Ciudad Real, historia viva escondida en el subsuelo a través de sus cuevas y galerías

Fran Solís Ciudad Real

Cuenta la leyenda que hace varios siglos Ciudad Real estaba comunicada por el subsuelo a través de una red de galerías subterráneas donde se escondían inconfesables secretos a la vez que servían de escondite y de vía de escape para muchos habitantes cuando eran perseguidos, entre ellos los de la población semita que convivía y trabajaba en el incipiente barrio de la Judería

Historia o mito, realidad o ficción, lo cierto es que la capital manchega contaba con un importante número de cuevas y de galerías bajo el suelo, las cuales eran utilizadas como bodegas, como carboneras, para preservar alimentos o almacenar los productos perecederos, para guardar dinero u otros objetos de valor, o bien sirvieron de refugio antiaéreo durante los ataques sufridos durante la Guerra Civil española.

Actualmente Ciudad Real cuenta con un importante número de estas cuevas y galerías (a pesar de que algunas de ellas fueron cegadas, tapiadas o destruidas al no sobrevivir al paso del tiempo o a la especulación inmobiliaria). Y este legado representa todo un patrimonio por descubrir y por conocer en una ciudad que puede sentirse orgullosa de su pasado y de la historia que han podido vivir sus ciudadanos a través de los siglos.

Una de las tres Cuevas del Museo Elisa Cendreros / Elena Rosa

Una de las tres Cuevas del Museo Elisa Cendreros / Elena Rosa

El doctor en Historia por la Universidad de Castilla-La Mancha, Francisco Javier Morales Hervás, indica que “prácticamente desde siempre se conoce que hay cuevas en Ciudad Real, una ciudad que presenta un manto calizo en el subsuelo, circunstancia que fue aprovechada para hacer cuevas casi de forma natural y que llegaron a ser muy numerosas en el pasado”.

Este historiador explica como desde prácticamente la fundación de Ciudad Real, sobre todo a partir del Renacimiento, en los siglos XV y XVI, “muchas casas aprovecharon esas características para hacer bodegas en la parte inferior de sus viviendas”. Incluso, en algunos casos, “se aprovecharon esas oquedades para utilizarse como pozos de nieve”, con el fin de convertirlos en una especie de refrigerador natural.

El doctor en Historia por la Universidad de Castilla-La Mancha, Francisco Javier Morales Hervás / Elena Rosa

El doctor en Historia por la Universidad de Castilla-La Mancha, Francisco Javier Morales Hervás / Elena Rosa

Para Morales Hervás, Ciudad Real “contaba con bastantes cuevas porque se han podido documentar un buen número de ellas. Y precisamente este hecho es una demostración de que esas construcciones o subestructuras eran muy abundantes en la ciudad. De hecho, donde estaba la Judería, que era por la zona de la calle La Mata y Lirio, se han visto bastantes”.

En este sentido explica que “ya sabíamos de la existencia de muchas de esas cuevas, el problema es que la mayor parte se destruyeron, como tantas otras cosas en Ciudad Real capital, allá por los años 60 y 70 cuando empezaron a construirse edificios. Bien es cierto que tampoco había esa sensibilidad que existe hoy en día. Y cuando se hicieron esas construcciones, sobre todo cuando empezaron a hacerse garajes, desaparecieron gran parte de las cuevas. Y el problema no es solo que desapareciesen, sino que en muchos casos ni siquiera se llegaron a documentar”.

Por este motivo “encontramos referencias que se han ido transmitiendo de forma oral, pero que, en numerosos casos, no se han podido conservar”. Por el contrario “hay muchas otras cuevas que sí se pudieron documentar, pero, o bien se encontraban muy deterioradas o estaban prácticamente vacías, sin contener restos”.

Un buen ejemplo de las cuevas que hay en Ciudad Real, según Morales Hervás, aparecieron “cuando se empezaron a construir los edificios que hay alrededor del Centro de Salud del Torreón, muy próximos a la zona donde se encuentra el arco del Torreón y en la zona en la que sabemos que estaba el Alcázar, y que iba más o menos desde donde está el arco del Torreón hacia la puerta de Granada y la calle La Palma. En ese lugar, cuando se fue a construir alguna de esas viviendas se encontraron restos de cuevas, algunas de las cuales estaban bastante bien edificadas, ya que probablemente estuviesen vinculadas con el Alcázar. Y no se trataba de la típica bodega que hacía un señor en su hogar, sino que presentaban unos arcos mudéjares de ladrillo visto bastante llamativos y bien conservados”.

Cueva de la Casa Elisa Cendrero / Elena Rosa

Cueva de la Casa Elisa Cendrero / Elena Rosa

Precisamente el historiador Francisco Javier Morales Hervás ya participó en la excavación de una de las cuevas que hay por la zona del Torreón en la calle La Palma, allá por los años 90, y que “probablemente formarían parte de las dependencias del Alcázar”. Desde su punto de vista, “estas cuevas eran bastante llamativas, pues estaban reforzadas por vistosos arcos mudéjares y en donde aparecieron interesantes restos de recipientes cerámicos de los siglos XV-XVI. Se trata de un tipo de cuevas que se sale un poco de la norma, porque las otras eran más sencillas, como para darle un servicio doméstico a unas viviendas que en muchos casos eran de ciudadanos normales. A pesar de ello, en algunos casos sí que se sabe que las cuevas se encontraban debajo de las casas de las familias nobles y pudientes que había en Ciudad Real”.

En esta línea apunta que donde estaba el antiguo Casino de Ciudad Real, “hace unos años el Ayuntamiento recuperó unos bajos que probablemente, o al menos esa es mi hipótesis y la de algunas personas con las que he hablado, lo que están haciendo es reutilizar cuevas antiguas, porque no tiene sentido que para un edificio como el antiguo Casino, que tiene una sola planta, se hicieran esos cimientos tan potentes. Y probablemente cuando el arquitecto Sebastián Rebollar fue a hacer ese edificio, se encontrase eso y lo usase como yacimiento. Pero no porque lo hiciese cuando se acometió la realización del antiguo Casino ya que en esa zona, la que está alrededor de la Catedral, que era donde estaban las viviendas de los hidalgos como la famosa casa de Hernán Pérez del Pulgar, había viviendas de mayor rango, con lo cual las cuevas que se hacían eran más elaboradas y tenían una solidez mayor”.

Galerías situadas debajo del antiguo Casino / Elena Rosa

Galerías situadas debajo del antiguo Casino / Elena Rosa

Morales Hervás considera que “es posible que en algunas viviendas aledañas o colindantes de Ciudad Real sí que pudiese haber algún tipo de comunicación entre las cuevas o galerías, pero de ahí a decir que se podía ir por pasadizos secretos para escapar creo que es más fruto de la imaginación o de la leyenda”.

Cuevas ligadas a la construcción de la ciudad

El historiador e investigador aficionado, Antonio José Martín de Consuegra, indica a Lanza que el comienzo de las galerías en Ciudad Real va ligado al momento de la construcción de la ciudad, cuando “la gente en sus casas empezó a cavar para poder mantener los alimentos frescos y conservar el vino”, mientras que los edificios religiosos “actuaban como criptas o para realizar enterramientos”.

Martín de Consuegra, que durante más de quince años ha estado visitando las obras de Ciudad Real e investigando las cuevas y galerías de la ciudad, llegando incluso a confeccionar un plano con los túneles, cuevas y pasadizos encontrados, sostiene que en su portal web que en Ciudad Real “existe una extensa red de galerías e instalaciones subterráneas consistentes en un entramado de cuevas naturales hechas por el río Guadiana con el paso de los siglos y de galerías y sótanos excavados por el hombre aprovechando, en ocasiones, el terreno cárstico y volcánico”.

El historiador e investigador aficionado, Antonio José Martín de Consuegra / Elena Rosa

El historiador e investigador aficionado, Antonio José Martín de Consuegra / Elena Rosa

En su opinión, el antiguo Alcázar “que actuaba como la residencia privada del rey, era el edificio que más galerías tenía, muchas de las cuales son bastante grandes y abarcan gran parte de lo que es la zona del Torreón de Ciudad Real. Y se piensa que el Alcázar se comunicaba por galerías con otros edificios como puede ser el del Santo Oficio, que estuvo muy cerca, concretamente en la esquina de las calles Alcántara y Libertad”, a lo que añade que “esos edificios se comunicaban por galerías, porque cuando se han hecho obras en la calle Alcántara se han encontrado unas galerías hasta con bifurcaciones”. Y también, “en el antiguo Convento de los Mercedarios descalzos, que se comunicaba con la Iglesia de la Merced por medio de una galería (parte de la cual aún puede visitarse en el Museo de la Merced)”.

Para este historiador, algunas personas interesadas en estos estudios ya realizaron en su día planos de las galerías subterráneas que hay en Ciudad Real. “Incluso en el siglo XIX el obispo Hervás y otros autores ya hablaban de esas galerías subterráneas porque ellos las vieron con sus propios ojos”.

A este respecto señala que “el obispo Hervás y Buendía en su obra, que es bien conocida, ya habló del emplazamiento de las galerías del Santo Oficio en la calle Lirio y Libertad. De hecho, todavía se conservan algunas de ellas. El problema es que la gran mayoría (podría decirse que el 90%) se ha perdido porque han sido tapiadas, destruidas por edificaciones o se han caído al producirse derrumbes, mientras que otras han perdurado porque se han usado como almacenes o bien como carboneras como en el caso de las que hay en el edificio del antiguo Casino de Ciudad Real. Y las que hay en el Torreón, han aguantado el paso del tiempo debido a su buena construcción”.

Galería del Museo de la Merced / Elena Rosa

Galería del Museo de la Merced / Elena Rosa

Población judía

Martín de Consuegra recuerda la importancia que tuvo la población judía en Ciudad Real, ciudad que “llegó a tener una judería bastante importante y que se encontraría aproximadamente entre lo que es el barrio del Perchel, la Iglesia de Santiago y más o menos la calle de La Mata”. Los judíos “tenían prohibido los oficios manuales y muchos de ellos se basaban en el préstamo, el ahorro o la banca, circunstancia que hizo que, aunque no fueran muy numerosos, sí tuviesen mucho dinero por lo que lo tuvieron que guardar en cavas o dentro de galerías”.

Asimismo, Martín de Consuegra añade que en la Morería de Ciudad Real se encontraba la calle Morería, y un poco más hacia la calle Alarcos, por las calles Alamillo y Jara había “muchas galerías y cuevas donde se guardaban animales, leña, se producían enterramientos, etc.”.

Cerca de 40 o 50 galerías

Según los planos de los que dispone y a raíz de los estudios que ha realizado Martín de Consuegra, “en Ciudad Real pudo haber del orden de 40 o 50 galerías, incluso algunos puntos como la zona del Alcázar pudo tener hasta seis galerías, cada una de ellas situada en punto cardinal. Por su parte el número de cuevas es imposible de conocer”.

“Sabemos que existen o que existieron las galerías en Ciudad Real, pero se desconoce para qué se usaban y cuando se hicieron. Únicamente se tiene conocimiento de estos hechos cuando ha habido testigos y cuando se ha documentado. Y es que galerías que estén documentadas como tal habrá unas cinco o seis situadas en diferentes edificios de la ciudad como pueden ser en La Merced, el antiguo Casino, en el Torreón, así como una que apareció en la calle Palma y otra en la calle Alcántara”, aclara.

En esta línea Antonio José Martín de Consuegra señala como “la Plaza Mayor de Ciudad Real, que antes era la Plaza del Mercado, hace muchos años tuvo galerías que se utilizaban como depósitos para introducir mercancías”.

Por todo ello, para este historiador podría decirse que en Ciudad Real había una segunda vida vinculada a las galerías, cuevas o cavas, las cuales tuvieron una gran importancia que en el XVIII y, sobre todo, en el XIX. “Incluso, gracias a ellas, muchos bienes y algunas personas se salvaron de las tropas napoleónicas. Y lo mismo pasó durante la Guerra Civil, cuando muchas personas salvaron su vida metiéndose en estas famosas galerías”.

El arqueólogo, Ángel Aranda / Elena Rosa

El arqueólogo, Ángel Aranda / Elena Rosa

Galerías junto al arco del Torreón

El arqueólogo, Ángel Aranda, que junto con Petra Martín Prado, tienen la empresa Arqueotec, y forman parte de la dirección arqueológica del proyecto de obras de adecuación del Arco del Torreón, explica a Lanza que allá por el año 2005, cuando se quería realizar el parking subterráneo en el Torreón “aparecieron una serie de galerías excavadas en la roca”, puesto que toda esa zona “es terreno volcánico”, a lo que añade que, posteriormente, durante los años en los que se paralizaron las obras, “parte de las galerías que había se perdieron”.

Pero no todas las galerías que había en la zona han quedado en el olvido. De hecho, algunas de ellas “se están consolidando” en la actualidad, gracias al proyecto que contempla las obras de restauración del Arco del Torreón y su entorno, con el objetivo de “poder hacer visitables esos tramos” en los próximos meses.

Loos operarios dibujan con adoquines el tramo de pasarela  conservado/ Elena Rosa

Loos operarios dibujan con adoquines el tramo de pasarela conservado/ Elena Rosa

Aranda sostiene que “seguramente algunas de esas galerías se encontraban comunicadas”, aunque este hecho no se ha podido corroborar. Lo que si está demostrado es que a unos 20 metros de donde se encuentra el arco del Torreón, existe una entrada principal por donde se accedería a algunas de las galerías anteriormente citadas y que están siendo restauradas. En este sentido indica que “hay una galería, a la que nosotros llamamos como principal, que se dirige hacia una profundidad de unos 10 u 11 metros y luego, a unos dos o tres metros, se abren a ambos lados dos galerías, una en dirección este y la otra hacia el oeste”.

En este sentido añade que “en su primer tramo o descanso aparece el primer nivel de cuevas, a las que llamamos galerías superiores, las cuales están directamente excavadas en la roca y que van de oeste a este. Tienen una anchura de un metro y medio y una altura de en torno a dos metros. Y la entrada a ambas cuevas presenta dos huecos que son como hornacinas en las que se pudieron depositar tinajas o algún tipo de recipiente”.

En concreto, Aranda explica que se han podido recuperar unos diez o quince metros de las galerías superiores y que son, junto con la galería principal, las que van a poder visitarse una vez que termine su restauración.

Entrada a la galeriaque hay junto al arco del Torreón / Elena Rosa

Entrada a la galeriaque hay junto al arco del Torreón / Elena Rosa

Para este arqueólogo no se ha podido atestiguar con material arqueológico si las cuevas o galerías que hay junto al arco del Torreón, y que se encuentran en el subsuelo donde antiguamente se erigió el Alcázar, pertenecen a la época cercana a la fundación de Ciudad Real, ya que “a la hora de excavarlas, no han aportado mucho material medieval”, pero de lo que si hay constancia es de que “han aparecido fragmentos de una época más moderna, como podría ser el siglo XV”. En cualquier caso, Aranda no descarta que dichas galerías pudieran ser de una época anterior. Por todo ello, puede afirmarse que las galerías que hay junto al arco del Torreón “son de las más antiguas” de cuantas hay en Ciudad Real.

Por último, indica que a raíz de las investigaciones realizadas “se nota que estas galerías han tenido usos posteriores, al haber podido actuar como bodegas y también utilizarse durante la Guerra Civil española”.

Sin lugar a dudas, una vez que estas galerías sean abiertas al público, formarán parte, junto con la que hay en el antiguo Convento de los Mercedarios (actual museo de la Merced) y las que se encuentran debajo del antiguo Casino de Ciudad Real de un interesantísimo e importante legado artístico que ya forma parte de la historia de Ciudad Real. Una historia desconocida por muchos, pero que ha fraguado la manera de vivir de numerosos habitantes generación tras generación. Todo ello sin olvidar el resto cuevas que existen en la capital manchega y que constituyen auténticos tesoros escondidos, como la despensa que hay en la casa de Elisa Cendrero, la cual se ha tratado de conservar en su estado original.