“Hay que deconstruir el concepto hombre-mujer, el género es una herramienta de opresión”

Belén Rodríguez Ciudad Real
Carol Manzaneque, 19 años, feminista del Colectivo Espinas con Charo Tapia, 75, pionera del activismo feminista en los años setenta en Ciudad Real / Clara Manzano

Carol Manzaneque, 19 años, feminista del Colectivo Espinas con Charo Tapia, 75, pionera del activismo feminista en los años setenta en Ciudad Real / Clara Manzano

Charo Tapia, pionera del feminismo de los años setenta en Ciudad Real y Carol Manzaneque, veinteañera y activista del potente Colectivo Espinas debaten sobre el momento actual del movimiento de cara a un nuevo 8-M de agitación en las calles

8 de marzo de 2019. Charo Tapia (75 años), pionera del movimiento feminista en Ciudad Real (ahora en la Coordinadora en Defensa de las Pensiones) y Carol Manzaneque (20 años), estudiante de Filología Inglesa y miembro del potente Colectivo Espinas (se crearon en 2016) debaten sobre discriminación hombre-mujer y luces y sombras del resurgir de un movimiento que en esencia sigue enfrentándose a estereotipos difíciles de cambiar.

Un año después del bombazo que supuso la toma de las calles por millones de mujeres en España reclamando igualdad, ambas celebran que el feminismo tenga más presencia en la agenda política y social. Pero no todo es bueno:  “Sí que puedo hablar de resurgimiento del feminismo, pero aunque me da pena decirlo creo que en parte es porque se ha puesto de moda; mucha gente se ha subido al carro”, opina la activista más joven, Carol Manzaneque.

A Tapia, que viene de una época “en la que las feministas éramos minoría, minoría”, no le parece tan mal: “Una mínima reflexión feminista es buena, no podemos pensar en nuestro grupito, tenemos que pensar en el conjunto mundial”.

Pregunta.- ¿Cuándo fue la primera vez que os sentisteis discriminadas por ser mujeres?

Charo: El contexto en el que yo fui joven era la década de los sesenta en pleno régimen de control de la dictadura franquista y de la Iglesia. Lo primero que me planteé en mi adolescencia fue por qué estábamos separados los chicos y las chicas en diferentes institutos. Fue el primer lugar en el que me sentí discriminada. En la universidad había mujeres, pero solo en ciertas carreras, y estábamos vetadas en muchas profesiones, no podíamos ser jueces. Las leyes nos discriminaban, no podías ni salir al extranjero si no te daba autorización tu padre, tutor o marido, y viajar sola estaba mal visto. Recuerdo una ocasión con 21 o 22 años que me fui sola a Córdoba a ver a mi hermano al seminario y al intentar alojarme en un hotel rechazaron en varios, me sentí totalmente humillada.

Carol: Esta pregunta me le he hecho muchas veces a mí misma. No hay un momento exacto que sea como un hito. Siempre ha estado ahí esa diferencia. En el colegio me decían todos somos iguales, da igual que seas un chico o una chica que seas blanco o negro, pero por otro lado en verano a las niñas nos decían que no lleváramos tirantes finos. Cuando salíamos al patio se hacían dos grupos de chicas en un rinconcito, a pesar de que en ese colegio éramos mayoría, y nos quedábamos charlando de nuestras cosas apoyadas en un poyete mientras  los chicos jugaban y desfogaban ocupando todo el patio. Ellos hacían lo que les apetecía.

Charo: Por lo que dices veo que la desigualdad ahora es más sutil, hay que ser muy observadora para ver esas pequeñas discriminaciones que en realidad no son pequeñas, son las mismas.

Carol: Pero no todas las mujeres se dan cuenta. El 8 de marzo del año pasado mi madre acudió a una cita médica y la enfermera que la atendió empezó a decir ‘yo no entiendo a estas que se manifiestan, porque ya tenemos igualdad’.

Charo: En mí época las mujeres que iban a la universidad estudiaban por lo general Letras, pero luego se iban a la Facultad de Medicina a fiestas, reuniones, etc, para conseguir un buen marido y no ejercer su carrera. Las mujeres se valoraban en función de la aceptación que tenían por los hombres. Estos roles siguen presentes.

P.- ¿Las mujeres que dicen que no han sentido discriminación es que por qué son poco observadoras?

Charo: Aquellas que digan ¡uy!, yo es que nunca en mi vida he notado eso, mienten.

Carol: Además te lo dicen como si tú fueras más tonta. Me pasó una vez en clase de filosofía. Les pregunté a unas compañeras si no sentían miedo cuando volvían de salir de fiesta solas por la calle y una de ellas me respondió con un rotundo ‘pues no,  si me viene uno le pego’, ¡eso no se lo cree ni ella! Cuando una mujer va por la calle sola de noche se le cae el alma a los pies.

Charo: Las leyes cambian rápido pero las mentalidades y el patrón que nos han adjudicado desde pequeñitos a hombres y mujeres no. El feminismo es permanentemente necesario.

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Charo y Carol, dos generaciones las separan pero el feminismo las une: "El género se construye"

P.- ¿Cuál es vuestra postura respecto al feminismo, se habla de que existen muchos tipos, con qué modelo os identificáis?

Carol: Yo hablo por mí y por el Colectivo Espinas, nuestro feminismo es de clase. Nosotras luchamos por las mujeres obreras primero y creemos que nuestra opresión es doble porque no solo viene del patriarcado, sino incluso de las mujeres burguesas. Una mujer que no ha tenido necesidades económicas no va a entender nuestras demandas y nuestras necesidades sociales.

Charo: Yo creo que el feminismo, y ahí me siento representada como bloque, es un movimiento transformador de la sociedad y tiene incidencia además en el avance de la democracia. Una democracia no puede ser tal con la mitad de la población sin igualdad de oportunidades. Este movimiento es plural, aboga porqué todas las mujeres estén en la misma situación de salida y todas puedan llegar. El feminismo ha trabajado por todas, es verdad que no siempre, a mí me parece muy fuerte que las empleadas domésticas, a día de hoy, no tengan un régimen de seguridad social igual que un trabajador por cuenta ajena. Esto fue un asunto de debate en mi época y creo se ha peleado poco, tampoco se ha hablado lo suficiente de la prostitución en el movimiento feminista hasta ahora.

Carol: Nosotras sentimos más empatía hacia esas mujeres que a las que salen en los medios como Beyoncé, como ejemplo de feminista, cuando tiene una marca de ropa con talleres en Bangladesh en los que trabajan niñas explotadas haciendo camisetas que ponen soy feminista. Nosotras hemos salido de hogares humildes y, citando a Aleksandra Kolontái, “cuando una mujer está explotada le da igual que el que la explote sea hombre o mujer, puede sufrir la misma explotación económica”.

Charo: En el feminismo, como es transversal y plural, puede que haya grupos que apuestan más por la defensa de derechos de mujeres de poco nivel económico, pero en general el movimiento ha hecho a todas las mujeres más libres.  Aunque haya grupos, otro sería el ecofeminismo, lo esencial es que nosotras queremos cambiar el mundo. Cambiar el patriarcado con mujeres en puestos de decisión en la sociedad, ese es el movimiento en el que me veo representada.

P.- ¿El feminismo perjudica a los hombres, cómo veis el rechazo de muchos de ellos en pleno siglo XXI?

Charo: Se interpreta que queremos la revancha pero no es así.

Carol: Me llama la atención que se nos diga que seamos como las sufragistas de antes que luchaban por el derecho a voto. A mí me tocó hacer una monografía sobre las sufragistas en el instituto y a ellas, a las que ahora ponen como modelo, se las trataba muy mal, mucho peor desde luego que a nosotras. Se dice que el derecho al voto se consiguió pacíficamente, y puede que fuera así en España,  pero te vas a Inglaterra o Estados Unidos, la cuna del movimiento sufragista, y ves que estas mujeres tenían que reivindicar con los métodos más violentos posibles: ponían bombas, lanzaban piedras a los escaparates; la gente las odiaba y las consideraba locas con los mismos argumentos que ahora, las encarcelaban, las obligaban  a comer aunque hicieran huelga de hambre.

El resurgimiento del movimiento feminista

 P.- ¿Por qué creéis que ha resurgido el movimiento feminista, os parece bien el término cuarta ola del feminismo?

Charo: Creo que en el feminismo ha habido varias etapas, la ilustración, el sufragismo, la lucha por derechos civiles como el  aborto,  también la violencia contra las mujeres. En la última etapa del siglo XX el feminismo influyó en las instituciones por eso se crearon los organismo de igualdad, por mandato de la Unión Europea, pero también porque el feminismo estaba detrás. Hacía falta que las nuevas generaciones se plantearan continuar, creo que una generación no se lo ha planteado y han sido las instituciones las portadoras del feminismo, aunque devaluado en muchos momentos. Me ha emocionado mucho a ver chicas tan jóvenes como a vosotras en las calles. Creo que la violencia contra las mujeres ha influido mucho.

Carol: A mí el término cuarta ola no me gusta mucho, es algo que se usa con una de las corrientes del feminismo que no representa a tanta gente. Sí que puedo hablar de resurgimiento del feminismo, pero aunque me da pena decirlo creo que en parte es porque el feminismo se ha puesto de moda, mucha gente se ha subido al carro; por una parte famosos que lo usan como una manera de atraer fans, en galas y demás que dicen vamos a vestirnos de negro por el MeToo y entre esas personas hay famosos que tienen denuncias.

Charo: Entiendo lo que dices y que haya contradicciones, pero contradicciones hay en toda la sociedad, incluidas las mujeres feministas de todos los ámbitos. El purismo lo tenemos que dejar de lado, el hecho de visualizar un concierto lleno de camisetas rechazando la violencia contra las mujeres y hombres que influyen dando la cara es positivo.

Carol: Lo que quiero decir es que me pone enferma ver a un famoso con una denuncia por maltrato vistiéndose de negro por el  MeToo. También me fastidia que se utilice el feminismo como una moda y que la gente se considere feminista pero tenga actitudes machistas porque no se ha formado en ello. Conozco a muchas chicas de mi edad o más jóvenes que se consideran feministas porque es lo que está bien pero se quedan en ponerse la etiqueta.

Charo: Sí, sí, pero eso es una acción individual. Si vamos a mí época te puedo decir que éramos minoría, minoría. Algo queda, si alguien ya se da cuenta de la violencia sexual que hay cuando sale de marcha, pues eso que hemos avanzado. Nosotras queríamos sumar a las amas de casa y había debate, otra corriente decía que no merecía la pena. Una mínima reflexión feminista es buena, no podemos pensar en nuestro grupito, tenemos que pensar en el conjunto mundial.

8 de marzo de 2018

P.- ¿Cómo vivisteis el 8 de marzo de 2018?

Charo: Fue muy emocionante. Yo llegué a Ciudad Real en 1975, aunque soy granadina venía del norte, de Pamplona, ¡no os imagináis como era esto! Se creó una asociación que se llamaba Asociación Democrática de Mujeres Manchegas y me metí, no le quisimos poner el nombre de feministas para no asustar. Una vez nos quisieron pegar solo por colocar carteles pidiendo el derecho al aborto.

Carol: Fue tan importante el éxito en España que grupos feministas de Francia e Italia y de otros países nos han preguntado que cómo lo hemos conseguido.

Charo: Yo creo que son momentos de cada sociedad. Aquí a las mujeres nos ha tocado una discriminación muy fuerte, a las jóvenes por el tema de las agresiones sexuales, por las sentencias, y a partir de ahí se han repensado otras cuestiones. Son la generación más preparada sin embargo en el trabajo lo tienen peor que los chicos, cuando además la maternidad sigue siendo un problema y se vuelve a cuestionar el aborto.

Carol: Es que mi generación el derecho al aborto lo ha visto como algo que se daba por hecho, cuando no es así, hay que recordar que en Argentina y la mayoría de países iberoamericanos no puedes abortar, como en Irlanda por no ir tan lejos.

P.- ¿De cara a este 8-M, creéis que ha habido algún avance?

Charo: Yo creo que hay un respeto al movimiento de mujeres en la sociedad española. Fijaos,  el movimiento de mujeres es el único que ha cuestionado al poder judicial en la calle, esto ha calado para que se revisen cosas en la justicia. Además partidos políticos y sindicatos han puesto al feminismo en su agenda, cada uno con su interpretación, es obvio que no son iguales los partidos de izquierda que los de derecha. Sólo en los países del norte de Europa hay una serie de cuestiones relativas al aborto y a los permisos de paternidad en las que gobierne quien gobierne no se retrocede. Que se busque el voto femenino con mensajes concretos para nosotras ha sido una consecuencia del 8-M de 2018.

Carol: Hay muchos partidos que no sienten la defensa de la igualdad entre hombres y mujeres, que llevan medidas como la gestación subrogada, y luego sus miembros se declaran feministas y superprogres.

Principal meta por conseguir

P.- ¿Cuál es la principal meta del movimiento feminista en estos momentos?

Carol: No hay una única, todas se dan la mano. Lo fundamental es deconstruir el género. Hay que acabar con el concepto de mujer, la opresión de la mujer viene porque la sociedad funciona de forma binaria, fuerte-débil, jefe-empleado, dueño-esclavo, dominante-sumiso, en ese binarismo entra hombre-mujer. Para que el género deje de ser un método de opresión hay que deconstruirlo, eliminar los roles implícitos. Todo viene de esa relación de poder que existe desde que existe la humanidad, nuestra socialización viene de cómo nos educamos. Tú puedes tener los padres más abiertos del mundo pero socializas en la calle, con los medios, con internet, en la escuela. Para acabar con toda la violencia hacia las mujeres hay que acabar con el concepto de género. El género es una herramienta de opresión.

Charo: Estoy de acuerdo, el género se construye. La mujer es la mujer con todos los estereotipos y comportamientos que tiene que desarrollar, todo eso hay que deconstruirlo como dice Carol, hay que acabar con la violencia estructural que hay en la sociedad, no solo la violencia física o sexual, sino la violencia económica que se hace contra nuestro cuerpo en los anuncios, como se nos cosifica, ese es el objetivo final. Creo que en esta etapa toca que toda la legislación se haga realidad, que se cumpla. Pero va a tardar, se tardan siglos. Recuerdo una frase de la filósofa  Amelia Valcárcel, ‘ninguna batalla que se ha planteado el feminismo ha fracasado’.