El coronavirus frena las agresiones a sanitarios

Belén Rodríguez Ciudad Real

El inspector Joaquín Jiménez, con uno de sus compañeros de equipo en la comisaría de Ciudad Real / Elena Rosa

El inspector de policía Joaquín Jiménez, desde mayo nuevo interlocutor policial sanitario en Ciudad Real confirma que la excepcionalidad del Covid-19 ha reducido las agresiones al personal sanitario, “que se ha ganado el apoyo y respeto de la ciudadanía”. El botón SOS habilitado en abril tiene poco tirón por ahora entre el colectivo

Un toxicómano empeñado en que su médica le recetara más pastillas de Trankimazin (para comercializarlo) y un caso de recetas falsas son las únicas denuncias por agresiones (verbales, la mayoría) al personal sanitario en la provincia de Ciudad Real desde mayo, justo cuando el inspector de la Policía Nacional Joaquín Jiménez, curtido en Seguridad Ciudadana, se convirtió en el nuevo interlocutor policial sanitario.

En los meses de marzo y abril, los más duros del confinamiento, apenas ha habido denuncias. Con las consultas no urgentes paralizadas y la atención primaria centrada en el Covid-19 salvo para lo imprescindible, Jiménez dice que el comportamiento de la ciudadanía ha sido ejemplar, con muestras de apoyo en cualquier centro de salud, hospitales y balcones. “Ha habido un clima de confianza y tranquilidad respecto al personal sanitario”.

El único caso de rechazo fue el del médico destinado en el Hospital de Alcázar de San Juan que encontró una vergonzante nota de sus vecinos en la puerta de su casa, invitándole a irse a vivir a otro lugar, “y no me consta que ni siquiera pusiera denuncia, bastó con que lo divulgara en las redes sociales para que llovieran las muestras de apoyo”.

El botón SOS, poco tirón en Ciudad Real

En previsión de que aumentasen las agresiones, el Ministerio del Interior habilitó en abril una nueva función de la aplicación Alertcops, el botón SOS, una ‘app’ gratuita para víctimas de violencia de género y violencia con sanitarios. La aplicación se descarga en el teléfono móvil, previo registro. Basta pulsar el botón para que grabe unos pocos segundos de la situación que suceda que envía automáticamente a la sala del 091. En Ciudad Real este servicio no ha tenido éxito, “hasta ahora no hemos tenido ningún registro, los profesionales sanitarios son reticentes, eso de que te graben la conversación no les da confianza”.

El Inspector Jiménez, con recortes de los pocos casos de ataques a sanitarios durante el confinamiento / Elena Rosa

El Inspector Jiménez, con recortes de los pocos casos de ataques a sanitarios durante el confinamiento / Elena Rosa

Figura consolidada en las comisarías desde 2017

La figura del interlocutor sanitario, plenamente consolidada en todas las provincias tanto en ámbito de Policía Nacional como de Guardia Civil, se creó en los cuerpos y fuerzas de Seguridad el Estado en 2017, tras el crecimiento de los casos en torno a 2014 y la modificación del delito de atentado a la autoridad en la reforma del Código Penal de 2015, que desde entonces incluye a profesionales de medicina, enfermería y auxiliares de enfermería como víctimas en el ejercicio de su actividad profesional.

Pocas agresiones en la provincia

Jiménez y un par de compañeros, que compaginan la interlocución sanitaria con el control de la seguridad privada, describe un panorama de pocas agresiones físicas en la provincia y algunos casos de insultos, todo muy focalizado en la atención primaria y la sanidad privada, en este último caso relacionadas con baja laborales que no se le conceden, etc.

Que no se denuncien muchos ataques o agresiones no quiere decir que no se produzcan. Para prevenirlos la Policía Nacional mantiene una interlocución directa con los responsables de los diferentes colegios profesionales. Es lo que ha hecho Jiménez al llegar al servicio, reunirse con el presidente del Colegio de Enfermería para que si lo ven necesario organizar charlas –en la medida que se pueda- sobre autocontrol y recomendaciones.

Que exista vigilancia en los centros de salud es una de las reivindicaciones del sector sanitario que en estos momentos solo se da en hospitales y algunos ambulatorios. En zona dos de Puertollano y uno en Ciudad Real, el que tiene asignado el servicio de Unidad de Conductas Adictivas (UCA), pero no es lo general.

De todas formas un profesional sanitario que se sienta intimidado por un paciente dispone de otros mecanismos como avisar a compañeros o al control, “estaría bien que se instalaran pulsadores en las consultas”, sugiere Jiménez.

La Policía Nacional también está en contacto con el sector para detectar robos o hurtos en los centros de atención médica, “de esto también hacemos un seguimiento por si es necesario implementar la vigilancia o hacer seguimientos especiales”.

El equipo del inspector Jiménez lo forman tres agentes, con uno de ellos en la imagen / Elena Rosa

El equipo del inspector Jiménez lo forman tres agentes, con uno de ellos en la imagen / Elena Rosa

Denunciar, aunque sean por agresiones verbales

En lo que sí hace hincapié el interlocutor sanitario es en la denuncia. “Cualquier sanitario que se sienta agredido verbalmente o atacado que formule denuncia, y en caso de que haya alguna agresión física que pidan orden de alejamiento del usuario. Todas estas recomendaciones vienen en los protocolos, aunque también estamos para asesorarles”.

Atención primaria y urgencias, los más expuestos

Las últimas estadísticas de agresiones a sanitarios en España reflejan que los más expuestos son los que están en los centros de salud, urgencias, y servicios de psiquiatría.

Unas 300 denuncias en España en 2019

En 2019 se tramitaron 294 denuncias de 322 víctimas, 188 mujeres y 134 hombres (se explica por la feminización del sector). El lugar con más episodios fue Andalucía con 125 casos y los meses de mayo y julio los de más denuncias, datos similares al año anterior.

Las franjas horarias con más agresiones están establecidas: doce del mediodía, y entre las cinco y las seis de la tarde. Los autores son mayoritariamente varones y familiares de los pacientes, con unas expectativas elevadas, cuando se trata de la sanidad privada, a la que el interlocutor sanitario presta el mismo nivel de atención que a la pública.

Las largas esperas también generan agresiones y malestar.

Preparados hasta para acompañar al denunciante al juicio, en caso de lo pidan, el equipo del interlocutor sanitario  lo forman tres policías.

No darle la razón

Para evitar conflictos y aplacar al paciente impaciente el principal consejo policial es mostrarse firme, no darle la razón al usuario cuando no la lleve (si la lleva se puede canalizar su queja hacia una reclamación, etc) y evitar a toda costa la confrontación.

Ser capaz de mantener una conversación relajada y no levantar la voz también es aconsejable.

El desahogo del paciente o el familiar también es bueno para destensar, “si alguien llega gritando no hay que ponerse a su altura, sino ayudarle a que libere la tensión e incluso reflexionar con él”, y sobre todo “denunciar en cuanto se sientan agredidos y procurar contar con algún testigo, si el caso se judicializa”.