García Donaire y las esculturas perdidas

El próximo 21 de diciembre se cumplen once años del fallecimiento de  nuestro artista universal Joaquín García Donaire, doctor en Bellas Artes, docente destacado en la Cátedra de Escultura de la Universidad Complutense de Madrid, académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, con importantes premios nacionales e internacionales (Roma en 1956, Alejandría en 1963), con proyección en prestigiosas exposiciones como la New York World Fair en el 64 ,la Exposición Universal de Bruselas del 58, la III Bienal Iberoamericana de Arte del 81, etc.
Pero en su Ciudad Real natal del alma está perdido, no voy a decir que olvidado, a pesar de que en esta legislatura algunas efemérides del artista sufrieron ese olvido. Parte de su obra destrozada o perdida, como esas dos esculturas femeninas llamadas Castilla La Nueva y La Mancha, que estaban situadas en la fuente de la Plaza de la Provincia conviviendo desde el año 1963 con esos cuatro altorrelieves simbolizando la familia, la siega, el pastoreo y la viña, buena parte de las identidades de nuestra tierra.
Nuestro Patrimonio Cultural de Ciudad Real perdido y sin que nadie mueva un dedo para investigar lo ocurrido, justificándose con declaraciones oficiales casi despreciativas y minusvalorando el valor cultural y artístico de la obra desaparecida, incluso se le ha menospreciado con un “vaciado” de palabras, condenado a un almacén siniestro que no dispone de libro de inventarios, donde la memoria y el tiempo se pierden dando vueltas y vueltas para que el olvido cultural sea efectivo.
Recuerdo ese refrán tan castellano de “buitres y milanos, primos hermanos”. Tal vez la pérdida haya sido propiciada por algún “buitre maligno” que sabía lo que hacía, que sabía del valor de las esculturas. Esto hay que investigarlo, no se puede caer en el desinterés, en la desgana, incluso en la más pura negligencia.
No quiero ser cómplice de esta apatía institucional. Por ello, si llego a ser alcaldesa de Ciudad Real abriré una investigación interna (Policía Municipal) y otra externa (Patrimonio de la Guardia Civil) para aclarar lo ocurrido, investigar el paradero de las dos esculturas desparecidas de García Donaire con nuevos ojos; suscribiendo aquello que decía Proust: “El verdadero viaje del descubrimiento no consiste en buscar nuevos caminos sino en tener nuevos ojos”.
Me parece que aclarar los hechos se lo debemos a esas miles de personas que asistieron a la inauguración de la Plaza de la Provincia hace poco más de 50 años y que pensaron que dejaban a sus hijos y nietos una herencia cultural que con mucha desidia hemos ido perdiendo.
Me comprometo a rehabilitar esa preciosa fuente de las “guarronas” desaparecidas, con ellas o con una adecuada réplica si contamos con la anuencia de los herederos del artista aquí recordado. El Patrimonio Cultural de Ciudad Real necesita ser respetado y valorado, es nuestra historia,  es nuestra identidad, que jamás podrá ser sustituida por novedosas rotondas adornadas con gusto estético discutible en alguno de los casos.   
Necesitamos poner en valor nuestras identidades como colectivo, respetando nuestra historia y nuestra memoria. Todo ello es cultura que no puede perderse, ya que pienso en la cultura como la llave de nuestra ciudad y los sueños de nuestros vecinos.