Las partes mantienen sus posiciones en el caso de una mujer apuñalada y arrojada desde un segundo piso en Alcázar de San Juan

El juicio se ha celebrado durante dos días en la Audiencia Provincial de Ciudad Real /Clara Manzano

El juicio se ha celebrado durante dos días en la Audiencia Provincial de Ciudad Real /Clara Manzano

Visto para sentencia el juicio contra un hombre y dos mujeres por apuñalar y arrojar por una ventana a otra mujer en Alcázar de San Juan en noviembre de 2015. Fiscal, acusación particular y defensas han mantenido sus peticiones de penas.

Las partes han mantenido este jueves en sus conclusiones finales las peticiones de penas para un hombre y dos mujeres acusados de apuñalar tres veces y arrojar luego por la ventada de un segundo piso a otra mujer en Alcázar de San Juan.

Los hechos que se han juzgado durante dos días en la Audiencia de Ciudad Real, y que han quedado vistos para sentencia, ocurrieron en la madrugada del 29 de noviembre de 2015.

El grupo llegó a Alcázar de San Junta desde Miguelturra, donde las tres mujeres, dos acusadas y la víctima, trabajaban en un club de alterne, y se fueron a la casa de L.M.F.R. y J.S.C., con la víctima, mientras la otra mujer, A.M.F.P., subió en el tercer piso del mismo bloque.

Al poco tiempo se inició una discusión entre la pareja y la víctima, supuestamente, al negarse ésta a hacer de “mula”, es decir, a transportar droga desde el país de todos ellos, República Dominicana, a España.

Supuestamente, J.S.C. por saber ya demasiado, clavó un chillo a la víctima, R.L.L., dos veces. Después, esta llamó a la otra mujer que bajó al segundo piso y también, supuestamente, le clavó una tercera vez el cuchillo.

A.M.F.P. declaró que lo único que había hecho era sacarle el cuchillo del cuerpo a la víctima. Finalmente, según la acusación, el hombre habría arrojado a la víctima a la calle por una ventana.

Peticiones

El fiscal ha sostenido la petición de 9 años de prisión para cada uno de los acusados por un delito de intento de homicidio, mientras que la acusación particular se ha sumado a este misma petición en el caso de que no se tenga en cuenta su reclamación de partida, 14 años de prisión para cada uno por un intento de asesinato.

Por su parte, las dos defensas de los tres acusados han solicitado la absolución de sus clientes al mantener que la víctima se autolesionó a sí misma y que salió malherida por su propio pie a la puerta del bloque del piso donde ocurrieron los hechos.

Los argumentos de todos ellos han girado en torno a dos aspectos: la situación psicológica de la víctima y, en segundo lugar, sobre si las heridas se las podía haber hecho ella misma o habría sido necesaria la participación de los acusados para provocárselas.

Para ambos puntos, el fiscal y de los abogados de parte han tirado de los informes forenses que se le realizaron a la víctima, informes solicitados por la acusación particular y los forenses oficiales.

Cada parte ha dado su interpretación de la situación psicológica de la mujer. Para fiscal y acusación particular, los antecedentes estudiados en la mujer no apuntan a que tuviera tendencias suicidas demostrables.

En esta opinión, los cortes que se produjo en un momento en un brazo tras discutir con su pareja solo respondían a su intención de “llamar la atención”, como apuntaba uno de los expertos, pero no a esa tendencia suicida.

Al contrario, las defensas han dado la vuelta a varios de las aportaciones de los expertos para considerar certificado que sí padecía esa tendencia, a lo que unían su reacción tras el suceso, con frases inconexas, susurros que parecían oraciones, etc.

Para las defensas, tampoco ha habido duda de que fue la propia víctima la que se clavó hasta tres veces el cuchillo que cogió de la cocina de la casa donde estaba con dos de los acusados, mientras que el fiscal daba crédito a una de las forenses que certificó que la entrada del cuchillo en su cuerpo se debió hacer desde el lado derecho de su posición y que era harto improbable que la propia mujer se pudiera haber introducido hasta tres veces el cuchillo.

Cómo llegó a la calle

El tercer tema a dilucidar era cómo apareció la mujer en la calle a la puerta del bloque de la vivienda, si fue arrojada por el hombre acusado a través de una ventana o si bajo ella sola malherida andando por la escalera o bajando en el ascensor.

La lógica tiende a pensar que la mujer pudo ser arrojada, según las acusaciones, debido a las heridas que posteriormente se la apreciaron con roturas de huesos que, normalmente, no se podrían haber producido bajando las escaleras o haciéndolo en el ascensor.

En este apartado, el fiscal ha dado poca credibilidad a la hija de una de las acusadas, que vivía en el tercer piso de la casa, y que bajó cuando fue avisada por la pareja con la que estaba la víctima.

Esta acusada fue seguida hasta el segundo piso por su hija, menor de edad, en algún momento, que declaró en el juicio que los tres acusados salieron del piso de los hechos y ella vio cómo la víctima abría la puerta del mismo y salía de la vivienda, sin poder asegurar si luego bajó por la escalera o por el ascensor a la calle.

Última palabra

La única que hizo uso del derecho a una última palabra fue A.M.F.P. quien reiteró que su única participación en los hechos fue intentar ayudar a la víctima y que lamentó que su implicación en el suceso haya hecho aparecer su nombre en los medios y, así, sus hijas se hayan enterado de que trabajaba en un club de alterne, cuando ella les había dicho que lo hacía en un pub.