El dueño de la churrería La Hormiga se desespera tras sufrir otro alunizaje en diez días en Pío XII

Belén Rodríguez Ciudad Real
El afectado pide que instalen bolardos para que no sea tan fácil alunizar. Dos vehículos familiares protegen ahora el acceso a la churrería / J.Jurado

El afectado pide que instalen bolardos para que no sea tan fácil alunizar. Dos vehículos familiares protegen ahora el acceso a la churrería / J.Jurado

Pide al Ayuntamiento de Ciudad Real que instale bolardos o una valla para proteger su negocio. Este sábado él mismo ha sorprendido al ‘alunicero’: “Pensé que se me caía el techo encima”. Ha habido otros dos intentos de robo en otros bares de la ciudad

José Antonio Herrera, el dueño de la cadena de churrerías La Hormiga de Ciudad Real, se ha pasado toda la mañana del sábado temblando: han vuelto a ‘alunizar’ en su negocio matriz, en el barrio de Pío XII. Esta vez estaba dentro y sus gritos han puesto en fuga al malhechor, que no ha robado nada, pero le ha destrozado otra luna del local.

Herrera se ha llevado el susto de su vida: “Pensé que se me caía el techo encima al oír el estruendo”, explica. Eran las 6.10 de la mañana, estaba trajinando en la cocina para abrir (lo hace a las 6.30) cuando ha creído que se le venía abajo el local. Al darse cuenta que volvían a robarle, como hace días, ha empezado a gritar y la persona que ha estampado el coche en su local ha huido.

Que coloquen una valla en esta acera

“¡Quien iba a dar que me iban a robar otra vez!”, se lamenta, y pide al Ayuntamiento que coloque bolardos o una valla de protección en la acera de su negocio, porque no puede estar expuesto de esta manera a los alunizajes.

Es la cuarta vez en once años de actividad que ‘alunizan’ en su establecimiento principal, un edificio acristalado muy popular en el barrio de Pío XII. “Hace tres años, la segunda vez que me rompieron una luna, pedí permiso al Ayuntamiento para instalar por mi cuenta los bolardos y me lo denegaron, estoy desesperado”.

Con los laterales devorados

Herrera, que pese al susto ha seguido trabajando “este negocio es solo de mañana, no me puedo permitir parar”, tiene ‘devorada’ la churrería. El ‘alunizaje’ del 1 de mayo le destrozó uno de los laterales del local, apuntalado con unos tablones y una furgoneta aparcada, “para que haga algo”. Este sábado le han roto otra luna y ha dejado aparcado el coche de su hijo hasta que le instalen los cristales nuevos.

Ha contratado a un vigilante

En paralelo a estas pequeñas precauciones ha contratado vigilancia privada, “pero esto no puede seguir así, los trastornos son tremendos, y menos mal que no he salido si me llegó a enfrentar a quién fuera o me busco la ruina o termino mal”, remata.

El dueño de La Hormiga no deja dinero en su negocio, “vienen por las tragaperras, es la única explicación que me han dado”.

Otros dos intentos más esta madrugada

El caso de la churrería no ha sido el único esta madrugada. Ha habido otros dos intentos de alunizaje en otros dos bares más de la ciudad, según han confirmado fuentes de la Policía Nacional que “mantiene abierta” la investigación desde finales de abril, con vigilancia especial en el barrio de Pío XII.

A los dos ‘alunizajes’ consumados en la churrería hay que sumar otro robo en el bar Manolo del barrio el 29 de abril y los dos intentos de anoche en el bar de la estación de autobuses y en otro de la periferia que según la policía se quedaron en intentos.

Se cree que los ‘aluniceros’ que están detrás de estos casos no son los mismos, puede haber varios autores.