfono móvil y el 48% afirma sentir ansiedad ante la falta de batería.

Nuevos ludópatas

Otro aspecto muy importante que preocupa a los profesionales de la salud es el perfil de los nuevos ludópatas que ha cambiado considerablemente en los últimos años. Ahora empiezan “on line”, son más jóvenes y son adictos al juego por dinero y sin él, ya que cada vez son más los que están enganchados a los juegos de móviles, tabletas, consolas e, incluso, juegos de rol. El auge de los juegos de azar y de las casas de apuestas en línea -a través de Internet- está contribuyendo al rejuvenecimiento del rostro de la ludopatía

La sociedad y las familias juegan un papel fundamental

Francisco Javier Soria apunta a que son necesarias campañas de concienciación para hacer ver a las familias, y a la sociedad en general, el riesgo al que están expuestos niños y jóvenes por el abuso o el mal uso de la tecnología y las pantallas.

Añade que es necesario saber reconocer esa “tecnoadicción” y poner límites y normas. “Hay que estar pendientes de lo que nuestros hijos ven, haciendo una observación simulada de sus dispositivos, dosificar el uso del teléfono móvil, tablet o consola, y predicar con el ejemplo; los niños y jóvenes son, hoy, pasto de los tiburones de las grandes tecnológicas”, explica.

Adicciones, del alcohol a las pantallas / Clara Manzano

Adicciones, del alcohol a las pantallas / Clara Manzano

Además, y en esto coincide con Margarita Velascoin, desde Salud Pública deben implementarse campañas que informen y asesoren sobre todos riesgos y que ayuden a prevenir esas conductas adictivas que, cada vez más, acuden  las consultas de los profesionales de Salud Mental. “Es importante prevenir los posibles problemas derivados del uso de las nuevas tecnologías en los niños y adolescentes para que gocen del bienestar que les corresponde en su etapa de crecimiento”, concluye Soria.