Los alumnos de la Facultad de Químicas de Ciudad Real están este miércoles de fiesta. La celebración del patrón, San Alberto Magno, ha sacado a la calle a unos 200 estudiantes para participar en la tradicional ‘marcha analítica’.
Según cuenta una de las alumnas de 4º curso, implicada en la organización de la celebración, es una tradición de la Facultad de Químicas ciudadrealeña que se remonta décadas atrás. “Nuestros profesores ya hicieron algo parecido, sólo que con los años ha ido evolucionando”, explica.
El festejo se centra en los alumnos de primero, pero se insiste muy mucho en que “no es una novatada”, sino una manera de “inaugurar” su llegada a la Facultad. “Llamarlo novatada me parece algo muy feo porque, realmente, aquí no venimos a hacerles daño, ni nada de eso. Venimos a jugar y a pasárnoslo bien. Y nadie está obligado a venir”, subraya esta alumna de 4º curso.
Se trata, pues, de una especie de ritual introductorio, de ceremonia de iniciación a través de la cual se pretende que los nuevos estudiantes entren en contacto con los de cursos superiores. “Es un momento donde los alumnos de primero conocen a gente de la carrera y de otros cursos para tener más contacto dentro de la Facultad”.
Un día de fiesta y juegos
La celebración ha comenzado a las 11.00 de la mañana en la Facultad de Químicas, donde se han reunido los alumnos de primer curso (entre 50 y 60 este año académico) ataviados con sus batas blancas de laboratorio. De otro lado, los alumnos mayores con sus batas pintadas, historia de su propia llegada a la Facultad.
La celebración no tiene muchas normas, pero sí hay una que se cumple a rajatabla. Sólo los estudiantes que en su día fueron pintados en su propio rito de iniciación pueden, ahora, embadurnar con sus sprays y rotuladores de colores las batas de los novatos. “La norma para la gente que viene a pintar es que antes de poder pintar a alguien de primero tienes que haber pasado por ello”, se recalca.
El ritual de la pintura comienza dentro de la propia Facultad, para después emprender un pequeño recorrido (con el que los estudiantes pretender dar visibilidad a la carrera de Químicas en la capital) que tiene parada en la Plaza de las Terreras y termina en la Plaza de San Francisco.
Es aquí donde los asistentes participan en diferentes juegos, todos muy inocentes, se subraya, como el pañuelo, la comba… Los juegos se celebran hasta el mediodía y después la fiesta continúa por otros derroteros. “No tenemos clase. Es un día para pasarlo bien. Son las fiestas dentro de la Universidad y luego la gente se va a comer con sus amigos”.
Sobre todo, respeto
La celebración de este ritual anual está muy marcado por el respeto. Los organizadores dejan “muy claro” en todo momento que los participantes “no pueden dañar la ciudad con las pinturas, ni dañar moralmente a nadie. Esto es algo sólo para pasarlo bien”. A este respecto, resaltan que en la cuenta de la Facultad de Ciudad Real “Estudiantes Química” están colgadas las normas que deben seguir todas personas interesadas en participar de la fiesta. “Es algo que tenemos muy en cuenta, porque esto es algo sin maldad ninguna”.
En los festejos participan alumnos de todos los cursos y de las tres carreras que se imparten en la Facultad: Química, Ingeniería Química y Ciencia y Tecnología de los Alimentos.
Hay trabajo
Para los estudiantes de último curso este es también un momento que implica algo de despedida. Aún así se muestran esperanzados con el final de la carrera. Consideran que dentro del sector de la química “hay trabajo”, porque “por suerte para nosotros dentro de cualquier cosa hay química, en cualquier fábrica, cualquier empresa de alimentación, de materiales… se necesita un químico detrás”. Y, además, señalan están las opciones de continuar la senda de la investigación o la docencia.
