El obispo, Gerardo Melgar, recibió y repartió a la Diócesis la Luz de la Paz de Belén

Eduardo Muñoz Martínez Ciudad Real
El obispo en la ceremonia celebrada el año pasado / Diócesis de Ciudad Real

El obispo en la ceremonia celebrada el año pasado / Diócesis de Ciudad Real

Una vez más, en estas fechas próximas a la Navidad, -siguiendo la iniciativa que hace unos años tomaron los grupos scouts católicos de nuestra diócesis-, y con cierto desacuerdo en cuanto a la hora de convocatoria, de acuerdo con diversos medios de comunicación al uso, alrededor de doscientas personas se congregaron en la Santa Iglesia Catedral Basílica para recibir y recoger la "Luz de la Paz de Belén", en acto presidido por el obispo, Gerardo Melgar, al que asistieron sacerdotes consiliarios de dichos grupos, -siete en nuestra geografía diocesana, ubicados en Ciudad Real, capital, Herencia, Argamasilla de Alba, Almadén y Puertollano, aunque no estuvieron todos-, y otros, responsables de distintas comunidades y parroquias, no sólo de nuestro arciprestazgo, sino llegados de distintos puntos de nuestra provincia.

Comenzó el acto litúrgico con el canto de entrada, dando paso a la procesión sacerdotal presidida por nuestro Pastor. Tras la monición de entrada, leída por el delegado diocesano y nacional de los “rutas”, -escala scout anterior a la de responsables-, que justificó la presencia en el templo catedralicio por ser la “Iglesia Madre” de la diócesis, se leyeron pasajes del Libro del Génesis, -la Creación del Mundo, y concretamente de la luz-, y el prólogo del Evangelio de San Juan.

En su homilía, Gerardo Melgar nos dejó una idea clara: La Luz, -con mayúsculas-, que es Cristo, tiene que nacer en nuestros corazones, para así nosotros poderla llevar por todo el mundo.

La Luz de Belén, que fue recogida por los “rutas” de nuestra provincia el pasado domingo en Guadalajara, -en su peregrinar-, e introducida en el templo catedralicio por ellos mismos, fue repartida por Monseñor Melgar Viciosa a parroquias, residencias, asociaciones,… y fieles, en general.

​Un poco de historia

Haciendo un poco de historia, decir que la tradición de repartir a los pueblos la Luz de la Paz de Belén viene, como mínimo, del final de la Segunda Guerra Mundial, -si bien en nuestra diócesis tiene una trayectoria de siete ú ocho años-, ya que el orbe, en aquel momento, andaba bastante falto de esperanza. En señal de humildad, de sencillez, cada año un niño o niña austriaco recoge esta llama, -La Luz de Cristo-, en el mismo punto donde hace más de dos mil años vino Jesús a la Tierra, por vez primera, y desde allí e irradia, físicamente hablando, a la práctica totalidad universal.