“La primera vez que me dio un bofetón fue al mes de salir, por fumar”

Belén Rodríguez Ciudad Real

El acusado, protegiéndose de las fotos con una gorra y una gruesa cazadora, está en prisión por otros hechos / Elena Rosa

La adolescente presuntamente maltratada, vejada, amenazada y violada por su novio en Valdepeñas ratifica que el acusado la raptó en octubre de 2015 y se la llevó a su casa en Daimiel, donde le pegó y la obligó a beberse una botella de orín. “Pensaba que esa iba a ser mi última noche”, ha declarado la chica, que ha confesado que mintió a la Guardia Civil y a su familia e ingresó en un centro de menores “por el miedo que le tenía”

La adolescente de Valdepeñas que mantuvo una breve relación con F.A.A., un veinteañero de Daimiel acusado de hasta once delitos de violencia machista contra ella, ha ratificado hoy una por una todo un rosario de presuntas agresiones de las que fue objeto durante los tres meses que “salieron”, entre julio y octubre de 2015.

De 17 años cuando inició el noviazgo, ha explicado que al principio estuvo con él porque quería, pero que después “empezó a hacerme cosas y le cogí miedo”. Entre esas “cosas” recuerda el primer bofetón, por fumar. “No quería que fumase pero yo le decía que no podía dejarlo así por las buenas, y una noche que le di unas caladas al cigarrillo de una amiga me dio el primer bofetón”.

Así siguió la relación hasta que en octubre, en una de esas ocasiones que quedaban, le pidió el teléfono móvil para ver sus contactos, ella se negó, él lo cogió de todas formas y al ver que había chateado por whatsapp con chicos y chicas estalló, le pegó y le rompió el teléfono.

Este episodio, del 11 de octubre, fue el definitivo. La adolescente resolvió que no quería verlo más pero al día siguiente él fue a buscarla a su casa, la encontró con un amigo conversando en un parque próximo y estalló. “Llegó y me dijo que me fuera por las buenas o por las malas, como no quise me levantó por los pelos del banco en el que estaba sentada y me llevó a la fuerza al coche”. De esta manera empezaron los episodios más graves por los a F.A.A. responde ante la Audiencia Provincial.

“Me obligó a decir que me había ido porque quería”

En el trayecto –siempre según la versión de la testigo que ha declarado protegida por un biombo- se supone que la estuvo agrediendo con un destornillador e incluso la amenazó con mearse en su boca. Pero las cosas empeoraron cuando la llevó a casa de su familia en Daimiel, allí cumplió esta última amenaza, orinó en una botella y en presencia de varios familiares suyos la obligo a beberse el orín, mientras la amenazaba con una catana. Además le hizo llamar a su familia, “dije que me había ido porque quería, pero era mentira”.

“Pensaba que esa iba ser mi última noche”

La joven, que ahora tiene una orden de protección integral (tiene vigilancia policial las veinticuatro horas), ha explicado al tribunal que era tal el miedo que le tenía que al día siguiente accedió a ir a la Guardia Civil con él para explicarles que se había fugado de casa porque quería y que las lesiones, visibles en ese momento, se las había hecho en una pelea con una chica. También accedió “porque él me lo dijo” a irse a un centro de menores en vez de regresar a casa con sus padres, que fueron a buscarla.

Ya en el centro de menores se supone que el acusado volvió, “iba todos los días”, dice ella, y la indujo a escapar el 19 de octubre, “pero lo hice por el miedo que le tenía”, ha remarcado.

Sólo cuando el juzgado dictó una orden de protección y se sintió libre de su acoso la adolescente volvió con su familia y empezó a relatar otros episodios de su relación. Durante la instrucción del caso ha contado que fue víctima de varias violaciones, e incluso que en una ocasión la grabó haciéndole una felación y se guardó el video para difundirlo si lo dejaba, “son tantas que me cuesta recordar”, y ha llegado a confesar que le tenía tanto miedo “que prefería que me violara a que me pegara, y me dejaba hacer”.

Un relato “coherente y consistente”

El equipo psicosocial de los juzgados que ha emitido un informe sobre la fiabilidad del testimonio de esta presunta víctima de violencia machista, considera que su relato es “coherente y consistente”, y le dan la máxima fiabilidad. Dicen que el caso es de los más graves y responde a los patrones típicos de abuso de superioridad y control.

El juicio, en el que el acusado se enfrenta a 44 años de cárcel por once presuntos delitos, se reanudará la semana que viene (el 3 de mayo), ante la falta de varios testigos importantes para su defensa.

Él mantiene que todo es una invención de los padres porque se oponían a la relación y ha declarado que jamás le ha obligado a hacer nada que no quisiera.