La Orden de la Inmaculada Concepción, dispuesta a vender el convento de “las Terreras”

Aurora Galisteo Ciudad Real

El convento de la Inmaculada, conocido como "las Terreras" no tiene uso desde hace nueve años /Elena Rosa

La superiora de la Orden Concepcionista asegura que el monasterio ciudarrealeño, del siglo XV y decalarado BIC en 1991, se conserva en buen estado y este año pasará la Inspección Técnica de Edificios. Mientras, este sábado se constituirá la "Plataforma Ciudadana Plaza de las Terreras" con el objetivo de certificar el buen estado del inmueble y negociar el posible uso del mismo

El próximo sábado día 5, a partir de las 18,30 horas en el colegio Juan Alcaide, se va a constituir la Plataforma Ciudadana Plaza de las Terreras con la celebración de una asamblea constituyente en la que se designará un equipo director “para hablar con quién sea necesario y garantizar así el buen estado, y su posible uso, del convento de las Concepcionistas Franciscanas en Ciudad Real”, un inmueble del siglo XV, declarado Bien de Interés Cultural en 1991, conocido popularmente como “Las Terreras”, y que es propiedad de la Orden Inmaculada Concepción, una orden que se encarga periódicamente de visitar este antiguo convento, cuidarlo, mantenerlo y limpiarlo, ha asegurado a Lanza la madre abadesa de esta orden que reside en el convento de la Purísima Concepción de la localidad sevillana de Osuna, convento que fue el encargado de recibir, en junio del 2009, a las dos monjas franciscanas que quedaban en el de Ciudad Real cuando se decidió su cierre.

El convento de las Concepcionistas Franciscanas de la capital es propiedad de la Orden de la Inmaculada Concepción /Elena Rosa

El convento de las Concepcionistas Franciscanas de la capital es propiedad de la Orden de la Inmaculada Concepción /Elena Rosa

No es la primera vez que la responsable de esta orden religiosa asegura que las monjas mantienen el convento de “las terreras”. Ya lo hizo, en declaraciones al Diario Lanza, el 6 de mayo de 2013. Entonces, y ahora, la madre abadesa afirmaba, y asegura, que el edificio se conserva en buen estado y que a lo largo de los últimos años se ha procedido a arreglar algunos desperfectos como la cornisa del tejado o la puerta. Además, indica que este mismo año el inmueble está pasando la Inspección Técnica de Edificios.

Posible venta

“Por dentro el edificio tiene el deterioro lógico de su falta de uso”, ha declarado la madre abadesa quien ha asegurado que hace apenas dos días que se ha procedido a su limpieza. En cualquier caso, añade que estarían dispuestas a vender el edificio si alguien mostrara interés por su adquisición y poder darle así de uso.

La superiora de la orden es consciente de que se trata de un inmueble protegido y eso añade especiales dificultades en la venta ya que hay que respetar buena parte de su arquitectura. En cualquier caso, están dispuestas a atender cualquier solicitud de compra.

La madre abadesa asegura que el convento se conserva en buen estado. Una plataforma ciudadana quiere comprobar que así sea y dotar de uso a este inmueble del siglo XV /Elena Rosa

La madre abadesa asegura que el convento se conserva en buen estado. Una plataforma ciudadana quiere comprobar que así sea y dotar de uso a este inmueble del siglo XV /Elena Rosa

Una plataforma ciudadana

José Ignacio de la Rubia ha sido el impulsor, en las últimas semanas, de un grupo de Facebook, “Salvemos las Terreras”, del que ya forman parte 500 personas, cuyo objetivo es evitar el deterioro de este inmueble y poder dotarlo de algún uso.

En declaraciones a Lanza, De la Rubia ha explicado que hace ya tres años que la Asociación Cultural Cochinillo 35, a la que él pertenece, productora de la película La Cruz de los Casados, solicitó permiso a la orden religiosa para poder grabar algunas escenas dentro del convento ciudarrealeño. “Entonces, la respuesta textual que nos dio la madre abadesa, en concreto a nuestro presidente Alfonso Moya de la Rubia, fue que el convento estaba muy mal y que estaban esperando que se hundiera”.

De igual manera, indica que a los pocos días tuvo ocasión de comentar esta conversación con la alcaldesa de Ciudad Real, Pilar Zamora, y con el concejal de Cultura, José Luis Herrera, “a los que les dije que era una pena que se dejara caer el convento”.

Añade que, transcurridos casi tres años y viendo que nadie hace nada, decidió crear en Facebook el grupo “Salvemos las Terreras” al que ya pertenecen alrededor de 500 personas. José Ignacio de la Rubia indica que este convento fue declarado Bien de Interés Cultural y así fue publicado en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha del 26 de noviembre de 1991.

“Con ese grupo de Facebook, así como con la plataforma ciudadana que vamos a constituir el próximo sábado, lo único que pretendemos es poder acceder al interior del convento para ver y documentar el estado en el que se encuentra”, añade De la Rubia quien ya ha enviado varias cartas, tanto a la orden religiosa como al Obispado, solicitando el acceso al inmueble.

Imagen de la plataforma ciudadana que se va a constituir este sábado próximo en Ciudad Real /Lanza

Imagen de la plataforma ciudadana que se va a constituir este sábado próximo en Ciudad Real /Lanza

“Si es verdad que el edificio se encuentra en buen estado el siguiente paso sería darle uso para evitar su deterioro. En este contexto queremos que la Junta de Comunidades, la congregación religiosa y esta plataforma nos sentemos a negociar para ver qué se puede hacer con este edificio que pertenece al patrimonio histórico de Ciudad Real”, ha explicado.

José Ignacio de la Rubia afirma que hace algunos años hubo negociaciones con la Universidad de Castilla-La Mancha para instalar en este convento un archivo-aula, un proyecto que al final no prosperó. Y avanza que en ese grupo de Facebook hay un comentario de una persona, relacionada con una empresa del mundo de la hostelería, que ha mostrado su interés por este edificio “para hacer algo parecido a un parador”.

En cualquier caso, el promotor de esta iniciativa insiste en que lo único que les mueve es evitar el deterioro del edificio “y que consigamos que abra sus puertas con el uso que las partes acuerden porque es patrimonio de Ciudad Real y hay que luchar por conservarlo”, concluye.