El jurado declara culpable al parricida de Torrenueva por la intencionalidad del atropello y por no arrepentirse

Julia Yébenes Ciudad Real

El tribunal popular ha tenido en cuenta la agravante de parentesco y la atenuante de embriaguez, que no supone ninguna rebaja de la pena de 20 años de cárcel que ha elevado la Fiscalía. La defensa y acusación particular que pedían un año de prisión, han elevado a 8 años su solicitud de condena a la presidenta del Tribunal

El jurado ha declarado a Cecilio Álvarez Osorio culpable del asesinato de su padre, Cecilio Álvarez Parra, al que atropelló hace dos años en Torrenueva.

Tras un día y medio de deliberación, los cinco hombres y cuatro mujeres han respaldado por unanimidad las tesis de la Fiscalía y han considerado que el joven, de 32 años, es responsable de un delito de asesinato con la agravante de parentesco y la atenuante de embriaguez, y de dos delitos contra la seguridad vial por conducir bajo el efecto del alcohol y las drogas y negarse a someterse a la prueba de alcoholemia.

El veredicto se ha conocido al filo del mediodía de este miércoles y ha sido leído por una integrante del jurado, que ha votado por unanimidad todos los apartados analizados, y que se ha apoyado en las pruebas de la Guardia Civil y en las valoraciones de los forenses para justificar la culpabilidad del parricida.

El acusado escucha el veredicto del jurado / Clara Manzano

El acusado escucha el veredicto del jurado / Clara Manzano

En concreto, han avalado que Álvarez atropelló a su padre de manera intencionada, cuando, en base a los informes técnicos de la Benemérita, “estaba indefenso y desprotegido”, y que sólo frenó el coche “con el objetivo de no colisionar contra la fachada del número 30 de la calle Ranas”.

Igualmente, el jurado ha considerado la culpabilidad del joven investigado “por el orden y localización de las heridas” descritas por los médicos en el cuerpo de su progenitor, y por su falta de arrepentimiento. “No ha mostrado sensibilidad ante los hechos expuestos” y en el derecho a la última palabra “dijo que no había cometido ningún delito”.

La contundencia del veredicto ha sido tan firme que, incluso cuando la magistrada que preside el tribunal, Carmen Pilar Catalán, ha preguntado al jurado por la posibilidad de valorar el indulto en la sentencia, la portavoz se ha mostrado en contra.

Veinte años

Tras la lectura de la resolución, la fiscal, Gema Romero, ha elevado la pena de 20 años de prisión al tribunal, 19 por el delito de asesinato, y el resto por los dos delitos contra la seguridad vial, por conducir bajo el efecto del alcohol y por negarse a someterse a la prueba de alcoholemia.

También ha estimado positiva, en declaraciones a los medios de comunicación, la agravante de parentesco y la atenuante de embriaguez simple, y no cualificada, tal y como pedía el Ministerio Público, “al tratarse de un delito contra la vida”.

Sobre las valoraciones del jurado, ha convenido que el informe técnico de la Guardia Civil es “contundente” por los vestigios hallados, los daños del vehículo y las lesiones de la víctima, “un acervo probatorio que les ha llevado a esa conclusión”.

Por su parte, Dámaso Arcediano, abogado defensor, que junto a la acusación particular mantenía que el acusado sólo era autor de un delito de homicidio imprudente y de otro contra la seguridad vial, ha modificado su petición al tribunal y ha elevado de un año a ocho la condena de privación de libertad, al igual que el letrado de la acusación particular.

Visiblemente abatido, con lágrimas en los ojos, y “con la cabeza en otra cosa” porque “han sido muchas horas de dedicación”, ha asegurado a los medios que “no me lo esperaba”.

Ha dicho que respeta el veredicto del jurado pero “no lo compartimos” porque, en su opinión, “los hechos se han quedado cojos” a la hora de ser garantes de culpabilidad. También se ha mostrado “sorprendido” por la unanimidad alcanzada por los miembros del jurado, y por el resultado, que ha afectado “mal” tanto al acusado, como a su familia que “no quería esto” y a él mismo.

“Es duro”, pero “es la realidad de la vida”, ha manifestado de manera ausente, porque no ve eludible la prisión, tras la negativa del jurado a respaldar un posible indulto.

Respecto a la posibilidad de recurrir la sentencia, ha señalado que “indudablemente no cabe otra vía” si el auto “no es acorde a las actuaciones”, aunque ha emplazado a tomar la decisión una vez se conozca la sentencia.

Elogio

Previamente, la magistrada ha elogiado la labor “personal y profesional” de los miembros del jurado, su “intervención, actitud y dedicación” en el proceso judicial, que los ha sometido “a días de estrés”.

Tras desearles “lo mejor en sus vidas”, ha dicho esperar no volvérselos a encontrar “en estas circunstancias”.

Los hechos

Los hechos juzgados durante más de una semana en la Sección Segunda de la Audiencia provicial de Ciudad Real, ocurrieron la madrugada del 12 de marzo de 2017, cuando Cecilio Álvarez Osorio y su padre, Cecilio Álvarez Parra, de 55 años, mantuvieron una fuerte discusión en el bar Yess de Torrenueva, donde habían coincidido.

Al parecer, los dos iban bebidos y tras el desencuentro (se llevaban mal desde que los padres se separaron diez años antes), el padre abandonó el local instado por el dueño, mientras que el hijo se marchó momentos después con su coche. Minutos más tarde, éste volvió al bar diciendo que había atropellado a su padre, y los clientes salieron y vieron que era cierto. Otros testigos vieron al acusado conducir muy rápido por la zona y a su padre malherido en el suelo.

El acusado se negó a someterse al control de alcoholemia y siempre ha defendido que fue un accidente.

Por los hechos ha permancedio un año y medio en prisión preventiva.