José Crespo: “El botellón nos perjudica como empresarios y también perjudica a la sociedad”

Belén Rodríguez Ciudad Real
José Crespo, presidente de la Asociación de Empresarios de Hostelería en su restaurante Casa Pepe de Carrión de Calatrava / J.Jurado

José Crespo, presidente de la Asociación de Empresarios de Hostelería en su restaurante Casa Pepe de Carrión de Calatrava / J.Jurado

La Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería y Turismo de Ciudad Real que preside ha protagonizado la polémica del momento: el botellón, la nube en un panorama general que afrontan “con un punto de ilusión” y la perspectiva de una buena campaña navideña en la que esperan incrementar las ventas entre el 3 y el 4%

La Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería y Turismo de Ciudad Real que preside desde 2014 José Crespo, el ‘Pepe’ del reconocido restaurante y hotel Casa Pepe (Carrión de Calatrava), afronta el final 2018  con “un punto de ilusión y de cambio de tendencia”, dice, que quieren consolidar minimizando el impacto del botellón en las principales ciudades de la provincia, empezando por la capital.

En este contexto Crespo explica la “denuncia” al Ayuntamiento de Ciudad Real -que insiste, “no lo fue en el sentido penal, solo a efectos de remitir información”-, enviada en junio por la asociación a la Fiscalía de Ciudad Real en la que ponían en su conocimiento supuestas infracciones a la ordenanza antibotellón en los últimos nueve años en la capital (el ministerio público no ha encontrado nada ilícito).

“Lo hemos hecho porque llevamos bastantes años llamando a la puerta del Ayuntamiento para que nos reciba y le demos una solución al botellón que nos perjudica como empresarios, pero también perjudica a la sociedad”, remarca.

La asociación, que ha avivado el viejo debate del consumo de alcohol en la calle  tolerado de jueves a sábado en el aparcamiento de la calle Echegaray en el caso de Ciudad Real, ya ha conseguido algo, por un lado abrir una vía de diálogo con el Ayuntamiento y acotar el botellón a un sólo espacio: Echegaray, por otro que la actividad se regule por decreto (los jueves, viernes, sábados y domingos, así como vísperas de festivos de 23 a 4 horas), en una decisión, tres días después de la primera reunión para tratar el asunto, que les ha desconcertado.

Si amplían horarios a nosotros también

“Hay decreto y hay responsabilidad, eso nos gusta, pero han puesto unos horarios y unos días muy excesivos. También nos ha sorprendido la rapidez del decreto cuando habíamos empezado a hablar y los horarios que se han fijado que coinciden con el de cierre de los disco-bares”, señala Crespo que remarca: “No puede ser que ahora haya una apertura mayor que la que había, y si amplían esos horarios que lo hagan también con los nuestros”.

La Asociación de Hostelería no quiere iniciar una batalla contra nadie, pero sí reivindicar sus derechos como hosteleros sometidos a normas, leyes y ordenanzas por las que son sancionados cuando las incumplen, mientras que tienen que aguantar que esta actividad juvenil se permita sin que nadie responda por ello.

“¿Qué haríamos si en una ciudad solo existiese botellón?, hagámonos esa pregunta; y a efectos sociales entendemos que no es normal que en la calle uno pueda beber cuándo y dónde quiera, y menos que lo hagan menores”.

El “decretazo”, punto de partida para dialogar

El modelo de los hosteleros de Ciudad Real es el de Albacete y Granada, “en esas ciudades el botellón solo se permite en días muy puntuales”, asegura Crespo, que se toma el ‘decretazo’, dice, como un punto de partida para seguir dialogando.

Con unos cuatrocientos socios en la provincia, la mayoría en Ciudad Real, la Asociación Provincial de Hostelería cree que la mano ancha con el botellón está influyendo negativamente en sus ventas y puede repercutir en la pérdida de puestos de trabajo.

“La hostelería no hace una venta al uso, es una venta acompañada de mucho servicio que se consume en el sitio y el margen comercial es diferente. Lo primero es que tenemos que tener locales muy adaptados, cumplir unas exigencias acústicas, que somos los primeros en cumplir, y pedir a nuestros asociados que lo hagan. No todo el ruido es culpa nuestra, se ha dado el caso de molestias por gente que viene del botellón que se queda en la puerta de nuestros locales. Además también somos padres y hermanos y nos gusta que haya control y vigilancia para que los menores no tomen alcohol”.

E insiste: “La exigencia la haremos provincial hay que minimizar el botellón porque atenta contra nuestros intereses empresariales y repercute en el empleo”.

Ordenanza de terrazas: mesas altas

Otro asunto pendiente con el Ayuntamiento de Ciudad Real es la modificación de la ordenanza que regula las terrazas en la vía pública. Los hosteleros de Ciudad Real son partidarios de alternativas a la mesa clásica con cuatro sillas para estos espacios del exterior de los bares, cuya instalación está regulada en una ordenanza municipal (2012) que no contempla nada más que eso: mesas y sillas. “El mobiliario autorizado no tiene por qué ser eterno, somos partidarios de buscar otras fórmulas como la mesa alta que se está imponiendo por el tipo de gastrobares que se están implantando con mucho éxito estos años”.

Crespo admite que la polémica del botellón ha enturbiado algo las relaciones hosteleros-Ayuntamiento de Ciudad Real,  “igual no hemos dado algún paso bien”, reconoce, en una etapa marcada por la colaboración con iniciativas como Tapearte y otras similares para la feria y la Pandorga. “Nosotros colaboramos con el Ayuntamiento siempre que nos lo piden, al revés es más difícil, por las condiciones del trabajo en la hostelería, con horarios duros y exigentes, que hacen que los asociados no podamos descuidar nuestro negocio”.

“La asociación siempre se ha mostrado muy a favor de colaborar con el Ayuntamiento, todo lo que sea conseguir que nos visiten los de fuera y que estén felices los de nuestro entorno nos gusta, no queremos que esta relación se rompa”, remarca. La Noche Blanca es una de esas iniciativas que los hosteleros “agradecen” al Ayuntamiento de Ciudad Real.

Crespo dice sentirse “maduro” y con el suficiente conocimiento de la hostelería para representarla y defenderla / J.Jurado

Crespo dice sentirse “maduro” y con el suficiente conocimiento de la hostelería para representarla y defenderla / J.Jurado

En su cuarto año en la presidencia de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería y Turismo (asumió la responsabilidad tras la dimisión en 2014 de Teófilo Arribas por motivos personales y fue reelegido en las elecciones siguientes), José Crespo dice sentirse “maduro” y con el suficiente conocimiento de la hostelería para representarla y defenderla.

Asociado desde hace más de 33 años

“Soy asociado desde que inicie esta aventura de Casa Pepe hace ya casi treinta y tres años, incluso antes de eso. Siempre he creído en la asociación, he sido un profesional que pertenece a un colectivo muy  noble, que trabajamos muchas horas, sacrificando a la familia en pro de nuestro negocio, pero yo me he formado en esto, soy feliz con lo que hago y aunque no me sobra tiempo, creo que puedo seguir desempeñando el cargo los próximos dos años”.

Además se siente más afortunado que presidentes anteriores por el actual momento de la asociación y la hostelería, “cuando llegué en 2014 ya había pasado la nube de CEOE-Cepyme”.

Un honor representar a un colectivo tan noble

“Es un honor representar a todos los que creen que este oficio es tan digno como cualquier otro, somos tan empresarios como cualquier otro colectivo y aquí estamos en la lucha cuando algo no nos va bien, como nos pasó con la ley antitabaco que nos generó muchos gastos y problemas, y otras que han venido y hemos tenido que acatar”.

Integrados en la Federación Empresarial de Ciudad Real (Fecir) desde 2016,  señala que la hostelería tardó en comprometerse con la nueva patronal empresarial, “pero en estos momentos nos sentimos importantes con Fecir, estamos en muy buena sintonía con ellos”.

Y la prioridad para los próximos meses: “Que la hostelería sea respetuosa con las ordenanzas y las leyes, con el código de honor de un buen profesional y que tratemos bien a nuestros clientes”.

Crecer en asociados, otro objetivo

Otro objetivo es crecer. “Queremos ser cada día más, somos muchos los establecimientos hosteleros en la provincia y no tantos los que estamos asociados. Entiendo que haya autónomos a los que les puede costar pagar una cuota trimestral, pero a veces es más excusa. Por lo menos que nos consulten y sepan de qué se pueden beneficiar y hagan la reflexión de la importancia de ser más  y estar juntos y unidos”.

Más profesionalización

En un momento de cambio de tendencia para mejor, en el uso y disfrute de los servicios de la hostelería, el presidente de los hosteleros señala que la asociación procura estar ahí en cuantos eventos, concursos y ferias de promoción de su trabajo se hacen, y hace hincapié en la profesionalización. “Las escuelas de hostelería que se han abierto, aunque no son suficientes, nos están aportando profesionales cada vez más formados para hacer las cosas de una forma más atractivas y mejor”.

Respecto al cierre de locales en la provincia, explica que en estos momentos no es preocupante, “se cierran algunos negocios, muchos por jubilación, pero también abren otros, el ritmo que tenemos es razonable”.

Se estima que la hostelería emplea en la provincia a unas 6.500 personas en estos momentos, 48.471 en Castilla-La Mancha al final de septiembre. En lo que va de año ha habido un repunte en el empleo en el sector en la región del 3,8%. La hostelería representa el 7,4% del PIB regional, según los últimos datos facilitados por la Consejería de Economía.

Campaña de Navidad, buenas expectativas

A poco más de un mes para la campaña de Navidad, el presidente de los hosteleros de Ciudad Real está convencido de que “será muy satisfactoria, en la línea del año pasado, con un aumento de ventas de entre el 3 y el 4 por ciento, tanto en comensales como en facturación, poco a poco un poquito mayor”.

“Entiendo que nadie le guste pagar más de la cuenta, pero el consumidor debe saber que para prestar un buen servicio necesitamos una inversión, hemos tenido años en los que el nivel del tique medio era insuficiente para soportar ciertas estructuras, para las comidas de estas fiestas estaremos en torno a 30-45 euros por persona en restaurantes de cierto nivel”.

“Las comidas y cenas de empresa no se han recuperado al nivel de antes de la crisis, pero sí las de grupos de amigos, compañeros de trabajo, etc, además de las familiares. También hemos notado un repunte de las comidas de entidades e instituciones y que se ha abierto más el abanico, ahora en muchas ocasiones nos encargan cócteles, lo importante es que hay actividad”.