La repentina muerte del pianista Sergio Barcelos deja a Ciudad Real sin un gran músico

Belén Rodríguez Ciudad Real
Sergio Squeff Barcelos, en su última fotografía de su perfil de Facebook / Lanza

Sergio Squeff Barcelos, en su última fotografía de su perfil de Facebook / Lanza

Sus compañeros del conservatorio superior de música Marcos Redondo le despiden esta tarde con un funeral en el tanatorio Alfonso X (19.30 horas). “Era una buenísima persona y un profesor muy importante”, aseguran

La trágica y repentina muerte del pianista brasileño Sergio Squeff Barcelos (el 21 de enero, de una arritmia maligna que lo hizo desplomarse en plena calle), deja al conservatorio superior de música Marcos Redondo de Ciudad Real huérfano de uno de sus mejores músicos.

Un espíritu joven que se va a los 73

Que estuviera jubilado (ya había cumplido los 73 años) no significa que los compañeros con los que ha compartido clases, conciertos y actuaciones para divulgar la música clásica, le hubieran olvidado. “Seguía viniendo mucho al conservatorio para ver a los chicos y a nosotros. Le queríamos un montón, era una buenísima persona, un señor muy entrañable, un espíritu joven”, dice su colega pianista Óscar Román.

Román y el resto de profesores, alumnos y “familia” del conservatorio celebrarán esta tarde en el tanatorio Alfonso X  (calle Tomelloso) una misa funeral en su memoria (19.30 horas), a modo de despedida.

El pianista fallecido, en una actuación en el conservatorio / Lanza

El pianista fallecido, en una actuación en el conservatorio / Lanza

Honda conmoción por su repentina muerte

Su marcha cuando nadie lo esperaba ha provocado una honda conmoción en el centro, al que Barcelos llegó como profesor en 2004 (se había jubilado hace tres años).

Nacido en Río de Janeiro, hace unos treinta años, Barcelos fue alumno de Francisco Mignone y de su primera esposa Libdy, con los que empezó sus estudios de música. Premiado en el Concurso Nacional de Piano de Bahía, Diploma de Honor en Sao Paulo, hace unos treinta años se vino a España a seguir formándose en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, en el que obtuvo varios títulos y recibió  comentarios elogiosos de autoridades musicales.

Le gustó tanto España que el viaje temporal se convirtió en definitivo, primero como concertista y profesor en Madrid, y después como docente en Ciudad Real.

Un profesor muy importante

Su compañero Román lo recuerda “como un profesor muy importante, promotor de festivales en Ciudad Real y conciertos pedagógicos”, lo conoció preparando las oposiciones de profesorado  de música en Castilla-La Mancha en 2004. Ambos consiguieron la plaza y Barcelos cambió Madrid por Ciudad Real, una ciudad “que le gustaba muchísimo”, recalca.

La ceremonia de esta tarde no es el único homenaje. El 13 de febrero el conservatorio Marcos Redondo le dedicará el concierto más importante de la Semana de la Música, en el que actúa el mejor alumno solista del concurso anual, con la orquesta del centro.