«Estamos hartos». Así definen los vecinos de La Atalaya la situación que viven cada fin de semana tras las fiestas y despedidas de soltero que se celebran en la casa rural en la que, presuntamente, se produjo el incendio forestal de este domingo. Un incendio en el que todo parece indicar, según fuentes del Ayuntamiento de Ciudad Real, que se inició a consecuencia de unos petardos que lanzaron los jóvenes que se alojaban en esta casa rural en el camino de acceso al alojamiento, ubicado en el camino de Moledores, justo debajo de la zona donde se encuentran los depósitos de agua.
La casa rural en cuestión, conocida como ‘Las Melias’, acumula en los últimos diez años más de medio centenar de denuncias por problemas con el vecindario. De hecho, este mismo fin de semana, la Policía Local levantó el viernes por la noche y el sábado a mediodía dos actas de sanción contra los jóvenes que se alojaban en la casa rural. Una de estas denuncias fue por ruido, mientras que la otra fue por hacer uso de elementos pirotécnicos.
Los vecinos afectados reconocen que, afortunadamente, «pasó menos de lo que podía haber pasado», pero aseguran que «sí pudo pasar». Consideran insólito que, tras más de medio centenar de denuncias presentadas contra este alojamiento rural, no se haya hecho nada para acabar con esta situación, sobe todo si se tiene en cuenta «lo que ocurrió ayer y lo que pudo ocurrir» se podría haber evitado, ya que no fue un hecho fortuito.

«Eso es la casa sin ley», afirma un vecino, quien asegura que, hasta ahora, solo eran molestias a los que viven allí, pero que después de esto, «ya hasta tenemos miedo de estar ahí». Este vecino narra que «lo habitual» es que la Policía Local acuda cada fin de semana dos o tres veces por molestias de ruido provocadas por el alto nivel de la música y por el lanzamiento de petardos. Una presencia policial que, en muchas ocasiones, se traducen en amenazas y coacciones hacia los vecinos cuando los agentes se marchan «por haberles fastidiado la fiesta».
Huyeron cuando se originó el fuego
Según narran los vecinos, los jóvenes que lanzaron la traca con la que, presuntamente, se inició el incendio forestal de La Atalaya, huyeron en cuanto vieron que comenzaba a arder el monte. «Ni ayudaron a intentar sofocar las llamas», lamenta uno de los vecinos.
A consecuencia de la huida, uno de los vecinos que les estaba reprendiendo por tirar petardos resultó herido, ya que fue golpeado por uno de los vehículos con los que los jóvenes huyeron. Otro vecino de la zona también resultó herido de carácter leve al sufrir quemaduras en los brazos al intentar sofocar las llamas.
Piden una solución
Tras el suceso de este domingo, los vecinos de la zona esperan que las autoridades tomen cartas en el asunto para revertir dicha situación y que no vuelvan a producirse escenarios similares.
Así mismo, los vecinos llevarán el caso a los tribunales y se personarán como parte acusadora. Lo mismo hará el Ayuntamiento de Ciudad Real, que tal y como avanzó este lunes la portavoz municipal, Mariana Boadella, también se personarán si se confirma que el fuego se produjo a consecuencia de los petardos que los ocupantes de la vivienda lanzaron.


