CCOO insta a Bienestar Social a exigir a la Asociación La Fuensanta el cumplimiento de fines sociales y el respeto a la legalidad laboral

Lanza Ciudad Real
Fotografía de archivo de los trabajadores del centro Fuensanta en una protesta / Foto: C. Manzano

Fotografía de archivo de los trabajadores del centro Fuensanta en una protesta / Foto: C. Manzano

La Asociación recibe dinero público para prestar un servicio público a personas con discapacidad intelectual. No las puede desatender, ni mucho menos tratarlas como empleadas low cost. Una entidad que se sufraga con fondos públicos no puede infringir constantemente las normas laborales, despreciar los derechos de sus trabajadores y trabajadoras y acumular sentencias condenatorias de los juzgados de lo Social

La federación de Enseñanza de CCOO insta a la consejería de Bienestar Social “a exigir a Asociación Fuensanta de Discapacitados Psíquicos el cumplimiento de los fines sociales y el respeto a la legalidad laboral”

“Una entidad que recibe fondos públicos para prestar un servicio público a personas con discapacidad intelectual no puede desatenderlas, ni mucho menos tratarlas como empleadas low cost”, ha denunciado Modesto Gómez, secretario de Organización de CCOO-Enseñanza CLM.

“El Gobierno de CLM tampoco debiera tolerar que una asociación a la que sufraga con dinero público infrinja constantemente las normas laborales, desprecie los derechos de sus trabajadores y trabajadoras y acumule sentencias condenatorias de los juzgados de lo Social”

“No podemos admitir que las administraciones públicas responsables del servicio público y del dinero público hagan la vista gorda ante la gestión de la actual dirección de La Fuensanta; como tampoco podemos comprender cómo el Ayuntamiento de Ciudad Real pudo galardonar el pasado 8 de marzo a esta asociación por su trabajo en pro de la igualdad laboral entre mujeres y hombres.”

“El Ayuntamiento entregó su ‘Distintivo a la Igualdad’ a una entidad cuyo director gerente, Isaac Gonzalo Nieva, denegó a finales del 2017 a una de sus trabajadoras el derecho al período de lactancia, el mes de vacaciones del que no pudo disfrutar por encontrarse en situación de baja por maternidad, el disfrute de los días de asuntos propios que le correspondían por año natural y la solicitud de esta mujer de un período de excedencia por cuidado de hijos menores.”

Frente a la permisividad y hasta el aplauso de las administraciones públicas, la Asociación Fuensanta sufrió el pasado mes de abril dos nuevos varapalos judiciales a cuenta del conflicto que viene manteniendo con sus trabajadores/as desde hace más de dos años.

Así, el juzgado de lo Social nº3 de Ciudad Real desestimó el recurso presentado por el mencionado señor Gonzalo Nieva contra las medidas cautelares que dicho juzgado adoptó contra la decisión unilateral del director-gerente de la Asociación La Fuensanta de abrir su Centro Ocupacional y sus Centros de Día el 2 de enero del 2018, contraviniendo lo establecido expresamente en el convenio colectivo.

La Justicia también ha desestimado el recurso que interpuso la dirección de La Fuensanta contra la sentencia que no sólo declaraba improcedente el despido de un monitor de taller, sino que además lo declaraba nulo por vulneración de un derecho fundamental del trabajador. La asociación fue condenada a reincorporar al trabajador, abonarle los salarios no devengados desde la fecha del despido e indemnizarlo con 6.000 euros por daños morales, a los que hay que sumar otros 600 euros derivados de la desestimación del recurso.

“Recordamos que Gonzalo Nieva pretendió justificar el despido de este trabajador por ‘la baja productividad de su taller’, acusación que nos parece un autentico disparate, puesto que estamos hablando de un Centro Ocupacional, el cual, y según la normativa vigente, tiene como finalidad la habilitación profesional y social de personas cuya discapacidad intelectual no les ha permitido integrarse, temporal o definitivamente, en una empresa ordinaria o en un Centro Especial de Empleo. Y en el caso de aquellas personas con discapacidad intelectual, que por sus características propias no puedan incorporarse nunca al mercado laboral ordinario, se deben cubrir sus necesidades desde un enfoque terapéutico-rehabilitador, partiendo de una atención individualizada”, subraya Romero.

“Si cualquiera de nosotros tuviéramos un hijo trabajando a destajo en un taller a cambio de una ‘prima-estímulo’ de 65 euros cada 15 días, diríamos que se están aprovechando de él, que lo están explotando, que los dueños de ese taller son unos negreros… Sin embargo, como en el caso de la Asociación La Fuensanta se trata de personas con discapacidad intelectual, todos miramos para otro lado, empezando por las administraciones públicas, que además subvencionan a la entidad y propician el lucro de terceros mediante el aprovechamiento de mano de obra barata, al más puro estilo del mercado asiático.”

“Desgraciadamente, esta es la filosofía que abandera la actual dirección de la Asociación Fuensanta para Discapacitados Psíquicos, para la cual es más importante la producción que el bienestar de los usuarios/as. Prefieren tenerles trabajando sin parar durante las siete horas que pasan en el Centro Ocupacional, a prestarles la atención individualizada que requieren para conseguir el desarrollo máximo de todas sus potencialidades.”

“Así, además, la Asociación puede permitirse dejar a los discapacitados psíquicos a los que tiene que atender sin su profesional de referencia, que es quien debiera encargase de proporcionar cuidado y formación a los usuarios.”

La Asociación Fuensanta viene incumpliendo sistemáticamente el acuerdo alcanzado del 100% de servicios mínimos en el proceso de huelga indefinida que empezó el pasado 12 de junio del 2017. Desde entonces, no cubren ninguna de las ausencias, a pesar de que, durante el mes de marzo, por ejemplo, la media diaria de ausencias ha sido de siete trabajadores, alcanzándose picos de hasta catorce.

“Evidentemente, en una plantilla de 70 personas, que cada jornada se afronte con un 10% o un 20% de bajas sin cubrir provoca situaciones verdaderamente dantescas, de hacinamiento y desatención a las personas con discapacidad intelectual que rozan lo denigrante.

Las administraciones públicas que sostienen con dinero público a La Fuensanta -la consejería de Bienestar Social fundamentalmente, también la Diputación y el Ayuntamiento de Ciudad Real- tienen que ser conscientes de lo que está ocurriendo día a día en esta entidad y actuar en consecuencia. Su pasividad las convierte en cómplices.