Altadill y Mascuñano interpretaron ‘Como rosa entre espinas’ que incluyó una docena de canciones con la mujer como poema y protagonista

Joaquín Muñoz Coronel Ciudad Real
El ciudarrealeño Felipe Sánchez Mascuñano y la soprano lírica catalana María Altadill ofrecieron un delicioso concierto / J. M. C.

El ciudarrealeño Felipe Sánchez Mascuñano y la soprano lírica catalana María Altadill ofrecieron un delicioso concierto / J. M. C.

Protagonizaron el tercer y último concierto del XV Festival de Alarcos

‘Como rosa entre espinas’ es el título de una hermosa canción del siglo XIX que dio nombre al tercero y último concierto de Alarcos, y que, según Felipe S. Mascuñano, “podría muy bien ilustrar la situación de la mujer a lo largo de la historia”. Así las cosas, la elección de las piezas musicales de entre los siglos XII al XIX, han permitido observarla no sólo como objetivo poético -como gusta imaginarla a los artistas-, sino también como auténtica protagonista que es en tantos y tantos aspectos de la vida.

Desde luego, es indudable que la figura de la mujer ha estado presente en las canciones desde los comienzos de la música. Pero más bien en tono poético, para ensalzarla, para realzar su belleza. Sin embargo, no demasiadas veces ha sido ella la protagonista, hablando en primera persona. Una carencia que no es tal, y que ha venido a ponerse de manifiesto.

En esta ocasión, la velada de Alarcos contó nuevamente con la presencia de nuestro paisano Felipe Sánchez Mascuñano junto a la soprano lírica catalana María Altadill, pareja artística que ya estuvo en Alarcos en las dos ediciones anteriores. Y mano a mano presentaron una docena de piezas maravillosas, muy variadas tanto en su estructura, como en su datación histórica.

La producción se había estrenado anteriormente en unas jornadas dedicadas a la mujer, y que tuvieron lugar recientemente en la localidad zaragozana de Calatayud. El próximo concierto, dentro de unas fechas, será en la Jaca oscense, en el Festival del Camino de Santiago. Allí presentarán ‘Locura y Fantasía’, que ya pasó por Alarcos en 2016.

La mujer fue la protagonista del recital que ofrecieron en Alarcos / J. M. C.

La mujer fue la protagonista del recital que ofrecieron en Alarcos / J. M. C.

Pues bien, el programa de este concierto musical de cierre ‘Como rosa entre espinas’ pretendió dar voz a la mujer, con las pocas piezas en las que ella toma la palabra, e incluso con otras composiciones creadas directamente por mujeres.

 

Programa

Época medieval

Ca chantar m’er de ço. Beatriz de Día (Trovadoresca)

María Virgo Virginum (Códex de las Huelgas)

Cantiga de Amigo (Martín Códax)

Renacimiento

Al alba venid (Cancionero de Palacio)

La doncella guerrera (Romancero. Juan del Enzina)

Barroco

Ché si puo fare (Bárbara Strozzi)

Las gitanas. (Gallardas con texto de Cervantes)

Romanticismo y Otras

4 Canzonette alle dame (Marín y Soler)

Como rosa entre espinas (Manuel García)

La frutera mulata (I. Hernández)

Bises

El morenillo (José Melchor)

Ständtchen (Schubert)

Los intérpretes

María Altadill, excelente soprano lírica, es la tercera vez que participa en Alarcos. Ya pudimos aplaudirla en Alarcos 2016 (‘Illerda Antiqua’) y en 2017 (‘Axivil Trío’), junto a Felipe S. Mascuñano. Natural de Tarragona aunque residente en Lérida, María estudió en la ‘Schola Cantorum de Basilea’. Y desde entonces no ha parado de elaborar programas y realizar grabaciones. Posee una voz limpia, de amplios registros, hermoso timbre, subyugante tono, gran potencia en los ‘fortes’ y gran expresividad en los ‘pianos’.

Dotada de gran expresividad gestual y vocal, su voz es capaz de llenar las viejas paredes y ancianos rincones de Alarcos. Graciosa en sus expresiones, no es menos atractiva y cordial en su trato personal. Nos sorprendió gratamente en su actuación, lo mismo que nos agradó ‘vestida de calle’, alegre, bonita y jovial.

Mascuñano, con cuatro de sus instrumentos /J. M. C.

Mascuñano, con cuatro de sus instrumentos /J. M. C.

En cuanto a Felipe Sánchez Mascuñano, ya lo hemos dicho casi todo en otras ocasiones… Aun así, repetimos que este apuesto galán de impecable y cuidada melena blanca desde hace años es uno de los vihuelistas más notables del panorama actual español, aunque su magia no se limita sólo a la vihuela. De hecho, en el concierto de Alarcos pudimos escuchar cuatro de los instrumentos que actualmente borda: laúd, vihuela, guitarra barroca y guitarra romántica. Todo ello con oportunas y atinadas explicaciones previas sobre cada obra y su autor.

Actualmente, Felipe Sánchez Mascuñano está trabajando sobre la obra de Luigi Boccherini, un compositor y violonchelista italiano que estuvo afincado en España desde los 25 años. Encuadrado estéticamente en el estilo ‘galante’, residió en Madrid, donde desarrolló la mayor parte de su carrera, y entre su abundante obra (quintetos, cuartetos, tríos, sonatas, sinfonías, conciertos y hasta la zarzuela ‘Clementina’), se encuentra su famosa ‘Música nocturna de las calles de Madrid’.

Algunos discos

Fue una suerte para todos que Felipe Sánchez Mascuñano decidiese un día marcharse de Ciudad Real, donde le trajeron al mundo. Ya desde muy joven se había dedicado a la guitarra, participando en eventos culturales de nuestra provincia, con notables incursiones en grupos musicales de aquellos años. Trasladado a Barcelona, se especializa en música antigua (vihuela, guitarra barroca, tiorba…) con maestros como Hopkinson Smith y José Miguel Moreno. Desde entonces, su actividad ha sido frenética a lo largo y ancho del mundo.

Entre la numerosa actividad discográfica, no podemos resistir la tentación de detenernos en algunos de los últimos discos de Sánchez Mascuñano (más de treinta). Uno de los que más nos ha llamado la atención, es ‘En un salón de la Habana. Habaneras y Contradanzas 1830-1855’, editado por el sello RTVE en el año 2000. Contiene 15 melodías de músicos tan inmortales como Sebastián Iradier (el celebrado autor alavés de ‘La Paloma’, profesor en Madrid y París, y que, trasladado a Cuba, se enamoró de todo lo cubano), y otros como Manuel Saumell, Hernández y García Rossetti.

Pusieron el broche final al XV Festival de Música Antigua de Alarcos / J. M. C.

Pusieron el broche final al XV Festival de Música Antigua de Alarcos / J. M. C.

Alguna de estas piezas (La frutera mulata, Habanera de I. Hernández), pudimos escucharlas el sábado en Alarcos. Y también de otro de sus discos, ‘Castrati en el Romanticismo’, que contiene músicas de Martín y Soler (‘XII Canzonette Italiane’) y de Crescentini (‘XII Ariette Italiane’). Todas ellas dejaron, como viene siendo habitual, un gratísimo sabor de boca y les obligaron a realizar un par de ‘bises’.

El colofón

Quedó clausurada así la ‘XV Edición del Festival de Música Antigua de Alarcos’, incardinado en la ‘Semana Histórica de Ciudad Real’, con tres días de conciertos en vez de cuatro como en 2017. Y como colofón, recordaremos algo de Alarcos.

A los pies del cerro tuvo lugar el 19 de julio de 1195 (otras fuentes la sitúan en el día 18), la batalla de Alarcos que enfrentó a las tropas de Abu Yusuf Yaqub al-Mansur, con las del rey castellano Alfonso VIII. La derrota de este último facilitó su ocupación musulmana durante 17 años, hasta que tras la batalla de las Navas de Tolosa (16 de julio de 1212), fue reconquistado el territorio, y supuso el inicio de un período de crecimiento para ‘Villa Real’.

El Santuario está constituido por tres naves y planta de cruz latina, separadas por diez pilares octogonales de piedra caliza. Los pilares soportan ocho arcos apuntados, conservando la capilla absidal su carácter románico. La fachada principal, orientada hacia el suroeste, cuenta con un magnífico rosetón de tracería, construido posteriormente en estilo gótico entre los siglos XIII y XIV. Rehundido dentro de un marco cuadrado, está formado por diecinueve lóbulos tallados en piedra, y fue copiado para el rosetón de la Catedral de Ciudad Real.

La fachada sureste tiene un porche sustentado por ocho columnas de piedra, que continua con la techumbre de la iglesia, de artesonado simple y cubierta de teja. Originalmente era de traza mudéjar con alfarjes pintados. El templo fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 1980, y está dedicado a la Virgen de Alarcos, cuya romería se celebra el lunes de Pentecostés.