El mal funcionamiento de la justicia digital provoca las primeras bajas por estrés

Belén Rodríguez Ciudad Real
De izquierda a derecha Ricardo Rosales (Justicia y Progreso), Carmen Romero (STAJ) José García (CSIF) y Josefa Cabello (UGT), este viernes / J.Jurado

De izquierda a derecha Ricardo Rosales (Justicia y Progreso), Carmen Romero (STAJ) José García (CSIF) y Josefa Cabello (UGT), este viernes / J.Jurado

La junta de personal de Ciudad Real considera prioritario que el nuevo equipo ministerial acabe con los “sistemas informáticos chapuceros”. Denuncian lentitud, cuelgues y retrasos en todos los partidos judiciales

“No puedo más, me da un infarto y nadie va a indemnizar a mi familia”. La frase no es ni de un controlador aéreo ni de un piloto de aviones,  sino de un funcionario de justicia de Ciudad Real. Se la ha soltado esta mañana a una represente sindical y evidencia el nivel de tensión que se vive en los juzgados por problemas derivados de la implantación del ‘papel cero’ y el mal funcionamiento de los sistemas informáticos.

La denuncia no es nueva, la junta de personal de Justicia lleva con lo mismo desde enero de 2016, cuando empezó la implantación, general ya en todos los partidos judiciales, pero es ahora cuando se han producido las primeras bajas laborales por estrés. La situación está tomando tal cariz que los sindicatos Justicia y Progreso, STAJ, CSIF y UGT le piden al nuevo equipo ministerial de Dolores Delgado que acabe con los que llaman “sistemas informáticos chapuceros”.

Lograr un sistema que funcione y sirva en todo el territorio es la prioridad en una administración especialmente castigada por los recortes y la falta de personal. A ese nivel se ha llegado en justicia,  explican los sindicatos. Las quejas también las comparten jueces, fiscales, procuradores, abogados y cualquiera que ve en lo que ha quedado la modernez (no debería) de acabar con el papel en esta administración fundamental en un estado de derecho.

La temida “ruedecita”

Los cuatro programas de gestión procesal Minerva, Fortuny, Fidelius y Orfila operativos en el territorio con competencias del Ministerio de Justicia fallan, se cuelgan o funcionan con una lentitud exasperante. “Nuestro día a día en la oficina  es esperar y esperar hasta que la ruedecita que te aparece en pantalla termina de digerir uno a uno cada trámite, cada documento. Eso si tienes suerte y funciona, si no, como sucede a menudo, directamente no puedes trabajar”, explican.

El resultado: sale un 20% del trabajo diario que se hacía antes, el empleado público se desespera porque no puede desarrollar su labor  y la justicia funciona más lenta con el consiguiente perjuicio para el ciudadano.

Colas en el escáner

La falta de medios (un escáner para cuatro funcionarios) ha llegado a provocar peleas entre ellos porque hay que hacer cola para escanear documentos y aportarlos digitalizados a las diferentes causas, que llegan en cualquier momento.

Los funcionarios dicen sentirse abandonados por el ministerio, que se les hace cargar con la responsabilidad de que el trabajo no salga adelante, y están “muy preocupados” por la situación. “No nos oponemos a lo digital, es el futuro, pero así no”.