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02 marzo 2024
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Tribunales

La defensa del acusado de matar a su abuela en Malagón pide una condena por homicidio

La fiscalía mantiene la petición de 25 años por asesinato con alevosía y ensañamiento

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El acusado del asesinar a su abuela en Malagón, durante el juicio / Clara Manzano
Belén Rodríguez / CIUDAD REAL
Óscar Sánchez, en su última palabra al jurado: “Está claro que fui yo quien mató a mi abuela, en ningún momento le quería hacer el daño que le hecho. Me merezco estar en prisión”

La defensa del acusado de matar a golpes a su abuela hace dos años en Malagón ha solicitado una condena por homicidio, con la agravante de parentesco y las atenuantes drogadicción y confesión, para Óscar Sánchez Inserti, el joven de 25 años juzgado por asesinato esta semana en la Audiencia Provincial de Ciudad Real.

“Óscar ya tiene bastante con lo que tiene, no necesario que nos vayamos al extremo; en cualquier circunstancia del caso que tengan dudas, no lo den por probado”, le ha dicho al jurado Enrique García Herrera, el abogado del turno de oficio que representa a Sánchez. Esta parte considera que lo ocurrido merece un reproche penal de ocho años.

La defensa de Óscar Sánchez entiende que ni hubo alevosía, ni ensañamiento con la víctima, pese a la brutalidad del ataque que solo se explica “porque algo hizo ‘clic’ en su cabeza esa noche, no estaba bien”, ha remarcado el letrado en su alegato final al jurado, pendiente ahora de recibir el objeto del veredicto y pronunciarse sobre un caso en el que la pelea jurídica es por el tiempo que el joven tendrá que pasar en prisión.

El acusado de matar a su abuela en Malagón, durante el juicio / Clara Manzano
El acusado de matar a su abuela en Malagón, durante el juicio / Clara Manzano

“Yo maté a mi abuela”

Sánchez Inserti ha hecho uso de su derecho a la última palabra para reconocer esta vez claramente que mató a Juana Librada Reina, su abuela materna, el 24 de enero de 2022. “Está claro eque fui yo quien mató a mi abuela, pero en ningún momento le quería hacer el daño que le hecho. Me merezco estar en prisión, a pesar de que mi condena la lleve ya de por vida”.

El acusado ha rematado su intervención final en el juicio, a la espera del veredicto, con la afirmación de que esta situación le ha hecho “ver las cosas más claras y retirarme de las drogas”.

Ataque “exagerado, desproporcionado y repentino”

La fiscal del caso Rocío Bernal no ha modificado una coma de su escrito de calificación provisional. Cree que es autor de un delito de asesinato con alevosía, ensañamiento, agravado por el parentesco, por el que pide 25 años de cárcel. Considera que las pruebas han demostrado que actuó “con una frialdad y un control mental contrario al de una persona drogada”, y dice que lo de la confesión (dijo donde estaba el arma homicida) no vale aquí como atenuante puesto que antes dio varias versiones y solo reconoció la autoría cuando sabía que era el principal sospechoso.

Para la fiscal existe la alevosía porque su abuela no podía esperar una ataque tan sorpresivo y brutal cuando estaba relajada en su hogar, y que le destrozara la cabeza a golpes demuestra que el ataque fue “exagerado” y provocó “padecimientos innecesarios en la víctima”.

“Óscar no es un toxicómano, aunque consuma drogas, rechazamos que esa sea una razón para que se le atenúa la pena a solo ocho años. Es una razón de justicia material”, ha remarcado Bernal.

Le dio más de diez golpes en la cabeza

En la tercera y última sesión del juicio han intervenido los forenses Luis García Nogueras y María Eugenia Pulgar, que hicieron la autopsia del cadáver de Juana Librada Reina. Han explicado que la mujer recibió más de diez golpes en el cráneo, tres de ellos mortales, que le fracturaron los huesos de la cabeza y le hicieron perder masa encefálica. Todos los golpes en la cara y varias lesiones en la mano (fracturas en las falanges de los dedos), son compatibles con el uso de un objeto contundente: la cabeza de perro de metal macizo considera el arma homicida.

La abuela, de 63 años, solo tenía lesiones “defensivas” en la mano izquierda (los dedos machacados) que según los forenses utilizó para protegerse del primer golpe. La mayoría de los golpes los recibió tendida en el suelo y en la entrada de la vivienda, lo que la fiscal del caso y la Guardia Civil interpretan como que recibió el primer golpe nada más abrirle la puerta al nieto.

Los forenses no se pronuncian sobre el ensañamiento

Los forenses no se han pronunciado sobre si hubo o no ensañamiento, “que haya muchos golpes no significa automáticamente que haya ensañamiento, solo que le dio muchos golpes”, han asegurado.

El informe de imputabilidad del acusado lo firman las médicas forenses Berta Legido y Marta Rivera, que después de entrevistarse con él y examinar su historial médico han concluido que no padece ningún trastorno mental ni derivado del consumo abusivo de drogas. Las peritos cuestionan que en el momento del ataque estuviera afectado de un grave síndrome de abstinencia, “no hay pruebas de consumo abusivo de drogas en su historial”.

Le han contado al jurado que cuando ingresó en Herrera no precisó atención psiquiátrica urgente y está interno en un módulo normal de prevención de suicidios, no de drogodependientes en proceso de deshabituación.

Cuando se entrevistaron con él, dos meses después del crimen, les dio una explicación “tranquila, sosegada y concisa” de lo que recordaba, que fue a casa de su abuela a devolverle una nevera y salió de allí con las manos ensangrentadas.

Los hechos

Óscar Sánchez, de 25 años, y su abuela, Juan Librada, ‘Libi’ Reina, de 63, tenían una estrecha relación. El acusado no vivía con ella pero acudía con regularidad a pedirle ayuda y dinero. La Guardia Civil constató que entre mediados de enero de 2022 y el día 23 el acusado comió y cenó con su abuela, con la que intercambiaba mensajes de Whatsapp cariñosos a diario.

En esa buena relación algo se torció entre el 22 y el 23 de enero y los mensajes ya no son cariñosos. La abuela le escribe para recriminarle al nieto que le debe dinero e incluso le dice que lo va a denunciar porque lo acusa de haberle robado dos teléfonos móviles. En ese contexto la mujer le pide también que le devuelva una nevera portátil.

Un día después del último mensaje entre ellos, sobre las ocho y media de la noche del día 24, el acusado va a casa de su abuela a devolverle la nevera y la mata a golpes con extrema brutalidad. Luego sale de allí, avisa a su familia y a la Guardia Civil, y solo después de varias horas reconoce que es el autor pero dice que no recuerda cómo ha ocurrido.

La defensa opina que hubo una discusión previa entre ellos, pero la fiscal, apoyada en la investigación de Unidad Orgánica de la Policía Judicial de Ciudad Real, dice que el ataque fue sorpresivo y premeditado. Que golpeó a la abuela con el objeto metálico en cuanto le abrió la puerta de la casa.

El jurado de este caso empezará este jueves a deliberar para emitir un veredicto con el que la magistrada María Jesús Alarcón, que preside el tribunal, impondrá la pena al acusado.

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