El ‘tesoro’ que dejaron los almohades entre los despojos de Alarcos

Belén Rodríguez Ciudad Real
Esther Arias, técnica del Museo de Ciudad Real, con restos de armas de la batalla de Alarcos el 19 de julio de 1195 / Elena Rosa

Esther Arias, técnica del Museo de Ciudad Real, con restos de armas de la batalla de Alarcos el 19 de julio de 1195 / Elena Rosa

Tirados de cualquier manera, junto a bestias y despojos de la guerra, las puntas de flecha y lanzas clavadas en los soldados que murieron en la batalla de Alarcos son un tesoro arqueológico único en Europa. Quince piezas recalan en Murcia este verano en la exposición del rey Lobo pero la mayoría se pueden admirar en el Museo de Ciudad Real

Acribillados a flechazos. Los últimos defensores de Alarcos, los que no pudieron huir de la brutal ofensiva del ejército de Al Mansur el 19 de julio de 1195 para conquistar la pequeña villa cristiana próxima a Poblete, terminaron en la fosa de cimentación de la muralla de la ciudad, en plena construcción.

Tirados de cualquier manera, junto a bestias y despojos de la guerra, las puntas de flecha y lanzas clavadas en las vértebras que les provocaron la muerte (a algunos cuerpos les faltan las cuatro extremidades) son ochocientos años después de la masacre un tesoro arqueológico único en Europa, que exhibe y presta a otros museos el Museo de Ciudad Real Convento de la Merced.

Una arsenal único en Europa

Que sea de los almohades, la belicosa etnia bereber que reemplazó a los almorávides en el control de Al-Andalus, le da una fascinación especial a este arsenal. Además apareció en su contexto arqueológico, en el lugar que se enterró en 1195 y del que no salió hasta que empezaron las campañas hace treinta años.

Puntas de flecha similares a las que se exhiben en la exposición ‘Rey Lobo. El legado de Ibn Mardanish’ , en el Mueso Arqueológico de Murcia / Elena Rosa

Puntas de flecha similares a las que se exhiben en la exposición ‘Rey Lobo. El legado de Ibn Mardanish’ , en el Mueso Arqueológico de Murcia / Elena Rosa

15 piezas se exhiben este verano en Murcia

Esther Arias, técnica del museo, muestra para Lanzadigital.com puntas de flecha similares a las que han viajado este verano a Murcia, como parte de la exposición ‘Rey Lobo. El legado de Ibn Mardanish’ (20 de junio- 1 de diciembre Museo Arqueológico de Murcia), un independiente del poder almohade dentro del Al-Andalus musulmán en los años previos a la batalla de Alarcos que creó un emirato propio con Murcia como capital.

“La información que nos pueden dar estas piezas es muy importante, están ahí, donde se quedaron después de la batalla”, recalca.

Puntas de lanza de hierro empleadas en la batalla de Alarcos hace más de 800 años / Elena Rosa

Puntas de lanza de hierro empleadas en la batalla de Alarcos hace más de 800 años / Elena Rosa

La guerra medieval, extremadamente dura

La guerra medieval, cuerpo a cuerpo, era extremadamente dura. En el siglo XII cuando musulmanes y cristianos se baten a cara de perro en el sitio de Alarcos arqueros y ballesteros eran la élite de los ejércitos. La cantidad de puntas de flecha (bolsas y bolsas recogidas en la fosa) y otros restos de proyectiles de onda o lanzas hallados en los cuerpos de unos 150 individuos (de entre 14 y 34 años, según las últimas investigaciones) enterrados en la fosa, evidencian lo cruento de la batalla.

Todos los restos arqueológicos son de hierro, sufren corrosión y son piezas muy delicadas. A Murcia, como antes a otras exposiciones, solo han viajado las que se encuentran en mejor estado.

Nuez de ballesta (en primer térmico a la derecha) y puntas de flecha que han viajado a Murcia / Elena Rosa

Nuez de ballesta (en primer térmico a la derecha) y puntas de flecha que han viajado a Murcia / Elena Rosa

La nuez de ballesta y otras piezas, a Murcia

“Para la exposición rey Lobo hemos prestado quince piezas de armamento ofensivo: puntas de flechas de dos tipos; puntas de lanza, también cuchillo, una espada corta, un proyectil de onda y una nuez de ballesta”. Esta última una maravillosa pieza musulmana de hueso labrado que se introduce dentro de la ballesta para que pase la cuerda y haga de propulsor de la saeta.

Otra de las piezas del ajuar de Alarcos es la punta de lanza con forma de nuez, una lanza con una especie de bulbo en el centro, “muy característica del Ejército almohade”, de la que antes de su descubrimiento arqueológico se tiene conocimiento porque aparece dibujada en las Cántigas de Alfonso X El Sabio, en los códices que representan los ejércitos de los siglos XII y XIII.  “Musulmanes y cristianos convivieron en el mismo espacio y tiempo en la península, los modelos se copian y si un arma funcionaba lo normal es que todos la tuvieran, daba igual el origen”, subraya la experta.

En la ‘Crónica latina de los reyes de Castilla’, escrita en el tiempo de Fernando III El Santo, el más cercano a la batalla, se describe así uno de los lances de la lucha: “Los árabes se despliegan para perdición del pueblo cristiano. Una innumerable multitud de flechas sacadas de los carcajes de los arcos, vuela por los aires y enviadas hacia lo incierto con golpe certero hieren a los cristianos”. En la fosa de despojos se hallaron muchas evidencias de que esto fue así, “tenemos puntas de flechas de dos tipos, piramidales y de sección romboidal. La mayoría del armamento apareció clavado en el cuerpo de los animales y las personas”.

Las puntas de lanza son de tres tipos pero con una característica común: todas ellas presentan una nervadura en medio, un nervio que las hacía mucho más dañinas que las planas. Proyectiles de ballesta también han viajado a Murcia.

En el armamento de Alarcos destaca el regatón, otra pieza de metal que se clavaba en el suelo para dejar la lanza y que es posible que se utilizara para herir, además de la punta. Y hay abrojos, pinchos que se lanzaban al suelo para desestabilizar las cargas de la caballería.

Inpedimenta de los ejércitos

Junto al material bélico (en el museo se expone una mínima parte, lo más representativo) en la fosa de despojos del yacimiento se  encontraron útiles de la impedimenta de los soldados, cuchillos que utilizaban para comer, un flauta hecha con hueso de ala de buitre o dados. “Todo esto está en el contexto  de la batalla, no se puede determinar cien por cien lo islámico de lo cristiano, en la fosa se enterró todo lo que ya no era útil o llevaban los soldados arrojados allí por los vencedores. A sus caídos los enterrarían de otra manera”.

La ruta museística de las armas de la batalla de Alarcos de este 2019 no termina en Murcia. “Otras piezas irán al Museo Arqueológico Nacional en Madrid para participar en la exposición ‘La metalistería en el Al-Andalus’, a partir de octubre”. Este ajuar es el que más se presta a otros museos bajo unas estrictas condiciones de cuidado, “en el caso del Museo Arqueológico Nacional incluso restaurarán una pieza que se llevan”.

Elementos de las cabalgaduras, cuchillos y restos de una lanza / Elena Rosa

Elementos de las cabalgaduras, cuchillos y restos de una lanza / Elena Rosa

El armamento de Alarcos, el que más presta el museo

El armamento de Alarcos es lo más solicitado del fondo del Museo de Ciudad Real. Entre los lugares que se ha exhibido por el mundo destaca el Museo del Louvre en París, Rabat (Marruecos) y Granada.

Este viernes 19 de julio, cuando se cumplen 824 años de aquella derrota que tanto marcó la historia de Ciudad Real, es una excelente excusa para acercarse al museo, siempre con una temperatura muy agradable para que las piezas no sufran cambios bruscos, y echarle un vistazo a la ingeniería bélica de la época.

Si las arma no le convencen, el museo muestra otras piezas del ajuar del castillo, tijeras, dedales de guarnicionera, azadones…

Esther Arias, con la tinaja almohade que regresará a Ciudad Real en otoño tras su gira por Talavera y Burgos / Elena Rosa

Esther Arias, con la tinaja almohade que regresará a Ciudad Real en otoño tras su gira por Talavera y Burgos / Elena Rosa

La tinaja almohade de ‘A tempora’, en otoño

El museo espera poder exponer en unos meses la tinaja almohade restaurada por el Gobierno de Castilla-La Mancha para la exposición ‘A tempora. Seis mil años de cerámica en Castilla-La Mancha’, que hasta octubre se muestra al público en Burgos.

“El trabajo que se ha hecho con esa pieza es increíble”, destaca Esther Arias, que lamenta que los museos de Castilla-La Mancha no dispongan de la figura de restaurador. “Las piezas arqueológicas son muy sensibles, tenemos que estar permanentemente revisando los fondos para detectar alteraciones para frenarlas o en su caso restaurarlas”.

“Con un restaurador todo sería más sencillo”, opina, “en nuestros museos solo se contratan expertos en restauración para labores puntuales. Para ‘A tempora’ se ha podido restaurar la vasija y en el caso de los metales que hemos cedido al Museo Arqueológico Nacional ellos han acometido la restauración”.

Horario de julio: mañanas de martes a domingo

El Museo de Ciudad Real Convento de la Merced solo abre por las mañanas de martes a domingo durante este mes de julio y el próximo de agosto. En horario de 9 a 14.00 horas. Además los viernes, sábados, domingos y festivos es gratuito.